Friedrich Nietzsche: biografía del pensador más allá del bien y del mal

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 6 marzo, 2019
Sonia Budner · 6 marzo, 2019
Nietzsche aparece en muchas ocasiones como el filósofo que envenenó culturalmente al pueblo alemán, aunque lo cierto es que su legado fue tomado de forma sesgada y engañosa por las fuerzas políticas predominantes de la época.

Cuando pensamos en filosofía, normalmente, se nos vienen a la cabeza nombres de autores de época clásica como Aristóteles, Platón o Epicuro. Pero si pensamos en autores más recientes, probablemente, uno de los nombres que aparece con mayor frecuencia es Friedrich Nietzsche.

Friedrich Nietzsche se interesó profundamente por tres temas que desarrolló ampliamente durante toda su obra: la idea del superhombre, el fin de la religión como modelo de valores en la sociedad moderna y sus reflexiones sobre el bien y el mal.

Su influencia se extendió a muchos otros pensadores, escritores y figuras influyentes del siglo XX. La reinterpretación libre de algunas partes de sus escritos fue utilizada como justificación de muchas acciones del partido nazi en los años 30. Las ideas de Nietzsche resultaron revolucionarias y supusieron una buena fuente para el nazismo, que las adaptó a su ideología.

Nietzsche publicó numerosos trabajos y sus aportaciones a la filosofía tuvieron un peso considerable. Sus textos, a pesar de tratar cuestiones filosóficas, resultan una lectura excepcional y difuminan, de alguna manera, la delgada línea que existe a veces entre lo literario y lo puramente filosófico.

Durante la última etapa de su vida, sufrió una enfermedad mental que le apartaría por completo de su trabajo. Repasamos la vida y obra de este brillante pensador.

Nietzsche es uno de los autores más revolucionarios de la historia de la filosofía. Sus ideas marcaron un antes y un después, rompiendo de forma drástica la tradición anterior.

Foto de Nietzsche

Su vida temprana

Friedrich Nietzsche nació en Röcken bei Lützen, Prusia, el 15 de octubre de 1844. Era hijo de un predicador luterano que inculcó en el niño un amor incondicional por Dios y por la vida religiosa. Su padre murió entre inmensos sufrimientos y un profundo dolor cuando Friedrich tenía solo cuatro años de edad.

Esto parece haber dejado en el niño una profunda huella que nunca terminó de curar. El inmenso amor que sentía hacia su padre, al que consideraba una buena persona y el padecimiento enviado por Dios a su muerte temprana hicieron tambalear los cimientos de la vida de Nietzsche, que quedó atrapado en una profunda disonancia cognitiva desde una edad muy temprana.

Nunca llegó a entender cómo un Dios bondadoso podía enviar semejante tormento a alguien que le había servido como lo hizo su padre.

En la Universidad de Leipzig, estudió una combinación de Literatura, Lingüística e Historia. En su etapa universitaria, conoció a Richard Wagner, por el que desarrolló una profunda admiración. Fue en la misma época que se sintió fuertemente atraído por los escritos del Arthur Schopenhauer.

Wagner y Nietzsche compartían pasión por Schopenhauer; aunque, paradójicamente, sería parte de los motivos que propiciaron el declive de su amistad.

Los trabajos de Friedrich Nietzsche

Terminados sus estudios, Friedrich Nietzsche impartió clases como profesor de Filología en Basilea, comenzó a distanciarse del pensamiento de Schopenhauer y a escribir sus primeros trabajos enfocados en los nuevos valores la sociedad moderna.

La amistad que mantenía con Wagner se fue deteriorando a medida que las ideas del compositor se decantaban por el proceso moral que redime al ser humano de la vida.

Wagner era abiertamente antisemita y tremendamente egocéntrico. Parece que Nietzsche terminó considerando las ideas de su amigo como una traición al principio de la estética que enaltece la vida por encima de todo.

Durante la década de 1880, Nietzsche atraviesa un trastorno nervioso que le obliga a aislarse por completo durante una larga temporada. Pero este aislamiento supuso, a su vez, un período muy fructífero, que conllevó el desarrollo de los puntos clave sobre los que se asentarían las bases de su pensamiento filosófico.

