Experiencias cumbre: definición y origen

12 septiembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga María Alejandra Castro Arbeláez
Hoy os hablamos de las experiencias cumbre. Están muy asociadas con nuestra autorrealización y nos suceden a todos... aunque muchas veces no nos demos cuenta, y solo las disfrutemos.

Los seres humanos han tenido experiencias cumbre desde las épocas más remotas. Lo que sucede es que eran vistas de otro modo y se habían identificado con diferentes etiquetas. Gracias al psicólogo estadounidense Abraham Maslow se acuñó este concepto que de alguna manera la psicología aceptó y comenzó a usar.

A través de este post te mostraremos de qué se trata una experiencia cumbre. Además, te enseñaremos cuáles son sus principales características y el origen de este término en la psicología.

«La habilidad de estar en el momento presente, es el mayor componente de la salud mental».

-Abraham Maslow-

¿Qué es una experiencia cumbre?

Consisten en momentos transitorios, también llamados de actualización. Se trata de instantes en los que la persona se siente plena, integrada y más consciente de sí y del mundo.

Son vivencias que se dan tras alcanzar la autorrealización. Además, podemos decir que son aquellos momentos maravillosos de dicha que se dan a partir de sensaciones y percepciones profundas.

Además, según lo sugerido por Maslow en su libro Religions, Values and peak experiences (1964) es un estado de unidad que cuenta con características místicas; se trata de una experiencia en la que el tiempo se desvanece, el sentimiento se sobrecoge y las necesidades humanas se hallan colmadas».

Mujer reflejando felicidad

Orígenes del término «experiencia cumbre»

El término experiencias cumbre nació en las teorías psicológicas de Abraham Maslow. Ocurrió tras el interés de este psicólogo en la trascendencia donde se preguntó por los estados más altos de la experiencia humana y su relación con la psicología.

La importancia de este estudio radicó en que Maslow puso de relieve la importancia de un hito, el de que las personas satisficieran una serie de necesidades para poder llegar a la autorrealización.

Lo que descubrió es que había momentos de autorrealización más intensos y transitorios, a los que denominó «experiencias cumbre». También, sugirió que tenían un carácter místico y que se presentaban espaciadas en el tiempo.

Además, siguió trabajando en este concepto y observó que aquellas experiencias pueden ser inspiradas por emociones amorosas intensas, el contacto con el arte, la música y la belleza. También afirmó que pueden ser culminaciones de actos o descargas.

Características de las experiencias cumbre

Abraham Maslow no fue el único que habló de experiencias cumbre. Otros psicólogos ampliaron o perfilaron su legado. Veamos algunas de las características que por consenso en la actualidad se les atribuye a las experiencias cumbre:

  • Son una fuente de emociones positivas.
  • Trascienden al espacio y al tiempo en el que tienen lugar.
  • Su naturaleza es paradójica.
  • Generan efectos positivos más allá del momento.
  • Producen la sensación de ser uno con el universo.
  • Se da una sensación de intenso afecto positivo, así como se afina la percepción de perfección.
  • Inspiran sensaciones de libertad y plenitud.

Mujer escuchando música

Todos hemos gozado de experiencias cumbre según Abraham Maslow. Lo que sucede es que a veces no les damos mayor importancia. Así, hablamos de vivencias maravillosas de las que podemos ser o no conscientes. Para que lo comprendas mejor, te animo a que pienses en uno de esos momentos en los que una canción te ha podido conmover, te has pasado la lengua por los labios al terminar una comida o no has querido moverte de esa terraza en compañía de amigos.

Recuerda que se trata de un momento de éxtasis. Para que sea más fácil identificarlas en tú vida puedes preguntarte: ¿Qué provocó mi experiencia? ¿Cómo la sentí? ¿Se sentía diferente? ¿Era consciente del tiempo y el espacio? ¿Se trató de un asunto apasionante? ¿Sentí que encajaba en el universo?

Ver nacer a un hijo, salir de una depresión profunda, conmoverse ante una maravilla del mundo, sentir un afecto extraordinario…Todos estos eventos podrían ser experiencias cumbre. También, aquellos instantes que nos maravillan tanto que perdemos la dimensión del tiempo y el espacio, gracias a que nos encontramos en un profunde goce.

En suma, las experiencias cumbre pueden ser vivenciadas por cualquier ser humano; así, decimos que son populares. Por otro lado, no necesitan conciencia. Podemos pasar por una sin identificarla como tal. En ellas suele producirse una enorme conexión con el entorno cercano o foco de atención, mientras que se produce una desconexión con lo demás.

Cloniger, S.C. (2002). Teorías de la personalidad. (Cap 14). Pearson. Maslow, A. (1964). Religions, values, and peak-experiences. (Vol.35). Columbus: Ohio State University Press.