Erik Erikson, un psicoanalista diferente

Erik Erikson, un psicoanalista diferente
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 29 julio, 2021.

Escrito por Edith Sánchez, 21 abril, 2018

Última actualización: 29 julio, 2021

Erik Erikson fue un psicoanalista alemán que realizó grandes aportes para la comprensión de la mente humana. Nació en Frankfurt en 1902. Murió casi un siglo después, en 1994, en Massachusetts (Estados Unidos). Su nombre es uno de los más connotados dentro de las ciencias de la mente.

El principal aporte de Erik Erikson se dio en términos de la psicología evolutiva. Postuló la existencia de ocho edades en el hombre, cada una de las cuales tiene sus propias características, logros y pérdidas. Pese a que se formó y trabajó como psicoanalista, sus planteamientos han sido retomados por la llamada psicología humanista.

En la jungla social de la existencia humana, no hay sensación de estar vivo sin un sentido de identidad”.

-Erik Erikson-

Como sucede con frecuencia en la vida de los grandes psicólogos y psicoanalistas, la infancia de Erik Erikson no estuvo exenta de problemas. Su padre abandonó a su madre, justo cuando él nació. La mamá de Erikson era una joven danesa que asumió sola la crianza de su hijo, durante los primeros años de vida. Luego se casó con un pediatra de origen judío.

Los años juveniles de Erik Erikson

La madre de Erik Erikson le ocultó a su hijo que su padre la había abandonado. Quizás por eso creció siendo una especie de rebelde sin causa. Era disperso y no tenía objetivos claros para su vida. Pese a que era buen estudiante, no destacaba mucho y a todos les parecía distraído y a la vez inquieto.

Niño asomado a una ventana simbolizando las teorías de Erik Erikson

Cuando terminó la secundaria, decidió que quería ser artista. Así comenzó una etapa marcada por la inestabilidad. Iba a clases y alternaba esa actividad con viajes a diferentes lugares de Europa para conocer las manifestaciones artísticas del continente. A veces andaba como un vagabundo y dormía bajo los puentes.

Mucho después, Erik Erikson escribió una obra a la que llamó Notas autobiográficas sobre la crisis de identidad. En ella se refiere a aquellos años en los que no sabía exactamente qué rumbo tomar.

La formación inicial

Cuando Erikson cumplió 25 años, tenía ganas de sentar la cabeza. Un amigo suyo le aconsejó tomar una plaza disponible en una escuela experimental. Esta era dirigida por Dorothy Burlingham, quien a su vez, era muy amiga de Anna Freud. Allí fue donde  comenzó a encontrarse consigo mismo y a formularse un proyecto de vida.

Se interesó en la pedagogía y así obtuvo un certificado en “Educación Montessori”. Luego, y gracias a la influencia de Anna Freud, realizó estudios de psicoanálisis infantil en el Instituto Psicoanalítico de Viena. Más adelante decidió convertirse en analista y fue la propia Anna Freud quien le hizo un psicoanálisis, condición exigida para iniciar su práctica como terapeuta.

Erikson con un amigo

Más tarde Erik Erikson se casó con una bailarina y años después tuvo que enfrentar los rigores de la Segunda Guerra Mundial. Esto hizo que emigrara a los Estados Unidos, donde pronto se convirtió en maestro dentro de la Universidad de Harvard. Allí hizo algunas amistades que lo nutrieron significativamente. Después trabajó en la Universidad de Yale y en la de California.

La teoría evolutiva de Erik Erikson

Aunque Erik Erikson trabajó una amplia gama de temas, fue su teoría del desarrollo psicosocial la que lo llevó a ocupar un lugar propio en el mundo de la psicología. En ella integró sus conocimientos de pedagogía, psicoanálisis y antropología cultural. Lo suyo fue una reinterpretación de las fases del desarrollo psicosexual planteadas por Sigmund Freud.

Etapas de la vida

Erikson creó la psicología del yo, al cual considera la fuerza esencial de la vida humana. Le otorgó gran importancia al aspecto social y al desarrollo biológico como elementos determinantes en la vida del individuo. Postuló que en cada una de las etapas de la vida se adquieren ciertas competencias específicas, que determinan la evolución posterior. Tales competencias son de orden básicamente psicosocial e implican un conflicto entre el estado anterior y el nuevo.

Las ocho etapas del desarrollo

Según Erikson, el ser humano atraviesa las siguientes etapas del desarrollo:

Confianza básica vs. desconfianza (nacimiento – 18 meses)

Esta etapa se basa en la sensación física de confianza. El bebé recibe el calor del cuerpo de la madre y sus cuidados amorosos. Su presencia o ausencia influirá significativamente en las siguientes etapas del desarrollo.

Autonomía vs. vergüenza y duda (18 meses – 3 años)

Esta etapa está ligada al desarrollo muscular y de control de las eliminaciones del cuerpo (heces, orina). Dado que es un proceso con mucho ensayo y error, los niños podrán desarrollar sentimientos de autonomía en el logro, así como también sentimientos de duda en el fracaso.

Iniciativa vs. culpa (3 años- 5 años)

Se da en la edad del juego y los primeros contactos sociales. El desarrollo de la imaginación tiene un papel clave, así como también el paso a la acción. El niño tiene la capacidad para poner en marcha los planes motores que le permitan su irrupción en el espacio. Así, la gran curiosidad por explorar y la incertidumbre lo llevan a desarrollar conductas de iniciativa o culpa.

Laboriosidad vs. inferioridad (5 años – 13 años)

Es la etapa en la que el niño comienza su instrucción preescolar y escolar. Y suele estar ansioso por hacer cosas junto con otros. Aquí ya existe un bagaje de experiencias que le permiten desarrollarse en un ámbito con reglas. Tanto la socialización como el intercambio con sus pares potenciarán la superación de circunstancias a través de la proactividad o de replegarse.

Búsqueda de identidad vs. difusión de identidad (13 años -21 años)

En esta etapa, el sujeto transita tanto la búsqueda de una identidad como diversas crisis marcadas por la resignificación de los conflictos de cada etapa anterior.

Intimidad vs. aislamiento (21 años – 40 años)

La intimidad supone la posibilidad de estar cerca de otros, ya que el sujeto posee un sentimiento de seguridad sobre quién es y no tiene miedo a “perderse” a sí mismo. Antagónicamente, la persistencia de conflictos adolescentes e inseguridad, provocan aislamiento y deficiencia en los vínculos sociales.

Generatividad vs. estancamiento (40 años- 60 años).

Período generalmente dedicado a la crianza de los niños, dejando de lado las necesidades propias. La tarea fundamental de esta etapa es lograr un equilibrio apropiado entre la productividad y el estancamiento. Este último se produce cuando las personas se dejan absolutamente de lado en pos de las tareas diarias.

Integridad vs. Desesperanza (60 años en adelante)

La vejez está caracterizada por una lucha entre la integridad y la desesperación. Esta es la última etapa, donde los pesares de la vida junto al desgaste físico se van acumulando. Según Erikson, el gran objetivo consiste en mantener la integridad física y emocional, sin caer en la desesperanza.

La teoría de Erik Erikson tuvo un importante impacto en la psicología norteamericana y después en todo el mundo. Hoy en día sigue ejerciendo una fuerte influencia en la investigación y en el campo terapéutico. Se trata de un enfoque interesante, profundamente humano y esperanzador.

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