Formación reticular: características y enfermedades asociadas

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Paula Villasante
· 7 junio, 2019
No transmite mensajes particulares como sensitivos, autonómicos o motores. Más bien, la formación reticular recibe señales y las asocia en una información general difusa.

La formación reticular (FR) es un conjunto de núcleos y fibras nerviosas que ocupan el tegmento del tronco encefálico, entre los núcleos de los nervios craneales y las vías nerviosas ascendentes y descendentes.

De alguna forma, todos los núcleos del tronco pertenecen a la formación reticular. Podrían exceptuarse los orígenes de algunos nervios cranales; sin embargo, parece que la formación reticular es clave en la hora de la expansión del sistema de interneuronas espinal.

Sin embargo, parece que a día de hoy no queda claro qué partes del sistema nervioso componen la formación reticular. Se comprende así que, más o menos, la formación reticular se extiende desde:

  • La parte alta de la médula cervical.
  • Tronco cerebral.
  • Mesencéfalo.
  • Tubérculos cuadrigéminos.
  • Diencéfalo.
  • Hipotálamo.
  • Subtálamo.
  • Tálamo.

Los roles de la formación reticular son diversos. Algunos son los siguientes:

  • En primer lugar, la coordinación de movimientos de la cabeza y el cuerpo a través de la estimulación e inhibición de movimientos voluntarios y movimientos reflejos.
  • Respiración.
  • Presión sanguínea.
  • Compuerta sensorial, especialmente del dolor.
  • Procesos psicológicos tales como la excitación o la atención.
  • Dormir y soñar.
  • Además del tono muscular.

Además, un componente muy importante de la formación reticular es el rafe. El núcleo dorsal del rafe se proyecta en partes de las cortezas frontal, parietal y occipital y también en regiones corticales cerebelosas relacionadas funcionalmente.

Estas proyecciones liberan serotonina, un neurotransmisor derivado del triptófano, como ya hemos visto anteriormente. Parece pues que el núcleo del rafe dorsal tiene acciones generalizadas.

Mujer con los ojos cerrados

La formación reticular

Si atendemos a su fisiología, la formación reticular puede ser considerada como una formación postsináptica multineuronal. Tiene axones que se disponen de forma transversal y longitudinal. No transmite mensajes particulares como sensitivos, autonómicos o motores.

Más bien, la formación reticular recibe señales y las asocia en una información general difusa. Esta información la transmite así al resto del sistema nervioso central (SNC). Según la ubicación de los grupos nucleares, la formación reticular se compone por:

Los núcleos centrales

Estos ocupan la parte superior del tronco encefálico. Se subdividen en:

  • Núcleo ventral (bulbo inferior).
  • Núcleo gigantocelular (bulbo superior).
  • Núcleos pónticos caudal y oral.
  • Núcleo mesencefálico.

Núcleos laterales y paramedianos

Los núcleos laterales y paramedianos tienen relación con las funciones del cerebelo. Forman parte del circuito retículo-cerebro-reticular, en el que las fibras de la formación reticular que acompañan al fascículo espinotalámico se proyectan así hacia la corteza cerebelosa.

Las fibras que aquí se componen, así como los núcleos en general, intervienen en la coordinación de los reflejos y el tono muscular.

Núcleos medianos

Se forman por:

  • La formación gris que rodea el acueducto mesencefálico.
  • Los núcleos del rafe del bulbo y la protuberancia.
  • El núcleo dorsal de la calota de Gudden.

Anatomía funcional de la formación reticular

La formación reticular, en su fisiología, es un conjunto de neuronas y axones que se encargan de asociar y combinar la información procedente del exterior e interior del sistema nervioso. Así, la formación reticular participa en (1):

  • La coordinación del funcionamiento de los núcleos de los nervios craneales.
  • Envía señales de alerta a los centros sensitivos. Además, establece relaciones entre los centros autonómicos y a los que regulan la actividad de centros motores vecinos o subyacentes.
  • Estimula centros superiores, los cuales en respuesta ejercen un control inhibitorio o facilitador sobre los núcleos centrales de esta formación.
  • Las funciones cerebelosas. Mediante sus proyecciones al paleocerebelo, participa en la coordinación de reflejos y tono muscular.
  • Asociación entre hipotálamo y tronco encefálico.
  • Así como la regulación de la información sobre cómo percibimos el dolor.

Cerebro suspendido en el aire

¿Qué puede ocurrir en el rafe?

Según Arnold E. Eggers, algunos efectos fisiológicos del estrés dan lugar a un aumento de la actividad de las neuronas del núcleo del rafe dorsal.

A su vez, se produce un daño excitotóxico en el hipocampo. Luego, esto conduce a una pérdida del control de retroalimentación negativa normal de la actividad del núcleo del rafe. Este desequilibrio puede causar o contribuir a las causas de una variedad de trastornos. Así, algunos de ellos son los siguientes:

  • Migraña (hiperactividad serotoninérgica selectiva).
  • Hipertensión (aumenta del punto de ajuste).
  • Accidente cerebrovascular (estimulación de la actividad plaquetaria).
  • Epilepsia del lóbulo temporal (resonadores neuronales defectuosos).
  • Esquizofrenia.
  • Trastorno por estrés postraumático (daño hipotoquímico excitotóxico seguido de neurogénesis).

Así pues, parece que la formación reticular carece de límites. Sin embargo, sabemos que las áreas anteriormente mencionadas tienen algo que ver con ella. Además, parece que puede tener algo que ver en trastornos como los que hemos visto según la investigación realizada hasta ahora.

  1. Ferraro, F. M., & Acuña, M. Formación Reticular y Fibras de Asociación del Tronco Encefálico.
  2. Balcells, M. (2015). Aspectos históricos sobre la anatomía de la formación reticular.
  3. Puri, B. K. (2016). The effects of stress on the dorsal raphe nucleus of the reticular formation and its role in the aetiology of disparate medical and neuropsychiatric disorders.