¿Existen las enfermedades mentales?

Edith Sánchez · 1 julio, 2014

La psiquiatría es una ciencia joven que adquirió su estatus apenas en el siglo XIX. Pese a que se creó como una disciplina médica y humana para dar respuesta a lo que ellos denominaron como las enfermedades mentales, también ha sido objeto de controversia desde que existe.

La Antipsiquiatría es el nombre de una corriente que acuñó el psiquiatra sudafricano David Cooper, a finales de los años sesenta. Junto con otros profesionales de la salud mental como R.D. Laing y Thomas Szasz, y con la guía teórica del gran filósofo Michell Foucault, dieron forma a conjunto de reparos frente a la práctica de la psiquiatría.

¿Qué defiende la antipsiquiatría?

La antipsiquiatría critica, primero que todo, la definición y la clasificación de las enfermedades mentales. Los psiquiatras basan sus diagnósticos en dos instrumentos. El primero es el “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales”, o DSM por su nombre en inglés, que está vigente principalmente en Estados Unidos y Latinoamérica. El segundo es la “Clasificación Internacional de Enfermedades”, CIE, que tiene vigencia básicamente en Europa.

Estos documentos traen un listado de las “enfermedades mentales” que han podido registrarse. Dicho listado es básicamente la descripción de algunos síntomas (por ejemplo: dificultad para dormir, llanto frecuente, inapetencia, etc). Cuando un paciente consulta y se ajusta a la mayoría de estos síntomas, se diagnostica una determinada enfermedad. Los manuales incluyen también el tratamiento farmacológico que se debe administrar en cada caso.

Consulta del psiquiatra

La crítica inicial de los antipsiquiatras se dirigió a este tipo de instrumentos. Se hicieron la pregunta por los mecanismos que llevaban a incorporar las enfermedades mentales nuevas en cada manual y encontraron que se trataba de un modus operandi basado en decisiones casi “políticas”, tomadas por mayorías simples. Los psiquiatras se reúnen y narran los síntomas que sus pacientes describen. Si hay suficiente consenso, se le adjudica un nombre a esa condición y se introduce al manual.

Las enfermedades mentales deberían de estudiarse con profundidad antes de tratarlas con fármacos. Al menos es como así opinan los antipsiquiatras.

Para los antipsiquiatras este procedimiento no es científico. Se requerirían estudios de mayor profundidad para determinar que un conjunto de síntomas constituye una enfermedad como tal. Sobre todo porque si se va a tratar farmacológicamente, deberían existir evidencias del daño físico que se va a combatir.

La antipsiquiatría en la actualidad

Durante su primera década, la antipsiquiatría alcanzó gran acogida. Pero con el tiempo, fue convirtiéndose cada vez más en un enfoque algo marginal, al que no se presta mucha atención. Sin embargo, es una corriente que aún subsiste en el mundo, aunque su acción se da más en el plano del activismo que en el de la ciencia.

La situación se vuelve preocupante cuando se observan los altos niveles de fracaso de la psiquiatría. Las personas que son diagnosticadas de enfermedades como esquizofrenia o trastorno bipolar, por ejemplo, logran un alivio muy modesto con la acción de los psicofármacos. Los casos que alcanzan un grado relativo de éxito, suponen la intervención de otras disciplinas como la psicología, el psicoanálisis y la terapia ocupacional. Por sí sola, la psiquiatría nunca llega muy lejos.

De la misma manera, hay fuertes cuestionamientos frente al origen y la eficacia de los medicamentos psiquiátricos. Además de que provocan severas adicciones y múltiples efectos secundarios, también hay dudas sobre la forma en que manejan su mercado. Un caso que llama a la reflexión es el del famoso “Prozac”. Según algunos investigadores, la empresa que lo produce deliberadamente ocultó algunos estudios en los que se comprobaba que su eficacia era igual o menor a la de los placebos.

Prozac

Además, no se entiende por qué las compañías farmacéuticas ofrecen incentivos a los psiquiatras para que formulen ciertos medicamentos; si alcanzan determinados récords en la formulación, les otorgan premios como viajes o entradas gratuitas a eventos internacionales.

Aunque el debate ya no es tan álgido como lo fue hace algún tiempo, lo único cierto es que la psiquiatría aún tiene mucho que explicar acerca de cómo procede ante las enfermedades mentales.