¿Es posible dominar el trastorno obsesivo compulsivo?

Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Francisco Pérez
· 17 enero, 2019
¿Podemos dominar el trastorno obsesivo compulsivo? ¿Cuáles son las pautas para superarlo? Te dejamos las claves.

Dominar el trastorno obsesivo compulsivo es posible, aunque quien lo padece o quienes le rodean pueden pensar que se encuentran en un túnel sin luces conocidas. Sin embargo, existen tratamientos psicológicos eficaces para hacerle frente.

El Diccionario de la Real Academia Española (RAE) indica que obsesión es ‘una perturbación anímica producida por una idea fija’. También es ‘una idea que con tenaz persistencia asalta a la mente’. En el lenguaje coloquial hablamos más de manías que de obsesiones, reservando este último término para hablar de una manía o fijación muy perturbadora.

Dominar el trastorno obsesivo compulsivo es posible

Los dos grandes temores del ser humano son la muerte y la locura. Ambos suponen un proceso sin retorno. Además, indican una pérdida de control de sí mismo. Ese miedo a la locura es lo que lleva a muchos pacientes a negar sus obsesiones. O al menos la gravedad de sus síntomas.

Lo cierto es que no todos los síntomas obsesivos tienen la misma gravedad. La sintomatología obsesiva es como esas muñecas rusas que todos conocemos. Se van incrustando unas dentro de otras hasta llegar a la más pequeña. El trastorno obsesivo compulsivo supone el nivel más grave. Se manifiesta con obsesiones y compulsiones incapacitantes.

Persona lavándose las manos

Un número importante de personas que desean dominar el trastorno obsesivo compulsivo sufre vergüenza e incomodidad y por eso no busca ayuda. Por otro lado, muchas de las personas que han dado el paso y han pedido ayuda se han visto decepcionadas por los resultados obtenidos.

Muchos pacientes han recibido la ayuda de profesionales de la salud bienintencionados, pero carentes de formación para aportar estrategias y herramientas válidas. Con frecuencia, estos encuentros con el sistema de sanidad generan sufrimiento, culpa, desaliento y desconfianza. Así, muchas personas pierden la esperanza y la confianza en su habilidad para dominar el trastorno obsesivo compulsivo.

Lo cierto es que todavía no existe una cura médica. Sin embargo, los psicólogos disponemos de valiosas herramientas para dominar el trastorno obsesivo compulsivo. De hecho, el tratamiento de elección se basa en la terapia psicológica de corte cognitivo conductual.

La terapia para dominar el trastorno obsesivo compulsivo

La terapias que se enmarcan en la corriente cognitivo conductual cuentan con un elemento importante para favorecer la recuperación de personas que padecen un trastorno obsesivo compulsivo. Una investigación llevada a cabo por el Dr. Lewis demostró que la terapia de conducta genera cambios positivos en la actividad cerebral (Yaryura-Tobias y Neziroglu, 1997b).

La terapia cognitivo conductual ayuda suministrando las herramientas necesarias para que la persona pueda manejar las obsesiones sin necesidad de dar paso a las compulsiones (conductas que alimentan las propias obsesiones). La práctica continuada y el empleo de las técnicas y habilidades aprendidas en la terapia ayuda a que los síntomas sean manejables.

Un tratamiento conductual exitoso requiere motivación y una práctica diaria. Cuando la medicación y la terapia se llevan a cabo de forma conjunta, los efectos de cada uno se ven potenciados. La medicación altera los niveles de serotonina y de alguna manera estabiliza al paciente para poder trabajar con él en terapia.

¿En qué se basa la terapia cognitivo conductual del trastorno obsesivo compulsivo?

Las principales técnicas para dominar el trastorno obsesivo compulsivo son la exposición y la prevención de respuesta. La finalidad de la exposición es reducir la ansiedad y el malestar asociados con las obsesiones a través de un proceso denominado habituación. Un proceso natural y que bloquea la propia conducta compulsiva.

En muchos casos, se realiza empleando una exposición de larga duración frente a la ansiedad de la vida real y ante las situaciones que evocan los rituales (compulsiones). Esto se denomina exposición «in vivo». Por ejemplo, a la persona se le puede pedir que toque algún objeto temido sin reducir la ansiedad a través del lavado de manos (en un caso de obsesión por la contaminación).

Mediante la práctica reiterada el paciente se percata de que no aparecen las desastrosas consecuencias. También se da cuenta de que hay un punto en el que la ansiedad que siente empieza a disminuir de manera natural: el propi cuerpo desactiva los mecanismos de alerta de manera natural. En esto consiste el proceso de habituación.

Lo ideal es que la exposición se realice por etapas, en pasos muy pequeños que conduzcan a la meta final de una habituación completa al objeto o situación temidos. Esto se realiza mediante la elaboración de una jerarquía de exposición, graduada de menor a mayor ansiedad.

Hombre en la consulta del psicólogo

Prevención del ritual y cambios cognitivos

El propósito de la prevención del ritual es disminuir la frecuencia de este último. Se instruye a la persona para que tenga alternativas a la compulsión cuando llega el momento de enfrentarse a esos pensamientos que le atormentan.

El componente cognitivo de la terapia cognitivo conductual implica la modificación de los pensamientos y creencias distorsionados. Sin embargo, es necesario reseñar que la terapia cognitiva es útil si se combina con la exposición y la prevención del ritual. Por sí sola, los resultados que observamos no son concluyentes.

Como hemos visto, existen herramientas y enfoques que nos pueden ayudar a dominar el trastorno obsesivo compulsivo. La mayoría de las intervenciones tienen como componentes fundamentales la exposición y la prevención de respuesta, junto con la modificación de creencias o pensamientos distorsionados.