Fuga de ideas: un trastorno del pensamiento

Edith Sánchez·
09 Octubre, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
07 Octubre, 2020
La fuga de ideas es un trastorno que puede afectar la vida de una persona de manera importante, ya que implica una ruptura comunicativa con el entorno. Esta anomalía debe ser valorada, evaluada y tratada por un profesional de la salud mental.

La fuga de ideas es un trastorno del pensamiento en el que las ideas saltan de un lado a otro, sin que aparentemente haya sentido. Esta anomalía va acompañada por una alteración en el habla, la cual refleja ese ritmo frenético de las ideas.

La fuga de ideas es un síntoma típico de los estados maniacos, en los que hay un elevado nivel de excitación, emociones y energía. Tales estados son un componente habitual del trastorno bipolar, pero también pueden formar parte de otros problemas o presentarse de una manera aislada.

Así pues, aunque lo más visible en la fuga de ideas sea un aumento en la velocidad y el ritmo del pensamiento, en realidad corresponde a una aceleración generalizada de la actividad psíquica que, en casi todos los casos, va acompañada de verborrea.

Hay una especie de euforia en la pena, un grado de locura”.

-Nigella Watson-

Mente con muchos pensamientos

¿Qué es la fuga de ideas?

Como ya lo anotamos, se trata de un trastorno del pensamiento caracterizado por un flujo continuo e ininterrumpido de asociaciones. Es decir, que la persona afectada por esta anomalía tiene una especie de lluvia de ideas constante. Una idea lo lleva a otra y esta a otra… y así sucesivamente.

Lo anómalo está en que esa cadena de ideas no tiene un eje conductor o no constituye una estructura como tal. Se pasa de una idea a la otra de forma arbitraria. La persona menciona una idea y muchas veces sin haberla concluido, pasa a otra que, en principio, no tiene nada que ver con la anterior.

De este modo, el discurso de una persona con fuga de ideas resulta completamente incoherente para quien lo escucha. Analizando el fenómeno, sabemos que el afectado salte de una idea a otra es por algún estímulo externo. Así, si está hablando de un libro y escucha como la puerta chirría, es probable que centre su discurso en este hecho. Así, no dicción no la domina un hilo conductor consistente, sino que es muchos casos es súbdito de las variaciones en el entorno.

Las causas y características

La ciencia no ha establecido una causa puntual por la que se produce la fuga de ideas. Lo usual es que esté asociada a otro trastorno, en particular, al trastorno bipolar. Es poco común que un episodio de estos se presente sin que haya otra patología de base, aunque puede ocurrir.

Lo que se sabe es que este problema está relacionado con los estados de euforia. Hay una actividad psíquica tan intensa que esto termina por acelerar el pensamiento y, a su vez, se manifiesta como una aceleración del lenguaje.

En la fuga de ideas no hay un hilo conductor en el pensamiento y por eso no se llega a una conclusión en lo que se piensa o se dice. Prima el desorden y los mensajes carecen de coherencia si se miran en conjunto, ya que las asociaciones suelen ser disparatadas. Sin embargo, en este trastorno no hay ideas delirantes.

Manifestaciones asociadas

En algunas ocasiones, dentro de ese discurso hay ideas que se relacionan entre sí. Pueden ser dos o tres ideas encadenadas. Sin embargo, cuando se analiza el mensaje en conjunto, no hay coherencia interna. Persiste la dificultad estructural que supone un lastre para llegar a una conclusión o cerrar el discurso.

Lo que experimenta alguien con fuga de ideas es que le cuesta concentrarse. Su atención está completamente dispersa y no logra enfocarse en un asunto, sino que deambula sin orden; en muchos casos, en función del estímulo que perciba en cada momento. Por eso, su discurso resulta tan disparatado.

La emoción que prima es la excitación. La rapidez con la que hablan y la vivacidad de su pensamiento son evidentes. Esto quiere decir que su condición es apreciable a simple vista y cualquiera la puede percibir. Por lo mismo, este tipo de trastorno suele tener grandes consecuencias.

Persona con fuga de ideas

Un trastorno grave

La fuga de ideas está catalogada como un trastorno grave, ya que la persona afectada pierde por completo su funcionalidad social. Es imposible comunicarse con ella y, en esa medida, no puede participar de la vida colectiva en tanto hay una ruptura imposible de salvar.

Así, es importante que el diagnóstico lo haga un profesional experimentado, ya que este trastorno guarda mucha similitud con algunas anomalías de tipo cognitivo o que afectan la inteligencia, así como con los estados premórbidos de algunas formas de esquizofrenia.

No existe un tratamiento específico para este tipo de trastorno. El psiquiatra debe valorar cada caso y establecer si se halla vinculado a otra patología. Según las condiciones específicas, establecerá un plan donde quedarán definidos los pasos a seguir.

Sauvagnat, F., & Sauvagnat, R. (1998). Fenómenos elementales y estabilizaciones en las psicosis maníaco-depresivas. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría., 18(67), 459-470.