Flourishing: en la vida quiero florecer, no encajar

05 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Las personas estamos hechas para florecer, no para encajar a la fuerza en relaciones que duelen o en los moldes que define la sociedad. Así que hazlo, expande tu potencial, decide en libertad y permite que crezcan tus ramas y raíces sin que nada te limite.

Flourishing (floreciente) define un estado emocional y mental muy concreto y gratificante. Es una combinación perfecta en la que se entremezcla el sentimiento de esperanza, la bondad, el crecimiento y también la resistencia. Define una actitud ante la vida por la que uno se niega a quedarse atrapado por el sufrimiento y también por esos determinismos sociales que a veces frenan nuestro potencial humano.

Se trata, al fin y al cabo, de no limitarnos a encajar en esos espacios físicos y también relacionales que erosionan la autoestima, que nos quitan vitalidad y la oportunidad de dar forma a una vida acorde a los propios deseos y necesidades. Este concepto va en la línea de muchos otros que ya conocemos, como puede ser fluir (flow) ese sentimiento que obtenemos al realizar una tarea que nos complace, inspira o enriquece psicológicamente.

Asimismo, es interesante saber que este término, flourishing, fue definido por los psicólogos Corey Keyes y Barbara Fredrickson y entra dentro de ese arcón criticado por muchos y admirado por muchos más como es la psicología positiva. Por lo pronto, la fundación de Salud Mental de Nueva Zelanda lo ve como un recurso valioso para frenar estados de ansiedad o trastornos depresivos.

Al fin y al cabo, si hay una dimensión a la que aspiramos es a florecer, a permitir que se desarrollen todas nuestras valías, a lograr crecer en felicidad, libertad y equilibrio. Estamos por tanto ante un concepto interesante en el que vale la pena profundizar.

Mano con flores para representar el Flourishing

Flourishing: vivir en en plenitud, alcanzar logros

Flourishing es un término relativamente nuevo en el campo de la psicología positiva. Fue en el 2002 cuando Corey Keyes y Barbara Fredrickson, de la Universidad de Carolina del Norte, publicaron el trabajo The Mental Health Continuum: From Languishing to Flourishing y más tarde, en el 2005, la investigación titulada La dinámica del florecimiento humano.

Con estas aportaciones lo que buscaban era demostrar que la salud mental no se mide solo por la ausencia de enfermedades o trastornos psicológicos. Bienestar es también saber dar forma a ese término que usamos con frecuencia cuando sentimos que vamos bien en el viaje de la vida: florecer.

Es decir, cada uno de nosotros florecemos cuando nos sentimos satisfechos con lo que somos y lo que vamos logrando. También, cuando hacemos uso de todos nuestro potencial y talento para sentirnos bien, para alcanzar metas y conectarnos a la vez de un modo significativo a todo aquello que nos rodea.

Más tarde, el propio Martin Seligman, pionero de la psicología positiva, también nos hablaría de este término. Flourishing para él simboliza lo siguiente (2011):

“El florecimiento es comprometernos a crear una vida auténtica, esa que trae la alegría interior y la felicidad a través de ir logrando objetivos, de sentir la pasión y disfrutar de ese viaje existencial través de los picos y valles de la vida”.

Flourishing: no es lo que eres, eres lo que logras con tu determinación y esfuerzo

La capacidad de florecer no es algo innato en nosotros. No llega de un día para otro ni es un rasgo psicológico particular con el que solo unos afortunados vengan al mundo. Flourishing es el resultado de nuestro esfuerzo y requiere acción. Para crecer hay que alimentar esa arquitectura psicológica conformada por la autoestima, la determinación, la motivación, la confianza en uno mismo…

Solo entonces nos atrevemos a situar objetivos en el horizonte, movilizar recursos, energías e ilusiones para conquistar sueños. Esa satisfacción nos encumbra, nos hace volar alto y comprender de lo que somos capaces.

Por otro lado, es necesario recordar un detalle: nadie florece en un espacio opresivo, en un lugar determinado por mandatos ajenos, por relaciones afectivas que oprimen, que apagan la felicidad y la dignidad. No se trata tampoco de encajar en un lugar o entre un grupo de personas que no sintoniza con nuestros valores y necesidades.

A veces, hay que romper moldes, esquemas y relaciones para poder florecer en libertad… Y algo así requiere valentía y esfuerzo.

Mujer respirando al aire libre

Los nutrientes que favorecen el crecimiento interno

El término flourishing está constituido por una serie de componentes o nutrientes psicológicos que de atenderlos y potenciarlos revierten en nuestra salud mental. Dunn, D. S y Dougherty (2008) definieron esas dinámicas. Son las siguientes:

  • Autoaceptación y autoestima.
  • Tener un significado vital, clarificar nuestros valores y saber qué es lo que queremos de nuestra existencia.
  • Sentirnos autónomos, capaces de responsabilizarnos de nosotros mismos. Ser personas libres.
  • Contar con relaciones sociales positivas y significativas.
  • Ser capaz de gestionar las propias emociones y hacer uso de aquellas de valencia positiva.
  • Comprometernos con nosotros mismos, con la vida, con nuestros sueños y personas que amamos.

A su vez, el psicólogo Corey Keyes, explica que si fuéramos capaces de enseñar a los niños desde bien temprano esas estrategias que integran el concepto del flourishing lograríamos dar al mundo generaciones de personas no solo un poco más felices. También, conseguiríamos lo siguiente:

  • Desarrollar esa autoconfianza en la que uno se siente merecedor y capaz de luchar por lo que desea.
  • Alcanzar una mayor satisfacción en el trabajo.
  • Sentirnos capacitados para manejar la adversidad y volver a florecer después de haberla sufrido.
  • Construir relaciones personales más satisfactorias.
  • Disfrutar de una mejor salud física y psicológica.

Para concluir, este tipo de conceptos arraigados en la psicología positiva buscan algo más que ayudarnos a ser felices. Aspiran a darnos herramientas de vida para construir un día a día más saludable, en equilibrio con nuestras metas y necesidades. Pensemos en ello.

“El cambio es esencial para el crecimiento. Abrace la imprevisibilidad, acepte las dificultades y los retos y sepa que la opinión de otros nunca puede quitarle su verdad personal. Permítase florecer en una versión madura y mejorada de usted mismo, pero recuerde que algo así lleva tiempo”.

                                                                                                                                                                                   -C. Keyes-

  • Fredrickson, B. L.; Losada, M. F. (2005), "Positive affect and complex dynamics of human flourishing", American Psychologist, 60 (7): 678–686, doi:10.1037/0003-066X.60.7.678
  •  Dunn, D. S.; Dougherty, S. B. (2008). "Flourishing: Mental health as living life well". Journal of Social and Clinical Psychology. 27 (3): 314–316. doi:10.1521/jscp.2008.27.3.314.