Estereotipos y prejuicios: diferencias - La Mente es Maravillosa

Estereotipos y prejuicios: diferencias

Adriana Díez 12 marzo, 2018 en Psicología social 0 compartidos
Grupo de personas

Antes de incidir en las diferencias, comenzaremos por definir cada uno de ellos. Los estereotipos serían esas creencias que tenemos sobre las características de un grupo y los prejuicios harían referencia a la evaluación negativa respecto al grupo. Los primeros tendrían más relación con nuestra parte cognitiva, los segundos con la parte emocional. Los estereotipos nacerían de un conocimiento general del grupo, el prejuicio aparecería cuando atribuimos estas características generales a cada uno de los miembros de ese colectivo y hacemos inferencias que facilitan la aceptación o el rechazo.

Los estereotipos disminuyen nuestro gasto de energía a nivel mental, ya que forman grupos y asignan características similares por pertenecer a ellos. Supone un ahorro de energía y no tienen por qué ser negativas, siempre y cuando sepamos que es algo general y hace referencia a unas características amplias y que en ningún caso representan una realidad total ni totalmente ajustada.

Un ejemplo de estereotipo podría ser la creencia de que todos los andaluces son graciosos, que las personas del norte son más cerradas o que los catalanes son independentistas. Son grupos amplios que generamos y a los que les atribuimos unas características. El problema aparece cuando pensamos que el estereotipo siempre se cumple o que lo hace en la mayor parte de los casos.

Personas con interrogantes simbolizando identidad social

Los prejuicios en cambio, nos hablan de la parte afectiva o actitud negativa. Igual que decíamos que tener estereotipos es algo normal y social, los prejuicios llevan implícita una connotación negativa. Por seguir el ejemplo de antes podríamos tener un estereotipo de que los andaluces son graciosos y el prejuicio negativo de que nunca se toman las cosas en serio.

La última parte que nos faltaría para cerrar el círculo, sería que tras el estereotipo, que hace referencia a la parte cognitiva y su correspondiente prejuicio, apelando a la parte afectiva, tendríamos la discriminación. La discriminación nos hablaría del comportamiento y las acciones llevadas a cabo para expresar tanto el estereotipo como el prejuicio, es decir lo que cada uno hace.

¿Qué papel juegan los estereotipos?

La psicología social ha estudiado los estereotipos, cómo surgen y las diferencias que podríamos encontrar entre estos, los prejuicios y la discriminación. Las funciones que se han encontrado dentro de esta actividad cognitiva son:

  • Sistematizar y simplificar la realidad: haciendo grupos amplios con los que poder categorizar y clasificar, convirtiendo mentalmente al mundo, de alguna manera, en un lugar más previsible.
  • Defender los valores de la persona: los grupos me permiten asignar características amplias con las que es más fácil las compararme que si se hiciera uno por uno.
  • Mantener un cierto control social: al tener grupos amplios, es más fácil controlar el exterior que si lo hacemos por individuos.

¿Es posible limitar los estereotipos y prejuicios?

Si entendemos que los estereotipos surgen como economía cognitiva, es decir, para facilitar el trabajo de agrupación y entendimiento social, podremos beneficiarnos de ellos. ¿Qué ocurre cuando son los estereotipos los que nos limitan a nosotros? Pues ocurre que nos impiden descubrir que estas categorías no siempre se cumplen, y que si nos paramos a observar los grupos más de cerca, encontraremos diversos matices.

Limitar los estereotipos y prejuicios es posible si en lugar de evaluar, observamos.
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Personas reunidas hablando

Los estereotipos en ningún caso están ahí para limitarnos, sino al contrario, lo que tenemos que hacer es limitarlos nosotros a ellos, manejarlos con prudencia. Nos ayudan a organizar, pero de ningún modo constituyen un modelo sin error. Los estereotipos, como hemos visto, también se encuentran en la base de los prejuicios, por ello si podemos limitar los estereotipos, estaremos contribuyendo a que los prejuicios no sean algo determinante para nosotros.

Cambiar un estereotipo o un prejuicio solo es posible si nos acercamos al grupo y tratamos de observar sin aplicar filtros o tratando de confirmar ideas previas. Más bien, la cuestión está en intentar falsarlas, en dedicar nuestros esfuerzos a fijarnos en esas ideas y situaciones que rompen con las ideas previas.

Adriana Díez

Adriana Díez, psicóloga y profesora de música. Todos podemos potenciar nuestras habilidades si hacemos buen uso de las herramientas que tenemos. Con energía y positivismo, ¡siempre adelante!

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