Tú eres mi miedo pero... yo soy más que tú

19 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el psicólogo Bernardo Peña Herrera

Todos tenemos miedo, incluso muchos miedos a varias cosas. Miedos que muchas veces nos paralizan y no nos dejan movernos. No nos dejan avanzar hacia las metas que queremos lograr. Muchos de estos son innatos, pero la mayoría son adquiridos. Los adquirimos por medio del aprendizaje.

Si no nos libramos de ellos es simplemente porque no los confrontamos. En ocasiones las personas se sienten inseguros e incapaces de superarlos. Por lo tanto, se cronifican, y tendemos e evitar todo aquello que nos recuerde ese temor real o infundado.

Hay personas que no saben de dónde provienen estos miedos, y se sienten indefensos. Otros, sí saben de dónde proceden, pero no pueden hacer nada por confrontarlos. En cualquier caso, es tan importante saber su procedencia, como enfrentarse a ellos.

Mira el miedo a la cara y dejará de molestarte

Los miedos siempre están presentes

Muchos de estos miedos parten de nuestras propias inseguridades. Por ejemplo, miedo al triunfo, miedo al fracaso, miedo a las relaciones duraderas, etc. Y esto es porque en algún punto de nuestra vida nos hemos equivocado y tememos volver a repetir el patrón. O porque no sabemos o no podemos lidiar con las emociones que surgen al abandonar nuestra zona de confort.

Tenemos que aceptar que todos tenemos miedo en algún punto de nuestra vida. No es algo de que avergonzarse. Sin embargo, la diferencia es cómo somos capaces de crecernos frente a él y cómo lo manejamos, de forma que no nos dejemos atrapar por esta desagradable emoción.

Los miedos están ahí para indicarnos que debemos actuar, por lo que debemos enfrentar esto de la mejor forma. Estos temores suelen hacernos sentir débiles e incapaces de avanzar en nuestra vida. Interfieren en nuestras relaciones interpersonales y es ahí cuando este se apodera de nosotros relegándolos del mando de nuestra propia vida.

¿Qué hacer y cómo actuar?

Lo primero es aceptar que están presentes en nosotros, ese es el primer paso que todos debemos tomar para poder lograr hacer algo con ellos. Siempre es bueno sincerarnos con nosotros mismos y aceptarnos tal y como somos con nuestras debilidades y fortalezas. Ya hemos dicho que el miedo es como una señal de alarma. Todos lo tenemos. Hay quienes se arredran ante el miedo, y quienes lo confrontan. He ahí la diferencia.

Sabemos que es prácticamente imposible racionalizar una emoción. Por eso hay veces que aún sabiendo el por qué de nuestros miedos no somos capaces de superarlo. Debes saber cómo funciona para confrontarlo.

El miedo es una emoción

En efecto, no es más que una emoción. Algo que nos indica que debemos actuar ante un peligro. Por lo tanto, lo importante en realidad no es la señal de alarma; es la acción.

Si la acción que emprendes cada vez que sientes miedo es la retirada, la evitación, acobardarte, achicarte o renunciar a lo que quieres, es obvio que el miedo está tomando el control de tu vida. Estás perdiendo tu propia autonomía, tu capacidad de acción, de elección, tu voluntad habrá sido doblegada.

Sin embargo, tienes otras opciones. Permanecer firme y ver cómo funciona una emoción.

  • Las emociones actúan muy rápidamente, incluso antes que el pensamiento
  • En muy pocos segundos, llegan al pico de activación máximo. Es en ese momento donde la mayoría de las personas optan por la evitación o por escapar de la situación
  • Después de unos segundos de máxima activación, la intensidad de la activación emocional tiende a bajar rápidamente
  • En ese momento, empiezas a sentir que puedes dominar la situación, con el consiguiente efecto para tu autoestima y autoconcepto. De ahí la importancia de dominar tus miedos. Una vez lo haces una vez, puedes hacerlo siempre

En el caso de que quieras confrontar tus miedos, pues es la única forma de vencerlos, pero seas totalmente incapaz de hacerlo por tus medios, te recomendamos acudir a un psicólogo. La terapia de conducta es la que demostrado mayor efectividad cara a confrontar miedos, fobias y ciertos tipos de emociones intensas.

En resumen, los miedos no son lo que importan. Es una emoción natural que nos indica la presencia de un posible peligro. Lo importante es lo que hagas frente a esa emoción.