Eres tu propia obra maestra, trabaja bien en ella

Cristina Roda Rivera · 26 febrero, 2016

En este período de vida en la tierra, tú tienes un papel importante, aunque te empeñes por empequeñecer tu existencia por esa modestia excesiva que alimenta el desencanto. No lo olvides, eres tu propia obra maestra. Esto no es una inyección de ego inútil, sino una realidad básica para que la desesperanza deje de anidar en tu vida: cuando dejas de tener esperanza, lo pierdes todo.

Puede que te sientas algo inútil, triste, cansado, abochornado por la incertidumbre por la que pasa tu vida….pero debes saber que existen estrategias para remediarlo. Eres tu propia obra maestra, trabaja bien en ella…

Cambiar la perspectiva

El psicólogo George Kelly creó la técnica del Rol fijo, que incide en la idea de darle un rol diferente a una persona “atascada emocionalmente” en cierto problema. Con esto se busca que pueda experimentarlo como alternativa al rol que ha construido y que de alguna manera limita la búsqueda de alternativas por parte de su mente.

Esta técnica nos hace entender que en la vida no se trata de ser fingir ser otra persona para ser felices, pero quizás debemos explorar otras alternativas que nos brinda nuestra personalidad para dejar de manifestar la parte tóxica que impide emerger a la positiva.

La idea es que tú eres tu propio escultor que poco a poco va dándose forma y tallándose a lo largo del tiempo en base a los conocimientos y estrategias aprendidas. Eres tu propia obra maestra.

Hombre abriendo una puerta a la felicidad

Enfocar el cambio

Si te valoras y estás dispuesto a mimarte, es hora de que asumas que necesitas cambios y que esos cambios reclaman constancia y compromiso. Para ello, haz un plan conductual:

  • Sé realista respecto a tu situación, pero planea algo que pueda mejorarla a medio-largo plazo.
  • Ten en cuenta tus valores, lo que es importante para ti. En todo el proceso, es lo único que te mantendrá a flote.
  • Diseña un plan que se ciña a tu realidad sin descuidar tu objetivo.
  • Ponlo a prueba durante un tiempo, para saber si se puede mantener a largo plazo. Este es un paso crucial.
  • Sé consciente de que el trabajo con nosotros mismos requieren establecer hábitos, y que éstos suelen establecerse al mes aproximadamente.
  • Selecciona la gente que tienes a tu alrededor de la mejor forma posible. Sé inteligente: tienes que tener cubierta tu parcela emocional pero también rodearte de gente que comparta nuevos intereses y metas contigo. Recuerda que la cantidad rara vez es la calidad.
  • Constancia, constancia y constancia: establece pequeños retos diarios y establece recompensas si los alcanzas.
  • No pienses en lo que has dejado atrás: pensar en las opciones que descartamos para seguir un determinado plan de vida solo nos causa incertidumbre y malestar para seguir llevando a cabo la opción elegida.
  • Ten cuidado con ciertas atribuciones cognitivas como la falacia de la recompensa divina.
  • Contempla tu meta como un hecho, no como un sueño.

El sufrimiento no te traerá tu sueño. Solo el esfuerzo.

¿Qué es lo qué te apasiona? ¿Y lo que te desagrada?

Si sabes qué cosas te apasionan, hazlas muchas veces. Si sabes también cuáles te desagradan, hazlas lo menos posible, a no ser que no tengas otro remedio por deber, casualidad o responsabilidad. Esta regla que parece tan sencilla es lo que separa la madurez del masoquismo emocional.

Otro aspecto muy importante a tener en cuenta es el hecho de que que muchas conductas que nos apasionan van acompañadas de otras que no son tan aconsejables. Por ejemplo, leer un libro implica fumar un cigarrillo a la vez. Tenemos que hacer una revisión de hábitos no solo para implantar unos nuevos, sino para mejorar los que ya existen en aspectos tan básicos como el horario, la compañía, la frecuencia, lugar y hora elegidos, etc.

Porque, si eres tu propia obra maestra ¿qué es lo que quieres incluir en ella?

Mujer sonriendo tumbada en el césped

Deja de intentar pasar página. Cierra todo el libro si es necesario

A veces intentamos sacar la parte positiva a las experiencias que vivimos, aunque esta parte positiva no sea demasiado grande. Es bueno quedarnos con las enseñanzas de momentos tan duros, que en algunos casos solo podrá ser el orgullo por la fortaleza con la que lo enfrentamos y seguir ahora en pie, sin atisbos de esa herida.

Pero por querer ser a veces demasiado benevolentes, intentamos salvar algo de todo lo que quedó destruido para salvaguardar nuestra autoestima, porque pensamos que de todo lo malo se puede rescatar algo bueno. Pero si las llamas fueron grandes e intensas, no vuelvas a meterte en ellas para intentar salvar algo. Acabarás quemándote.

Tu decisión

Recuerda que todo momento es bueno para sacar un lienzo al sol y comenzar a pintarlo. Que ese lienzo tiene memoria pero una condiciones óptimas para que de él pueda salir arte.

Es por ello que debes salir al sol, mimarte, quererte y creer que tu obra está inacabada y quizás algo esconchada por el paso del tiempo, pero en realidad es un lienzo blanco al sol. Esa es tu vida y la verdad. El resto es tu mente, que siempre lleva algo de mentira y a veces nos impide seguir pintando. Eres tu propia obra maestra no lo olvides.