Fobia de impulsión: qué es y cómo se trata

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 7 noviembre, 2017
Julia Marquez Arrico · 7 noviembre, 2017
La fobia de impulsión puede presentarse sola o formar parte de un TOC. En ambos casos supone que un individuo siente un miedo intenso a dejarse llevar por algún impulso agresivo

La fobia de impulsión es el miedo a seguir un impulso, perder el control y hacer daño a los demás o a uno mismo. Algunas clasificaciones diagnósticas consideran la fobia de impulsión como una variante del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Se trata de un pensamiento intrusivo que invade la mente del sujeto. De manera que este realiza algún tipo de comportamiento o pensamiento (compulsión) para bajar la ansiedad que ese pensamiento le provoca. A continuación se explica cómo identificar la fobia de impulsión y cómo se trata.

¿Cómo identificar la fobia de impulsión?

Desde el punto de vista profesional, la fobia de impulsión es una variante de TOC. Sin embargo, con independencia de considerarla como un tipo de TOC o como una fobia en sí misma, hablamos de un diagnóstico caracterizado por el miedo intenso a los propios impulsos. Las principales características clínicas que definen este trastorno son:

  • Invasión de pensamientos que giran en torno a seguir un impulso y perder el control.
  • El contenido de este pensamiento tiene que ver con la anticipación de una agresión. Tanto a uno mismo o a los demás.
  • Un miedo intenso por el mero hecho de experimentar dichos pensamientos.
  • Llevar a cabo comportamientos preventivos o de evitación para evitar que este tipo de pensamientos se trasformen en realidad.

fobia de impulsión

¿Cuáles son los impulsos más frecuentes?

Las personas que acuden a consulta y son diagnosticadas con fobia de impulsión refieren pensamientos que implican hacerse daño. De igual modo, les asaltan pensamientos sobre hacer daño a sus familiares (pareja, padres o hijos). Por ejemplo, tirarse por el balcón, dar un volantazo con el coche mientras conducen por la autovía o lanzarse al metro. En todos los casos, se observa en el paciente una fusión entre pensamiento-acción. El proceso de desarrollo de la fobia de impulsión es:

  • La persona tiene un pensamiento o imagen en donde se “ve” llevando a cabo un impulso y perdiendo el control de sí misma.
  • Ese pensamiento o imagen se valora como catastrófica
  • Por ello, la persona pone todos los recursos psicológicos que tiene para “borrar” esos pensamientos o imágenes. Como la focalización en el pensamiento es una estrategia errónea, la angustia se dispara. Por lo tanto, los pensamientos anticipatorios se hacen todavía más poderosos.
  • Como no se puede controlar el contenido de los pensamientos, refuerza el poder de la idea que alude a la pérdida de control, intensificando la sensación de miedo.

Consecuencias más frecuentes de la fobia de impulsión

Cualquier tipo de TOC o fobia  provoca una importante disminución en la calidad de vida del paciente. Esto ocurre como resultado de que la persona se esfuerza por controlar el miedo y evitar las situaciones ansiógenas. Así, progresivamente y sin darse cuenta, acaba renunciando a diferentes aspectos de su vida personal, consumiendo buena parte de su energía intentando controlar el miedo.

Así mismo, una de las principales consecuencias de la fobia de impulsión es la sensación de tener el enemigo dentro de uno mismo. Al tratarse de un trastorno egodistónico (existe una disonancia entre lo que piensa y quiere la persona), la autoexigencia por controlar los pensamientos es muy alta. Al mismo tiempo que la persona tiene la sensación de que está luchando contra sí misma.

Es decir, la obsesión y el miedo ante el impulso invaden la atención del paciente. Pero este cree que, como es algo externo, puede controlarlo. Al no poder hacerlo, siente que es él o ella misma quien se provoca la obsesión y por ello la sensación de “luchar contra lo que me dice mi cabeza”. Conforme para el tiempo, esta lucha interna lleva a cuadros de ansiedad y depresión, que también hay que abordar en terapia.

Mujer preocupada por su fobia de impulsión con la mano en la cabeza

¿Cómo es el tratamiento para la fobia de impulsión?

El tratamiento para la fobia de impulsión, sea cual sea el objeto de obsesión (independientemente de que sea hacerse daño a sí mismo o a los demás) es psicológico. Además, se puede combinar con tratamiento psicofarmacológico. A grandes rasgos, el abordaje terapéutico para esta fobia sigue las líneas del tratamiento utilizado para los casos de TOC. La psicoterapia capacita al paciente para lograr que alcance cambios en los siguientes puntos:

  • Entender la causa del problema y su funcionamiento actual.
  • Valorar e identificar las soluciones intentadas para resolver el trastorno y que han fallado.
  • Potenciar las soluciones intentadas que sí funcionan.
  • Que el paciente sea capaz de comprender cómo funciona su mente y su trastorno. Y así coger el control de lo que le ocurre.
  • Desligar a la persona de sus pensamientos. Comprender que pensar algo no significa ni hacerlo. Tampoco que incremente la probabilidad de que vaya a ocurrir.
  • Recuperar aspectos de la vida que la persona valora pero que ha descuidado.
  • Prevenir la recaída y consolidar las herramientas psicológicas adquiridas.
fobia de impulsión

Finalmente, cabe destacar que,aunque existen diferentes tipos de enfoques psicológicos para diseñar el tratamiento en casos de fobia de impulsión, solo existen estudios sobre la eficacia de estrategias cognitivo-conductuales. En este sentido, Bonet, J. (2001) destaca la importancia de confrontar el miedo hasta habituar la respuesta emocional, previniendo que se evite el pensamiento que genera malestar.

Fobia de impulsión: consideraciones finales

Si padeces fobia de impulsión, ten presente que se trata de un problema psicológico. Por lo tanto, cuanto antes lo afrontes, antes te liberarás del él. No hay otra opción; los miedos solo desaparecen si los enfrentas directamente. Así que, en estos casos, el psicólogo es tu mejor aliado. Puedes tomar dos decisiones: no enfrentarte a la situación y que todo siga como está. O, por contra, enfrentarte a tus miedos y descubrir qué es lo que ocurre en tu caso.

  • Bonet, J. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para las fobias específicas. Psicothema13(3), 447-452.
  • Rabinovich, D. S. (1989). Una clínica de la pulsión: las impulsiones (Vol. 2). Ediciones Manantial.
  • Vellosillo, P. S., & Vicario, A. F. C. (2015). Trastorno obsesivo compulsivo. Medicine-Programa de Formación Médica Continuada Acreditado11(84), 5008-5014.