Fobia social: cuando la ansiedad y el miedo controlan tus relaciones - La Mente es Maravillosa

Fobia social: cuando la ansiedad y el miedo controlan tus relaciones

Cristina Seva de los Ríos 13, Agosto 2017 en Psicología 1132 compartidos

El miedo es una fuerza muy poderosa y en ocasiones, necesaria. El miedo es la emoción que nos permite saber que hay algo hostil en el entorno y reaccionar a ello. Una cebra que no tuviese miedo del depredador que la acecha sería una cebra con muy pocas probabilidades de sobrevivir.

Pero a veces, este miedo se convierte en un obstáculo porque los mecanismos que pone en marcha están desajustados. La ansiedad es uno de ellos. Aparece una sensación intensa de temor y preocupación que se dispara ante estímulos que en realidad no son amenazas, como sucede en el caso de las fobias.

Las arañas, las serpientes, los espacios cerrados, las alturas… Existen infinidad de estímulos ante los que algunas personas reaccionan con un miedo irracional. Incluso, las relaciones con los demás también pueden suponer la activación de este tipo de miedo, conocida esta dificultad como fobia social. Hablemos sobre ella.

¿Qué es la fobia social?

La fobia social o ansiedad social es un trastorno en el que las personas sufren síntomas intensos de ansiedad cuando se encuentran en situaciones sociales en las que temen irracionalmente sentirse juzgados, humillados o ridiculizados.

Una persona con fobia social no puede relacionarse ni desempeñar con normalidad actividades que supongan estar en grupo, ya sea en el trabajo, en fiestas o en actividades deportivas. Incluso, al actuar delante de otros también sufre aunque solo sea para hablar por teléfono, pedir la cuenta o comer.

Se puede decir que una persona con fobia social tiene un miedo intenso a relacionarse
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Personas como monstruos

Aunque muchas personas creen que se trata de una especie de timidez, lo cierto es que la fobia social no es lo mismo. Una persona tímida experimenta vergüenza y en algunos casos miedo pero de forma muy atenuada; de hecho, un cierto grado de timidez es normal en la mayoría de las personas. Mientras que cuando se padece fobia social los síntomas de ansiedad y miedo son desproporcionadamente intensos y discapacitantes.

Los síntomas físicos que experimenta una persona con fobia social pueden ser desde el rubor, la sudoración excesiva, los mareo y temblores, hasta náuseas, molestias gastrointestinales, taquicardia e incluso crisis de ansiedad. Además, estos síntomas no se limitan al momento de la interacción social, ya que una de las características de este trastorno es una anticipación exagerada que hace que las personas vivan en estados de ansiedad semanas antes de cada evento al que deben enfrentarse.

El problema, al igual que sucede con otras fobias, es que en muchos casos la ansiedad impulsa a las personas a evitar las situaciones que les producen miedo, con lo que se genera un círculo vicioso en el que el principal objetivo es evitar relacionarse.

La fobia social empobrece la vida de la persona que la padece, dificultando la búsqueda de trabajo, de amigos o de pareja y todo tipo de experiencias. Además, cada vez que se evita una situación que puede desatar ansiedad, el miedo se refuerza y se hace más poderoso. Y es que el único mecanismo para superar el miedo es enfrentarlo.

¿Se puede salir del círculo vicioso de la fobia social?

Superar la fobia social es posible, pero como en otros problemas de ansiedad, el camino es largo y requiere implicación y esfuerzo. Reconocer y aceptar el problema es el primer paso, ahora bien en la mayoría de los casos será esencial buscar ayudar profesional para superar este trastorno.

Algunas claves que pueden facilitar el afrontamiento y manejo de la fobia social son las siguientes:

Tener consciencia del problema

Saber qué nos ocurre es el primer paso para luego trabajar con ello. Ahora bien, es importante tener claro que nosotros no somos el problema sino que tenemos un problema. Todas las personas tenemos momentos de flaqueza y de superación, virtudes y debilidades. Todos tenemos derecho a estar nerviosos y a equivocarnos, lo importante es estar en el camino de la superación.

Trabajar la autoestima y la autoaceptación es fundamental para superar la fobia social porque nos conecta con nuestra esencia y nos permite conocernos. De este modo, será más fácil aceptar lo que nos sucede.

Naufrago sobre un sofá confiando en la le de la atracción

Afrontar progresivamente los miedos

Pasar a la acción es otro paso fundamental. Lo importante para superar una fobia es enfrentar aquello que nos da miedo, pero de forma progresiva. Podemos empezar practicando en ambientes no demasiado hostiles como en reuniones familiares, con algún amigo o en pequeños grupos.

Otra forma de seguir avanzando es buscar nuestros propios retos. Si nos da miedo comer en público, probemos a llevar la merienda hasta que un día seamos capaces de sentarnos en el parque para comerla. Si sentimos miedo al participar en clase, apuntémonos a alguna actividad donde sepamos que son reducidas para interaccionar poco a poco. Si a lo que tememos es a enfrentar opiniones, podemos empezar por discutir un tema con un familiar amable.

La clave es empezar poco a poco e ir avanzando hacia las situaciones que más ansiedad nos generen. Llevar un registro de nuestros logros es muy motivador.

Hombre con fobia social superando su problema hablando con su amiga

Aprender a gestionar la ansiedad

Buscar nuestras propias formas de gestionar la ansiedad nos ayudará. Por ejemplo hacer deporte, meditar o aprender técnicas de relajación… Cuanto menos grado de ansiedad experimentemos, menos nos costará lidiar con ella en los momentos más difíciles.

Buscar ayuda profesional

Si sentimos que no podemos avanzar solos o que necesitas un apoyo externo, no dudemos en buscar ayuda profesional. Está demostrado que la terapia cognitivo-conductual, junto con el desarrollo de habilidades sociales y de técnicas para controlar la ansiedad funcionan para superar la fobia social.

Como vemos, la fobia social es un problema limitante que empobrece nuestras relaciones pero que podemos superar progresivamente si nos esforzamos. Por encima de todo, atrevámonos a intentarlo.

Cristina Seva de los Ríos

Licenciada en humanidades. Me encanta leer y aprender sobre todo lo relacionado con la mente.

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