La paradoja de la personalidad múltiple

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 15 mayo, 2018
Yamila Papa · 15 agosto, 2014

Según el Manual de Diagnóstico y Estadística de Trastornos Mentales, el más importante de estos desequilibrios es el llamado “trastorno de identidad disociativo”, o personalidad múltiple. Un trastorno que es descrito como la existencia de al menos dos personalidades o identidades en una misma persona.

Cada una de estas identidades actúa de una manera diferente. Tiene sus formas de percibir e interactuar con el entorno y se asocia a la pérdida de la memoria (pequeños lapsos amnésicos, no la falta de memoria que conocemos).

Personalidad múltiple y disociación

Entonces, la disociación es un mecanismo de defensa en el cual las ideas, los sentimientos, la identidad, la memoria y las percepciones propias están separadas del conocimiento consciente e inconsciente. No pueden ser “recuperadas” de forma voluntaria.

Mujer tumbada con personalidad múltiple
Todos tenemos una etapa de disociación en algún momento de la vida, aunque sea por un breve lapso. Por ejemplo, al no recordar una vez que llegamos a casa una gran parte de ese camino por estar pensando en un conflicto personal o haciendo la lista mental de lo que necesitamos para hacer la cena.

Estamos frente a un caso de disociación grave cuando esto ocurre más de una vez y por períodos más extendidos. Algo que provoca una ruptura y una falta de percepciones de los hechos de la vida cotidiana o de las sensaciones en determinados momentos.

Psicólogos y psiquiatras son muy cautos al utilizar el término de “personalidad múltiple” y no muchos le otorgan la seriedad que se merece. La mayoría considera que se trata de un delirio con base cultural o un trauma, no un desorden mental como realmente es.

La personalidad multiple en cine y literatura

En la cultura popular, el problema de la personalidad múltiple está bastante arraigada debido a la literatura y el cine. La novela más famosa es El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hide, de Robert Louis Stevenson.

También se puede destacar el problema del poeta Fernando Pessoa, quién tenía varios heterónimos (pseudónimos, cada uno con una personalidad y biografía diferente) y pensaba que eran reales.

The three faces of Eve, de 1957 es la primera película que habla sobre la personalidad múltiple. Y luego la industria del cine, sobre todo en Hollywood, la utilizó en variadas ocasiones por ser un tema “que pega”. Es preciso saber que en estos dos sectores, el diagnóstico se lleva a la exageración sin límite.

Pero hay películas interesantes para aprender un poco sobre este trastorno, siempre teniendo en cuenta la visión del director o la interpretación del actor, entre ellas:

  • Spider (de David Cronenberg)
  • Psicosis (de Alfred Hitchcock)
  • Identidad (de James Mangold)
  • El cisne negro (de Darren Arofnosky)
  • El club de la lucha (de David Fincher)
  • Las dos caras de la verdad (de Gregory Hoblit)
  • Session 9 (de Brad Anderson)
  • El maquinista (de Brad Anderson)
  • El número 23 (de Joel Schumacher)
  • Sybil (de Daniel Petrie)
  • Frankie and Alice (de Geoffrey Sax)
  • Nunca hables con extraños (de Peter Hall)
  • Alta tensión (de Alexandre Aja)
  • La raíz del miedo (de Gregory Hoblit)
  • El color de la noche (de Richard Rush)

¿Trastorno o capacidad?

Mujer ante una careta
La cantidad de personalidades que puede tener un individuo no son infinitas y tampoco ocurren diferencias sustanciales entre ellas, aún con el paso del tiempo. Esto hace que haya una creencia popular errónea de la enfermedad o trastorno, también en los consultorios psicológicos.

Entonces, la pregunta que surge es ¿existe o no la personalidad múltiple? Es preciso no confundir cuando una persona asume varios roles en grupos diversos, es decir, que se comporte de una manera en el trabajo y de otra en la casa o entre amigos.

Este caso no implica un problema psicológico, sino más bien una capacidad “camaleónica” de ser mejor o peor en cualquier sentido, de querer siempre ser aceptado, evitar problemas, etc.

Las personas diagnosticadas con el trastorno de personalidad múltiple tienen casi siempre dos personalidades muy marcadas. Sin embargo, una es más dominante que la otra y es la que toma el control en la mayoría de los casos y tiempo. Esto puede suponer una pérdida sustancial de la memoria.