¿Es verdad que las niñas maduran antes que los niños?

08 Marzo, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Por término medio, las niñas tienen un desarrollo cerebral más rápido que el de los niños. Esto hace que durante la infancia y principios de la adolescencia sean un poco más maduras que sus compañeros. ¿A qué se debe?

Este tema suscita siempre cierta controversia. Decir que las niñas maduran antes que los niños es una evidencia para muchos y una forma de discriminación para otros. Sin embargo, no faltan las familias y educadores que perciben en ellas una habilidad más temprana en regular su comportamiento, en mostrar mayor templanza emocional o una mejor capacidad de reflexión.

Cuidado, no estamos hablando aquí de potencial intelectual. La madurez infantil se percibe en el modo en que procesan la información y en la capacidad para reprimir los impulsos. Esto último parece, según la ciencia, que se desarrolla antes en el género femenino debido a un hecho particular: la reestructuración cerebral que se produce durante la infancia. Profundicemos.

“Solo cuando ese cerebro emocional ha recibido el cariño que necesita, puede tener una capacidad intelectual plena”.

-Álvaro Bilbao-

imagen representando que las niñas maduran antes que los niños

Claves para comprender por qué las niñas maduran antes que los niños

Decir que existen sutiles diferencias en el universo neurológico entre hombres y mujeres no es caer en la discriminación. Es una evidencia científica. Sabemos de manera evidente que ambos géneros siguen unos mismos procesos neuromadurativos que les permitirán conseguir un cerebro ágil, eficaz y listo para interaccionar con el entorno.

Sin embargo, el cerebro femenino inicia antes este desarrollo neurológico. Es aquí donde reside la clave y el misterio de por qué las niñas maduran antes que los niños. De este modo, uno de los trabajos de investigación más interesantes y reveladores al respecto de este tema es el realizado en la Universidad de Newcastle (Reino Unido) en el 2013. Analizamos estos datos.

El cambio se produce entre los 10 y los 19 años

El objetivo que tenía la investigación de la Universidad de Newcastle era conocer el nivel de conectividad del cerebro humano entre los 4 y los 40 años. Para descubrirlo, Markus Kaiser y su equipo, en colaboración con el National Institutes of Health (NCBI), realizaron resonancias magnéticas a una amplia muestra poblacional comprendida entre este rango de edad.

Lo más significativo que pudo verse fue que entre los 10 y los 19 años, las niñas empiezan a evidenciar una mayor organización cerebral. También se advertía una actividad neurológica más elevada. Sin embargo, este proceso madurativo empieza en los niños entre los 15 y los 21 años.

La razón de por qué las niñas maduran antes que los niños está en la “poda neuronal”

El cerebro infantil y adolescente necesita un fenómeno casi mágico para desarrollarse: la poda neurológica. Este proceso de optimización de la conectividad cerebral consiste en “podar” (eliminar) las conexiones (sinapsis) que no se usan con regularidad, dejando en cambio aquellas que se usan con frecuencia.

Estas últimas se nutren mediante la mielinización para fortalecerlas y lograr así que funcionen al máximo rendimiento.

Este proceso se inicia antes en las niñas, teniendo su primer inicio entre los 10 y los 12, y continuando hasta los 19 años o incluso más allá. En los niños, la poda neurológica tiene su inicio sobre los 15 años.

Este mecanismo de eliminación selectiva de conexiones cerebrales que acontece antes en el cerebro femenino recibe el nombre de desprendimiento preferencial. Algo así favorece, por ejemplo, que sean las niñas las que muestren mayores dotes de madurez en aspectos emocionales y también en el control de impulsos. Obviamente, siempre pueden existir excepciones.

Las niñas maduran antes que los niños, pero sus necesidades son las mismas

Hay quien advierte del riesgo de hacer una mala interpretación sobre el hecho de que las niñas maduran antes que los niños. En ocasiones, hay quien hace de esta idea un ejercicio de presión sobre la propia niña. Por ejemplo, hay familias que pueden poner sobre ellas responsabilidades que no ponen sobre los hermanos

Comentarios como “no te cojas las cosas de esta manera que tú eres más madura que tu hermano” es algo poco pedagógico. Esa pequeña ventaja que, por término medio, puede darse en ellas no es un logro, ni una excusa para darles más responsabilidades.

Todos los niños por igual, sin diferencia en su género, deben ser tratados de la misma manera. Es más, lo adecuado es tratar a cada niño y adolescente partiendo de sus necesidades personales.

Algo que señalan los expertos en desarrollo cerebral infantil es la necesidad de prestar una atención personalizada a los niños y niñas por igual desde edades tempranas, para optimizar así la plasticidad y la poda neuronal saludable.

Niño jugando a la videoconsola para representar que las niñas maduran antes que los niños

Esta ventaja madurativa de las niñas podría perderse (y la de los niños retrasarse aún más)

Sabemos que las niñas maduran antes que los niños. Conocemos también que nada es tan importante para el cerebro del niño y de la niña como esa poda neuronal saludable que acontece entre los 10 y 21 años de edad. Ahora bien, los neurocientíficos nos están alertando de algo.

La exposición temprana a las pantallas y la hiperactivación que ello supone para sus cerebros, la falta de ejercicio, la falta de conexión social y la mala nutrición afectan al correcto desarrollo cerebral.

Los niños del siglo XXI, supeditados a menudo a las nuevas tecnologías y al sedentarismo, pueden empezar a evidenciar un retraso en esa maduración y en esa necesaria poda neurológica.

Atender la plasticidad cerebral de los pequeños, favorecer su curiosidad, la interacción con sus iguales y el ejercicio físico al aire libre son estrategias esenciales para invertir en bienestar, salud y felicidad.

  • Sol Lim, Cheol E. Han, Peter J. Uhlhaas(2013) Preferential Detachment During Human Brain Development: Age- and Sex-Specific Structural Connectivity in Diffusion Tensor Imaging (DTI) Data. Cerebral Cortex, Volume 25, Issue 6, June 2015, Pages 1477–1489, https://doi.org/10.1093/cercor/bht333