Fluoxetina (Prozac), el fármaco de la “felicidad”

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 31 mayo, 2018
Valeria Sabater · 31 mayo, 2018

Con la llegada al mercado de la fluoxetina en los años 80 se perdió el miedo a los antidepresivos. Así, el principio activo del Prozac se convirtió para muchos en todo un éxito de la farmacología moderna. ¿La razón? Disponíamos por fin de la primera molécula antidepresiva con una alta efectividad y con efectos secundarios mucho más tolerables.

La fluoxetina lleva ya treinta años entre nosotros. Decir que la llegada de este nuevo recurso farmacológico fue poco más que un hito es quedarse corto. No solo se alzó como el medicamento más vendido, puesto que ha conservado hasta hace poco. Cabe recordar que los laboratorios Eli Lilly lograron algo más que el primer fármaco de la clase ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina).

Con la fluoxetina cambió ante todo el modo de abordar los trastornos depresivos. El sistema sanitario se renovó y se facilitó algo muy esperado: una mejor calidad de vida a millones de pacientes que recibían tratamiento por esta enfermedad.

La fluoxetina no solo está indicada para tratar los trastornos depresivos, también es efectiva en el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), la bulimia nerviosa y el trastorno disfórico premenstrual.

No podemos olvidar que hasta la llegada de la fluoxetina, muchas de estas afecciones psiquiátricas se trataban con los llamados antidepresivos tricíclicos. Los efectos adversos asociados a estos fármacos eran notables: problemas cardiovasculares, convulsiones, problemas hepáticos, cansancio, problemas urinarios graves…

Asimismo, también consiguió otro hecho no menos relevante. Con la “popularización” de la fluoxetina, el estigma de la depresión empezó a decaer. Por fin había en el mercado un tratamiento capaz de tratar la depresión y cuyos efectos secundarios eran “asumibles”. Gracias a este hecho, miles de personas perdieron el miedo y empezaron a pedir ayuda, empezaron a hablar de su depresión sin vergüenza o incomodidad.

Prozac con el principio activo de la fluoxetina

¿Qué es la fluoxetina y para qué sirve?

La llaman la pastilla de la felicidad. Es eficaz, se tolera bien y lo que es más interesante aún: no solo es adecuada para el tratamiento de los trastornos depresivos. La fluoxetina se utiliza también en los trastornos obsesivos-compulsivos, la bulimia, los ataques de pánico, es además un poderoso antiviral e incluso se alza como un fármaco capaz de restaurar la función cerebral.

Según nos revelan varios estudios y trabajos como los publicados en el espacio Psychology Today, la fluoxetina estimula la plasticidad cerebral. Es decir, favorece el desarrollo y las conexiones neuronales. El tema es sin duda fascinante, pero esta píldora que fue portada durante años de un sinfín de revistas, esconde a su vez un reverso de claroscuros.  Desde que salió al mercado se convirtió en ese recurso “curalo-todo” que médicos y psiquiatras terminaron recetando en exceso para (casi) cualquier trastorno clínico y subclínico.

Se derivó en un abuso poco adecuado, hasta el punto de que muchas personas llegaban a la consulta del especialista pidiendo fluoxetina por una sola razón: para sentirse mejor. Así, antes de dejarnos llevar por el brillo mediático de este recurso clínico y farmacológico, es importante saber cómo actúa y qué efectos secundarios tiene.

¿Qué es la fluoxetina?

La fluoxetina es un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS). ¿Qué significa esto? Que su acción esencial es aumentar los niveles de serotonina. Recordemos que este neurotransmisor potencia nuestro bienestar y equilibrio cerebral.

¿Para qué se utiliza?

Sabemos que es efectiva en el tratamiento de la depresión, los trastornos obsesivos-compulsivos, la bulimia, que es un buen antiviral y que se alza como un buen recurso para potenciar la neurogénesis. Sin embargo, es útil en muchos otros casos clínicos:

  • Trastornos alimentarios.
  • Déficit de atención.
  • Alcoholismo.
  • Tratamiento de la obesidad.
  • Problemas del sueño.
  • Cefaleas crónicas.
  • Trastorno por estrés post-traumático.
  • Disfunciones sexuales.
Mujer triste que necesita fluoxetina

Efectos secundarios de la fluoxetina

Lo señalábamos al inicio. Hasta la llegada de la fluoxetina el tratamiento de la depresión se limitaba a los  antidepresivos tricíclicos y sus efectos, como bien saben los pacientes que recibieron tratamiento en los años 70, eran bastante adversos. Con fármacos como el Prozac todo cambió, sin embargo esto no significa que estemos ante un medicamento inocuo en términos de efecto secundarios, porque no lo es.

Veamos cuáles son sus principales acciones adversas.

  • Sequedad de boca.
  • Somnolencia.
  • Estreñimiento.
  • Problemas de coordinación
  • Visión borrosa o sensibilidad a la luz.
  • Dilatación pupilar.
  • Problemas urinarios.
  • Problemas de memoria a corto plazo.

Todos estos efectos dependerán sin duda de la duración del tratamiento y de la correcta administración por parte del paciente. Es importante, por ejemplo, no combinar la fluoxetina con otros fármacos como los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) o medicamentos naturales como la hierba de San Juan. Asimismo, cabe señalar que los pacientes que llevan a cabo largos tratamientos con este fármaco pueden experimentar problemas de hipotensión.

¿Prozac para todos? No, el rey de la felicidad ya está siendo destronado

En la década de 1950 y 1960, los barbitúricos se administraban para el tratamiento de un amplísimo abanico de enfermedades psicológicas. Los efectos de aquel uso y abuso de aquellos fármacos sedantes sobre sistema nervioso central tuvieron, como sabemos, un alto coste.  En las dos últimas décadas ha ocurrido casi lo mismo con el Prozac. Sabemos que sus efectos secundarios no son tan nocivos, pero hay un problema de base: no se puede recetar fluoxetina para todos los problemas de la vida.

En otro artículo del espacio Psychology Today nos indican que durante mucho tiempo se ha visto en el Prozac al “iluminador del estado del ánimo”. Es más, hay quien acude a su psiquiatra pidiendo su receta para mejorar su personalidad, para ser más abierto, optimista, feliz. No importa que no tengamos un trastorno de manual, a veces basta con tener una fobia o un pequeño bajón anímico para pedir la píldora mágica.

Hombres con fluoxetina en la boca

No es lo adecuado. La fluoxetina es un recurso químico, no es un elemento natural de nuestro organismo. Aún más, recordemos que, para gran parte de los trastornos psicológicos, los fármacos son solo una tirita. La intervención demanda más enfoques, de una estrategia psicoterapéutica, social, asistencial…

Asimismo, no podemos terminar este artículo sin recordar que el rey Prozac ya ha sido destronado. En la actualidad disponemos de un amplísimo ejército de antidepresivos de tercera generación, siendo la más conocida la Paroxetina (sucesora de la fluoxetina). ¿Su ventaja? Actúan más rápido y sigue teniendo pocos efectos secundarios.