¿Es normal aburrirse de la pareja?

Edith Sánchez · 11 mayo, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 11 mayo, 2019
El aburrimiento no es una peste, sino un estado completamente normal en algunos momentos de la vida. Aburrirse de la pareja solo significa que llegó el momento de introducir novedades y variaciones para reactivar la relación.

Aburrirse de la pareja es tan normal como aburrirse del trabajo, la familia, los compromisos o cualquier otra realidad de la vida. Comencemos por decir que el aburrimiento no es un estado tan deplorable ni tan negativo como muchos creen. Sencillamente es como la gripe: nadie se salva de tener una de vez en cuando.

Podemos definir el aburrimiento como un estado en el que hay ausencia de interés o de motivación. Etimológicamente viene de la raíz latina ab, que significa ‘sin’; y de horrere, que significa ‘horror’. Así que, desde el punto de vista etimológico, sería algo así como ‘estar sin horror’.

Aburrirse de la pareja, del trabajo, de los amigos, de lo que sea es perfectamente normal bajo ciertas circunstancias. Simplemente es una consecuencia, no un problema en sí mismo. Así como la noche permite valorar el día, y viceversa, también esos periodos en los que hay cierto hastío permiten valorar de otra manera la novedad.

Dame un alma que no conozca el aburrimiento, los refunfuños, los suspiros y los lamentos y no permitas que me tome demasiado en serio esa cosa tan invasora que se llama ‘yo’”.

-Tomás Moro-

Pareja en crisis

Reflexiones en torno al aburrimiento

El aburrimiento es primo hermano de la depresión, pero no su sinónimo. Se trata de un estado que genera malestar y que fácilmente conduce a la tristeza. A veces, propicia preguntas y cavilaciones en torno al verdadero sentido de la vida. Después de un tiempo, podría conducir a la desesperanza.

Isaac Asimov dijo alguna vez que el aburrimiento se convertiría en la gran enfermedad de las épocas modernas. ¿Por qué del modernismo? ¿En otras épocas no existía? Quizás, lo que ha cambiado es la connotación de este sentimiento. Es en nuestros tiempos cuando adquirió un significado altamente negativo y por eso casi no se le tolera.

Una persona se aburre cuando en su vida no hay diversión. Más precisamente: otra versión de la realidad. Nace cuando las actividades o la rutina se vuelven excesivamente repetitivas. También cuando no hay metas u objetivos o estos pierden su poder de atracción.

Aburrirse de la pareja

Aburrirse de la pareja es visto, generalmente, como una grave señal de alarma. La primera idea que aparece es la sospecha de acabó el amor. Quienes tienen relaciones de vieja data saben que esto no es así. Amor y aburrimiento del otro son realidades que muchas veces coexisten, aunque parezcan contradictorias.

Lo más frecuente es que las personas lleguen a aburrirse de la pareja tras algunos años de convivencia. Algunos estudios señalan que el punto crítico se da a los cuatro y los siete años de la relación.

A los cuatro, porque es el momento en que el cerebro deja de liberar dopamina y otras sustancias asociadas al enamoramiento. A los siete, porque antropológicamente coincide con el ciclo que completa la crianza de un niño. Así, biológicamente venimos preparados para prescindir de la pareja cuando esté plenamente garantizada la supervivencia de la especie.

Desde el punto de vista psicológico, aburrirse de la pareja puede ser un síntoma de que ha terminado la etapa del amor romántico. Sin embargo, un estudio llevado a cabo por Sandra L. Murray, Dale W. Griffin y John G. Holmes señala que a mayor idealización en la etapa del enamoramiento, menor será la probabilidad de aburrimiento posterior a este.

Pareja representando cómo reencontrarse con un amor perdido

La ansiedad de cariño

Cuando dos personas se enamoran, se activa en ellas lo que se conoce como “ansiedad de cariño”. Iniciar una relación amorosa con alguien genera la sensación de que la vida propia está sufriendo una expansión. Se experimenta como un despertar psicológico que da lugar a sensaciones muy agradables.

Aparece entonces una necesidad de protección y consuelo, así como miedo a la pérdida. El antídoto para todo esto es la cercanía del ser querido. Cuando está y corresponde a estos sentimientos, la ansiedad se atenúa. Así pues, lo que hay es una fuerte necesidad de conexión con la persona amada.

Con el paso del tiempo va menguando ese sentimiento de expansión individual y de despertar psicológico. Lo que era extraordinario se convierte en familiar y la sensación de novedad desaparece. Con ella, también palidece el entusiasmo y el cúmulo de sensaciones agradables que antes se experimentaban. Es en ese punto donde es posible aburrirse de la pareja.

Ya nunca las cosas volverán a ser igual a como eran en un principio. Sin embargo, sí existen formas de reactivar la relación y evitar la sensación de aburrimiento. Introducir novedades y variaciones es el principal camino para despertar de nuevo el interés mutuo. Siempre es muy conveniente evolucionar individualmente para modificar esa sensación de “lo mismo para siempre”.

  • Salgado, C. (2003). El desafío de construir una relación de pareja. Editorial Norma.