Durante esta etapa, comenzó a gestarse una de sus declaraciones más famosas: «Dios ha muerto, Dios sigue muerto, y nosotros lo hemos matado». El nihilismo con el que sería conocido comenzaba a hacerse fuerte en su pensamiento, su rechazo al cristianismo y a sus valores como fuerza significativa de la sociedad se veía, cada vez, más reforzado.

¿Por qué nihilismo? ¿Por qué Dios ha muerto? No es que Dios esté muerto en el sentido más estricto de la palabra, sino que, para Nietzsche, ya no hay nada que creer, ya no existe la universalidad de los valores morales.

Nietzsche destruye los antiguos valores, rechaza la autoridad y la sumisión del rebaño. Construye su idea del superhombre, de voluntad de poder, de creación y destrucción de valores.

Nietzsche se alejaba de toda filosofía tradicional, nos habla de la idea del eterno retorno y sitúa la voluntad de poder más allá del bien y del mal. De este modo, se va hilando el pensamiento de una de las figuras que más ha aportado a la filosofía contemporánea.

En este período, Friedrich Nietzsche escribe algunas de sus obras más reconocidas: Así habló Zaratustra, Más allá del bien y del mal, La genealogía de la moral y Crepúsculo de los ídolos.

Las ideas del superhombre, del individuo que se esfuerza por existir más allá de lo considerado como el bien y el mal, se plantean en Así habló Zaratustra y terminará de dibujarlas en El Anticristo. En esta última, se hará todavía más patente su absoluto rechazo al rebaño, a la sumisión.

Libro antiguo

Nietzsche: últimos años y enfermedad

En 1889, Nietzsche sufrió un colapso nervioso que desembocó en una incapacidad mental de la que ya no se recuperaría. Su enfermedad mental no supo diagnosticarse en su momento, aunque muchos autores la han atribuido a causas hereditarias, un tumor cerebral, la sífilis e incluso el uso excesivo de sustancias sedantes.

En la etapa en que se vio recluido por su enfermedad mental, se encontraba aislado en la casa familiar que compartía con su hermana en Weimar, Alemania. Era la época en que el partido nazi comenzaba a crear simpatizantes en Alemania y la hermana de Nietzsche era una de las más fervientes seguidoras de las nuevas ideas del nazismo.

Parece que fue ella quien, aprovechando el deterioro de las facultades mentales de su hermano, entregó buena parte de su trabajo a sus amistades del partido nazi. Incluso se cree que organizaba visitas a su casa para mostrar el lamentable estado en que su hermano se encontraba, como si fuese una especie de espectáculo macabro. Sin haberse recuperado jamás, finalmente, Friedrich Nietzsche fallecía el 25 de agosto de 1900.

Legado e influencia

Nietzsche ha sido considerado uno de los personajes con más influencia en la filosofía del siglo XX. Su concepto sobre el significado de la existencia, la moralidad y la individualidad de las personas influyeron significativamente en el trabajo de otros grandes pensadores del siglo XX, como Sigmund Freud, Carl Jung o Michel Foucault, entre otros.

Durante los años inmediatamente posteriores a su muerte parte de su trabajo se utilizó también por el partido nazi que hizo un uso engañoso, selectivo y fuera de contexto de algunas de sus más importantes ideas.

Bien es cierto que la polémica idea del superhombre, de caer en manos equivocadas, puede ser utilizada de forma negativa e interpretarse como la superioridad de unos frente a otros. Sí, Nietzsche criticaba al rebaño, pero sus ideas estaban muy lejos del pensamiento nazi.

Nietzsche, además, contribuyó enormemente con su interpretación de lo apolíneo y lo dionisíaco, aplicándola a las diversas artes.

¿Loco o cuerdo? ¿Razón o sinrazón? Nietzsche estaba más allá de eso, es uno de esos autores que combinan razón y sinrazón, que difuminan los conceptos del bien y del mal.

Se podrían escribir un sinfín de páginas acerca de Nietzsche y sus aportaciones a la filosofía, pero no hay mejor forma de adentrarse en Nietzsche que a través del propio Nietzsche. Es decir, sumergirse en sus textos, en su obra, en su fundamental legado.