Epitálamo: características y funciones

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 25 octubre, 2018
Valeria Sabater · 25 octubre, 2018
A pesar de su reducido tamaño, el epitálamo cumple tareas indispensables. Se sabe incluso que una alteración en esta estructura favorece la aparición de problemas en nuestro estado de ánimo.

El epitálamo es una pequeña estructura que lleva a cabo grandes funciones para nuestra subsistencia. Regula los ritmos circadianos, nuestro descanso nocturno e incluso el ahorro de energía. Asimismo, y gracias a su conexión con el sistema límbico, participa en esos procesos emocionales que erigen nuestra motivación e incluso esos estados que cursan con la depresión.

Todos hemos oído hablar de esas partes tan relevantes de nuestro cerebro como puede ser el hipocampo, la corteza cerebral, la glándula pineal o, cómo no, los lóbulos cerebrales. Sin embargo, el epitálamo no es aún tan conocido; de hecho, los neurólogos no saben todavía demasiado de esta discreta parte del diencéfalo, situada justo encima del tálamo.

Así, lo más interesante del epitálamo es sin duda su papel dentro de todas esas funciones hormonales que regulan los ciclos de sueño y vigilia, y que además, estimulan el crecimiento y nuestra maduración. Por otro lado, y dentro del campo de la psicología, es especialmente decisivo entender cómo actúa esta discreta pero decisiva estructura para modular nuestros estados de ánimo.

En el universo cerebral, al igual que sucede en la vida misma, las cosas más pequeñas encierran a veces grandes responsabilidades. Esta diminuta área del diencéfalo es un claro ejemplo. Descubramos más cosas sobre el epitálamo.

estructura del diencéfalo con el epitálamo

¿Dónde está el epitálamo?

El epitálamo está en el interior de un área cerebral conocida como diencéfalo. Esta última región, en caso de que no hayamos oído hablar de ella, se sitúa en el cerebro anterior, recogiendo así otras estructuras como el tálamo, el hipotálamo y la glándula pituitaria.

Asimismo, tal y como hemos señalado con anterioridad, el epitálamo se asienta encima del tálamo y comparte espacio con el tercer ventrículo. Cabe destacar además que si hay algo por lo que se distingue, es por sus conexiones con el sistema límbico, recordemos, esas áreas cerebrales encargadas de regular nuestras emociones, determinadas respuestas fisiológicas y también nuestros instintos.

No nos equivocamos, por tanto, si señalamos que el diencéfalo y todas las áreas que lo componen conforman, en términos filogenéticos, esa parte más antigua del cerebro humano.

Partes del epitálamo y sus funciones

Cada función que lleva a cabo el epitálamo la realiza en base a la comunicación las partes que lo conforman, sumadas a su conexión con el sistema límbico. Como bien sabemos, nada en el cerebro funciona de manera aislada, la conectividad es máxima y perfectamente regulada por esas conexiones neuronales donde la información discurre a cada instante.

Veamos por tanto cuáles son las áreas del epitálamo y qué tarea se lleva a cabo en cada una de ellas.

Núcleos habenulares

La habénula o los núcleos habenulares, están conectados a la glándula pineal y facilitan la conexión entre el sistema límbico y la formación reticular. Se dividen además en dos partes muy concretas: el núcleo habenual lateral y el núcleo habenular medial.

  • Esta área está relacionada con el miedo y con esas decisiones por las cuales decidimos ser prudentes y no arriesgar. Así, además de participar en las conductas de evitación, la Universidad de British Columbia realizó un estudio que aparece publicado en la revista Nature Neurosciencie, donde se demuestra que la habénula también estaría relacionada con la depresión (cualquier alteración en ella facilita conductas más retraídas y caracterizadas por el miedo).
  • Por otro lado, neurólogos como Stan Floresco, investigador del Psychology and Brain Research Centre (BRC) de la Universidad de British Columbia, nos señala que la estimulación cerebral en esta área, mejora el estado de los pacientes con depresión profunda. Un dato interesante que merece la pena tener en cuenta.
  • Por último, y no menos interesante, se sabe que la habénula se relaciona con nuestra capacidad de evocar emociones al sentir determinados olores.
Mujer con miedo mirando por una ventana, como efecto de una alteración en el epitálamo

Glándula pineal

La glándula pineal es una estructura mucho más conocida (sobre todo por las corrientes espirituales quienes la definen como el “tercer ojo”). No obstante, y más allá de estos enfoques no científicos, cabe decir que esta parte del epitálamo es una pieza clave dentro nuestros procesos endocrinos:

  • La glándula pineal se encuentra en la parte posterior del tercer ventrículo.
  • Es la glándula más pequeña de nuestro organismo, pero la que regula un gran número de procesos.
  • Se encarga de secretar melatonina a partir de la serotonina. Algo sin duda esencial para facilitar nuestros ciclos de sueño y vigilia, tal y como nos explican en un estudio llevado a cabo en la Universidad de Michigan y publicado en la revista Molecular and Cellular Endocrinology.
  • La glándula pineal, además, no contiene neuronas verdaderas, son en realidad células gliales.
  • Asimismo, también participa en la síntesis de endorfinas, las hormonas sexuales y luteneizantes, clave para nuestro crecimiento y maduración sexual.

 

Cerebro con la glándula pineal, parte del epitálamo

Para concluir, dentro del sistema nervioso, el epitálamo es a simple vista una de las partes más discretas por su pequeño tamaño. Sin embargo, tal y como hemos podido ver al conocer la trascendencia de la habénula y la glándula pineal, ya podemos intuir que es un área poco relevante.

El epitálamo es ese director de orquesta que regula nuestros ciclos de vigila y descanso, quien facilita esa conducta de evitación hacia un peligro, quien impulsa nuestro crecimiento en la infancia, la conexión con la luz del sol para que el cuerpo sepa cuándo bajar el nivel de activación… En esencia, cualquier alteración afectaría por completo a nuestro comportamiento habitual. De esta manera, conocer estos datos sobre nuestro cerebro nos permite comprender mejor muchos de nuestros comportamientos.

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