Franz Kafka, biografía del autor de La metamorfosis

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 16 diciembre, 2018
Edith Sánchez · 16 diciembre, 2018
La obra de Franz Kafka es tan “kafkiana” como lo fue su propia vida. Fue un escritor dotado de una sensibilidad fuera de lo común, que logró plasmar con honestidad y hondura las grandes angustias de nuestros tiempos.

Cuando terminaba el siglo XX se hizo una encuesta entre editores y escritores de todo el mundo. Se les preguntó a quién consideraban el escritor más importante de todo el milenio. El ganador, por abundante mayoría, fue Franz Kafka, un heredero de Shakespeare, Goethe y Cervantes, que legó a la humanidad una impresionante obra.

Tan gran grande es la influencia de Kafka, que en varios idiomas existe el término “kafkiano” para referirse a situaciones absurdas, opresivas y angustiantes. Fue uno de esos escritores capaces de crear un mundo literario, con su propia atmósfera, sus códigos únicos y su lógica particular, contundente y poética al mismo tiempo.

La literatura es siempre una expedición a la verdad”.

-Franz Kafka-

Uno de los aspectos más llamativos de su obra es la honestidad intelectual que transpira. Franz Kafka no era un escritor retórico, ni pretensioso. De hecho, él mismo pidió a su amigo Max Brod que quemara toda su obra. Afortunadamente, no lo hizo y es por esa amistad que hoy conocemos los escritos de Kafka. Se hizo célebre con el tiempo, no por la intervención de un mecenas, ni por un cuidadoso trabajo de marketing, sino por la calidad única de cada línea.

Franz Kafka

Franz Kakfa nació en Praga, en lo que ahora es la República Checa y en su época, el imperio austrohúngaro. Sucedió el 3 de julio de 1883. Su padre, Hermann, provenía de una familia de carniceros. Hizo su propia fortuna y tenía una posición prestante cuando nació Franz. Su madre, Julie, provenía de una familia muy bien acomodada. Tenía también una educación más refinada que la de su esposo. Sin embargo, influyó poco en la educación de sus hijos.

Kafka era el hijo mayor y tuvo cinco hermanos, pero dos de ellos, también varones, murieron durante su primer año de vida. Finalmente sobrevivieron Franz y tres hermanas mujeres. Quizás eso hizo que su padre fuera particularmente autoritario y prepotente con él. El padre es precisamente uno de los grandes ejes de su obra literaria.

Estudió en dos importantes escuelas, que se caracterizaban por su rigurosidad y su estirpe judía. Cuando Franz Kafka era apenas un adolescente, comenzó a escribir, aunque destruyó la mayor parte de su obra de aquellos años. Se hizo miembro de un grupo llamado Escuela libre, de carácter anticlerical. Allí comenzó a leer sobre filosofía, socialismo y ateísmo.

Franz Kafka

Una vida gris

Inicialmente, Franz Kafka comenzó estudiando química en la universidad; llevaba una vida gris. Sin embargo, pronto se retiró de esta carrera. Su padre, entonces, lo obligó a que estudiara leyes, pese a que Franz no quería. A su paso por la universidad conoció a su gran amigo Max Brod, quien fue cercano a él hasta su muerte, e incluso después de ella. A esa amistad le debemos el que los escritos de Kafka no hayan quedado en el anonimato.

Tras obtener su título universitario, Franz Kafka trabaja en las oficinas de varios abogados. Luego consigue un trabajo de medio tiempo en una compañía de seguros. Apenas si ganaba un salario que le permitía sobrevivir, pero, en cambio, esta labor le dejaba tiempo para hacer lo que más amaba: escribir. Por eso permaneció trabajando allí hasta 1917, año en que contrajo tuberculosis. Se cuenta que le gustaba tomar leche sin pasteurizar y quizás ese fue el origen de la enfermedad.

Una obra eterna

En aquellos años, Franz Kafka tuvo relaciones tormentosas con las mujeres que pasaron por su vida. La constante eran amores que comenzaban, muchas veces a través de cartas, y que luego terminaban súbitamente sin motivos claros. Franz era un espíritu complejo que, por ejemplo, nunca aceptó que uno de sus grandes amores, Felice Bauer, se mostrase indiferente cuando le compartió La metamorfosis, una obra eterna.

Libro antiguo

Desde 1917 y hasta su muerte, Franz Kafka entró y salió periódicamente de varios sanatorios. Vivió un tiempo en Alemania, entre 1920 y 1923, intentando apartarse de la vida familiar que tanto lo atormentaba. Sin embargo, debido a una fuerte pulmonía tuvo que volver a la casa paterna, en 1924.

Una vez allí, la enfermedad se agravó. Tuvo que ir nuevamente al sanatorio y allí tuvo un ataque de tuberculosis a la laringe. Tuvo grandes padecimientos en las semanas previas a su muerte, que finalmente se produjo en junio de 1924, cuando tenía solo 41 años.

Kafka dejó una gran cantidad de relatos cortos, además de varias novelas. Entre sus obras se destacan El proceso, La metamorfosis, El castillo y muchas otras. También dejó bellísimos testimonios en la correspondencia que mantuvo con su hermana Ottla, con Max Brod y con Felice, entre otros. Su obra es auténticamente inmortal.

  • Kafka, F. (1998). Carta al padre (Vol. 34). Ediciones Akal.
  • Kafka, F. (2006). El proceso. Ediciones Colihue SRL.
  • Kafka, F. (1991). La metamorfosis y otros cuentos. Ediciones Lea.
  • Wagenbach, K. (1970). Franz Kafka: una biografía. Franz Kafka, Obras Completas I.