La disociación: un fenómeno curioso de la mente

La disociación: un fenómeno curioso de nuestra mente

Adriana Reyes Zendrera 25 julio, 2017 en Psicología 586 compartidos
Mujer mirándose al espejo mientras experimenta una disociación

La disociación es un fenómeno que alude a la desconexión que sufren algunas personas entre sus pensamientos, sus emociones, sus recuerdos y su propia identidad. Por ejemplo, experimentarías un grado leve de disociación cuando te metes tan de lleno en una película o en una conversación que la mayoría de lo que sucede a tu alrededor es ignorado por tu atención consciente. Un nivel más severo lo experimentan algunas personas cuando no saben si lo que están viviendo es real o aquellas que padecen un trastorno de personalidad múltiple o un trastorno de identidad disociativo.

Es común en personas que han sufrido traumas psicológicos de diversos tipos, desde un abuso sexual a un maltrato psicológico o físico. Todos podemos presentar síntomas de distanciamiento y desconexión de la realidad en algún momento. La clave está en si estos síntomas interfieren en nuestra vida diaria y, en caso de hacerlo, la intensidad con la que lo hacen. En este sentido, entender los diferentes niveles de disociación va a ser clave para saber si necesitamos consultar con un profesional. En cualquier caso, ante la duda es mejor hacerlo.

La disociación es una falta de conexión emocional

Algunos psicólogos definen a la disociación como un mecanismo de defensa del inconsciente o que ponemos en marcha de manera inconsciente para no experimentar dolor emocional ante un conflicto o situación estresante. El problema viene cuando esta disociación se mantiene en el tiempo y el evento traumático ya ha pasado.

Imagina, por ejemplo, a un chico que ha tenido un accidente de coche muy grave. Como una manera de protegerse, su memoria ha congelado ese recuerdo y al recordar el accidente no experimenta ningún tipo de emoción.

chico con la cabeza partida que no sabe cómo encontrar su casa interior

Es un estado de alteración psicológico que aparece en muchos trastornos psicológicos tales como: el trastorno de estrés postraumático, la ansiedad, la depresión, el trastorno límite de la personalidad y los trastornos disociativos, entre otros. Una de las características principales de la disociación es que se puede alterar la consciencia, la memoria, el cómo se percibe el entorno e incluso, en casos más graves, hasta la identidad.

Síntomas comunes en el fenómeno de la disociación

En los trastornos disociativos podemos encontrar algunos síntomas comunes que no tienen por qué darse a la vez. Normalmente el nivel de atención está alterado, puede presentarse una desorientación en el tiempo y el espacio y la conducta suele ser automática (por ejemplo, conducir, leer, cosas que sabemos hacer sin pensar). Además, la persona puede que no recuerde lo que acaba de pasar hace algunos minutos (problemas para formar nuevos recuerdos).

Despersonalización

Es un fenómeno que se da cuando la persona no se reconoce en su propio cuerpo o mente. Hay una sensación de desapego, se vive como si fuera un observador externo de sí mismo. Por ejemplo, la persona puede experimentar la sensación de mirarse al espejo y no reconocerse o incluso de no sentirse conectado con su propio cuerpo.

Desrealización

La persona vive el mundo como si no fuera real, como si fuera un sueño. Tiene una sensación de confusión porque se siente torpe a la hora de distinguir si lo que está viviendo realmente está pasando ahora mismo. Percibe el mundo de manera distorsionada y distante sin poder remediarlo. Por ejemplo, puede escuchar las voces de los demás de manera lejana o distante.

Amnesia disociativa

La amnesia es la incapacidad para recordar información autobiográfica relevante. Puede ser que la persona se olvide de su cumpleaños, de la fecha de su boda o incluso de partes de su vida. La amnesia disociativa es diferente al olvido diario porque afecta y genera malestar significativo a la persona que padece este tipo de amnesia.

Confusión y alteración de la identidad

La confusión de la identidad se produce cuando la persona tiene dudas de quién es en realidad. Puede experimentar distorsiones en el tiempo, el espacio y situación. Por ejemplo, la persona puede pensar que tienen diez años menos de los que tiene. Cuando se experimenta una alteración de la identidad, la persona puede cambiar de tono de voz o utilizar diferentes expresiones faciales que le pueden inducir a situaciones del pasado.

Mujer con su rostro en la mano y un pájaro en la cara

¿Por qué se produce la disociación?

Un grado de disociación leve, como puede ser, ir tan absorto en nuestros pensamientos que ignoramos el camino, de manera que cuando nos queremos dar cuenta ya hemos llegado a nuestro destino. Esta disociación, por ejemplo, no tiene por qué se patológica, salvo que nos cause un gran malestar.

Cuando hablamos de niveles de disociación más severos, podemos encontrar diversas causas que producen este tipo de disociación. Los investigadores explican este fenómeno como una combinación de factores ambientales y biológicos. 

“La disociación es un mecanismo adaptativo para desconectarse del dolor emocional producido por un trauma.”
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Generalmente los traumas, tales como: abusos infantiles, violaciones y castigo físico repetido en la infancia entre otros, hacen que el niño utilice la disociación como un mecanismo adaptativo para reducir el dolor emocional que está viviendo.

Sin embargo, cuando la disociación continua en la adultez, y el peligro inicial ya no existe, la disociación puede acabar siendo patológica. Entonces, el adulto puede desconectarse de las situaciones que percibe como potencial peligro, haciendo que viva alejado de la realidad.

¿Qué hacer si nos sentimos identificados con alguno de estos síntomas?

Ante todo, mantengamos la calma. Que de vez en cuando  des cuenta que no has escuchado a tu pareja o no recuerdes el trayecto en metro que recién acabas de hacer, no quiere decir, que necesites necesariamente un tratamiento psicológico. En los casos, donde los síntomas sean más frecuentes o interfieran a tu vida diaria, quizás entonces puedes pedir ayuda de un psicólogo.

En los casos donde haya síntomas, de despersonalización, desrealización, amnesia disociativa o confusión y alteración de la identidad, va a ser necesario un tratamiento psicológico que nos ayude a integrar de nuevo las diferentes partes que han quedado separadas/disociadas.

Hombre con la mano en la cabeza

Para ello, se necesitamos un abordaje terapéutico en el que aprendamos a regular mejor nuestras emociones, incorporando mecanismos de relajación cuando estas amenacen con desbordarnos. Normalmente los especialistas pautan un tratamiento personalizado donde se aborda el trauma, se trabaja con las partes disociadas y se enseñan estrategias de autocuidado y nuevos recursos para que podamos empezar a llevar una vida más estable y sana. Se trata de restaurar la confianza en nuestras propias capacidades como una forma sana de protección y autocuidado.

Adriana Reyes Zendrera

Psicóloga y psicoterapeuta emocional. Directora del centro psicoemocionat. Realizo terapia emocional con adultos y adolescentes para ayudarles a mejorar su crecimiento emocional. Bloguera por afición y psicóloga por vocación.

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