Fusión de la identidad: relación entre la identidad personal y la identidad social - La Mente es Maravillosa

Fusión de la identidad: relación entre la identidad personal y la identidad social

Roberto Muelas Lobato 18 junio, 2018 en Psicología social 0 compartidos
Fila de hombres donde sobresalen las personas autoritarias

La fusión de la identidad es un tipo de identidad que relaciona otros tipos de identidades. Para entenderlo mejor, pensemos que todos tenemos, al menos, dos identidades. Una identidad personal y una, o varias, sociales. Nuestra identidad personal está relacionada directamente con nuestra personalidad, podemos ser más extrovertidos, más amables, menos neuróticos, etc.

En fin, nuestra identidad personal va a estar compuesta por diferentes rasgos que nos definen. Por otra parte, las identidades sociales se corresponden con los grupos a los que pertenecemos. Por ejemplo, familia, país, religión, etnia, equipo deportivo, etc. Estas identidades tienen normas, valores y roles.

Pero, ¿cómo nos comportamos? ¿Atendiendo a los rasgos de nuestra personalidad o a las normas de nuestro grupo? Se entiende que va a depender de qué identidad esté activada. Normalmente, va a ser nuestra identidad personal, por lo que nos comportaremos según sea nuestra personalidad. Pero, en ocasiones, el grupo es más importante y vamos a comportarnos según el rol que tengamos en el grupo y sus normas. Por ejemplo, cuando nuestro grupo se siente amenazado.

Grupo de jóvenes en círculo para representar el poder del grupo

Problemas de integración de las identidades

La relación entre la identidad personal y social que hemos explicado genera algunos problemas:

  • La motivación es la que inicia nuestros comportamientos. Por una parte, si la motivación proviene de nuestro “yo personal”, la conducta atenderá a nuestra personalidad. Mientras que, por otra parte, si la motivación proviene de nuestro “yo social”, la conducta estará determinada por las normas y roles del grupo.
  • Los miembros de un grupo se definen a sí mismos en función de su identidad social. Por tanto, se considera que los miembros del grupo son intercambiables. Por ejemplo, en muchos grupos una persona ocupa el rol de gracioso y como miembro del grupo no importa que sea esa persona u otra. Lo importante es que alguien, independientemente de quien sea, ocupe el rol de gracioso.
  • El grado en que nos identificamos con el grupo va a depender del contexto, los cambios van a hacer que nos identifiquemos más o menos. Por ejemplo, si nuestro equipo deportivo gana una competición importante, nuestra identidad social (con ese equipo) será muy fuerte. Sin embargo, con el paso de los días esa identidad se hará más débil.

La fusión de la identidad

La relación entre ambos tipos de identidad, como se ha visto, tiene limitaciones que no se pueden explicar sin recurrir a otra identidad. Esta es la fusión de la identidad que se define como un sentimiento visceral de unidad con un grupo. En las personas con la identidad fusionada, la unión con el grupo es tan fuerte que los límites entre la identidad personal y la social se vuelven muy permeables. ¿Qué quiere decir? Que aunque esté activada una de las identidades, esta puede afectar a la otra. Por ejemplo, que cuestionen nuestra personalidad va a llevar a las personas que fusionan su identidad a defender a su grupo.

Esta nueva relación entre las dos identidades lleva a que se forme un fuerte sentido de conexión con el grupo. Lo cual, a su vez, fomenta la motivación de las personas fusionadas a hacer por el grupo lo mismo que harían por sí mismas. Pero, a la vez, las relaciones personales con los miembros del grupo también se fortalecen.

Manos y pies de personas

Principios de la fusión de la identidad

Las principales características o principios de la fusión de la identidad son cuatro:

  • El primer principio es el de la agencia personal y propone que las acciones de las personas fusionadas reflejan tanto su identidad personal como la social. En este caso, los miembros del grupo no serían sustituibles porque se valora tanto su personalidad como su rol dentro del grupo.
  • El segundo principio es el de sinergia de la identidad. Este principio sugiere que la identidad personal y la social pueden llegar a combinarse dando lugar a una alta motivación por realizar cosas en beneficio del grupo. Estas personas van a ser las primeras en colaborar y cualquier halago va a hacer que colaboren más tanto a nivel personal como grupal.
  • El tercer principio es el de los lazos relacionarles. Según este principio, las personas fusionadas, que tienen identidades personales y sociales muy fuertes piensan que los demás miembros de su grupo también las tienen. Asimismo, van a valorar a los miembros del grupo por su personalidad y por su identidad social, por lo que van a crear relaciones muy fuertes.
  • Por último nos encontramos con el principio de irrevocabilidad. De acuerdo con la irrevocabilidad, la fusión de la identidad se va a mantener independientemente del contexto. Los lazos que hemos formado con los demás miembros del grupo refuerzan el sentimiento de fusión haciendo que sea permanente. Además, aunque tenemos varias identidades sociales, la fusión solo ocurre con un grupo. Esta exclusividad hace que se abstengan de desarrollar fuertes identidades con otros grupos y la fusión se mantenga.

Resumiendo, las relaciones entre la identidad personal y la social suelen ser excluyentes, está activada una u otra. Pero en algunas personas estas identidades se fusionan y se retroaliemtan haciendo que dichas personas hagan más cosas a favor del grupo. Por tanto, los comportamientos van a depender en gran medida de si nuestra identidad está fusionada o no.

Roberto Muelas Lobato

Eterno estudiante de psicología social. Desde el laboratorio intento explicar esa realidad a veces tan confusa divagando entre la divulgación y la ciencia.

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