¿En la guardería o en casa? Cuál es la mejor opción para tus hijos

¿El niño está mejor en casa o en la guardaría? ¿Es mejor el cuidado individualizado de unos padres o un entorno potencialmente enriquecedor en el plano social? Existen argumentos válidos para defender las dos posturas. Ahora, ¿cuál es la mejor para tu caso?
¿En la guardería o en casa? Cuál es la mejor opción para tus hijos
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 04 noviembre, 2022

Actualmente, los permisos de maternidad y paternidad en España son de 16 semanas. Esto hace que, apenas unos meses después del nacimiento, los progenitores se vean ya ante un complicado dilema en cuanto a la mejor opción para el cuidado de su pequeño: ¿en la guardería o en casa? Las opiniones pueden estar dividas y haber argumentos de peso a favor de una y de otra. Por esto, es interesante analizar las investigaciones al respecto.

Hay quienes piensan que el hogar es el mejor entorno como base para el desarrollo infantil durante los primeros años, ya que se fomenta un vínculo saludable de apego con los padres. Por otra parte, hay quienes plantean que en la guardería se ofrecen mayores oportunidades de socialización que pueden repercutir positivamente. Si no sabes qué opción escoger, te mostramos algunas ideas al respecto.

¿En la guardería o en casa?

Esta duda surge principalmente en aquellos hogares en los que existe la posibilidad real de escoger, en los que uno de los padres puede permitirse dejar de trabajar para dedicarse al cuidado infantil. Incluso en estos casos, se plantea la idea de acudir a una guardería, facilitando así la interacción con otros niños y el asesoramiento o la guía de profesionales cualificados.

La disyuntiva es distinta cuando existe una necesidad económica que hay que cubrir. En estos casos, las opciones que se pueden plantear los padres son las del cuidado en casa por parte de un familiar o que el niño acuda a la guardería.

Entonces, ¿cuál es la mejor opción? Para responder a esta cuestión, podemos recurrir a una de las mayores investigaciones realizadas al respecto. El National Institute of Child Health & Human Development realizó un seguimiento a más de 1000 niños desde el primer mes de vida hasta pasados los cuatro años. El objetivo fue analizar cómo los diferentes tipos de cuidados (en casa o en la guardería) repercutieron en el desarrollo cognitivo, social y psicológico de los pequeños. Y los resultados arrojaron datos interesantes.

Niños en la guardería
Los niños se inician en los juegos sociales a partir de los 3 años.

La socialización con iguales a edades muy tempranas

Cubrir la necesidad de socializar con otros niños es el principal argumento a favor de las guarderías. Sin embargo, aunque la escuela es un entorno socialmente muy enriquecedor para los niños, si hablamos de los primeros años de vida, esto es diferente.

Hasta aproximadamente los tres años de edad no se inician los juegos sociales y participativos, en los que el niño puede ser consciente de sí mismo y de sus roles, ejercer empatía e interactuar con los otros niños. Por lo tanto, hasta este momento, la prioridad es el vínculo de apego con los cuidadores primarios (generalmente los padres). Así, la verdadera necesidad a estas edades tempranas es generar una conexión estrecha e íntima y relacionarse con un cuidador que provea afecto y seguridad.

En el mencionado estudio se encontró que los niños que asistían a guardería mostraban más problemas de conducta (agresividad, rebeldía, competitividad…) y eran menos cooperativos que los criados en el hogar. Una realidad que se acentuaba cuantas más horas pasaba el infante en la guardería y cuanto menor era la calidad de esta.

El vínculo de apego primario

Se ha demostrado en múltiples ocasiones que la relación con la madre (o la figura de apego primaria) es el factor que más puede ayudar al desarrollo emocional, social e intelectual del niño. Las mejores puntuaciones las obtuvieron aquellos infantes que tuvieron cuidadores sensibles, que proveían soporte emocional y eran consistentes en sus cuidados.

Es decir, lo que un bebé requiere es que el adulto interactúe con él y responda a sus emisiones y llamados, que sepa atender sus necesidades físicas y emocionales y ayude al pequeño a regularse. Es esto lo que proporciona la tan necesaria sensación de seguridad. Y, aunque los trabajadores de un centro infantil tengan la mejor disposición, no siempre pueden lograrlo, ya que el ratio de niños a atender es muy superior a lo que dan sus capacidades.

La importancia de la crianza

Por otro lado, el estudio señala que no necesariamente es el tipo de cuidado recibido lo que más impacta en el desarrollo del niño, sino el estilo de crianza y el ambiente familiar. Las características de los padres y las dinámicas familiares mostraron estar más relacionadas con el correcto desarrollo que el hecho de acudir a una guardería o quedarse en el hogar.

Cuando los padres tenían más educación y mayores ingresos, cuando ofrecían entornos estimulantes y soporte emocional, el desarrollo infantil era mejor en todos los casos. Así mismo, un ambiente familiar positivo, con rutinas adecuadas y que provee al menor de suficientes experiencias, es clave para el correcto crecimiento en todas las áreas, independientemente del tipo de cuidado (casa o guardería).

El estado psicológico de la madre

Un punto clave a considerar es que el vínculo de apego con la madre y la calidad de la crianza y el entorno familiar es lo que más repercute en el bienestar infantil. Y aunque el cuidado en el hogar propicia el desarrollo de estos factores, no siempre es así.

En la investigación se observó que los bajos niveles de estrés materno, la salud psicológica de la madre y su capacidad para ofrecer cuidados apropiados son fundamentales. Y, en algunos casos, quedarse en casa y ser madre y cuidadora a tiempo completo no beneficia estos aspectos.

Si la madre se siente desbordada, exhausta e insatisfecha, no podrá ofrecer el feedback apropiado al bebé. En cambio, si al salir a trabajar se siente realizada, feliz y menos estresada, estará en mejores condiciones para criar y crear un apego seguro.

Madre cogiendo en brazos a su hijo
El vínculo con la madre es el factor que más contribuye al bienestar infantil.

Cuidados de calidad: la clave del bienestar infantil

De la investigación obtenemos varias claves importantes. En primer lugar, que la socialización con iguales no es tan necesaria para un menor de tres años como lo es tener contacto frecuente con un cuidador sensible y consistente. A este respecto, los cuidados en el hogar proporcionados por la madre o el padre se postulan como la mejor opción.

Ahora bien, un infante que recibe cuidados de calidad en una guardería puede obtener los mismos beneficios y buenos resultados. Para ello, es fundamental que el ratio de bebés por cada educador infantil sea lo más bajo posible, y que ese cuidador sea sensible, empático, atento y capaz de estimular adecuadamente al bebé.

El cuidado llevado a cabo en guardería puede ser una gran opción si, y solo si, el bebé encuentra esas condiciones necesarias para vincularse positivamente con el cuidador y recibir la atención, la respuesta y el soporte emocional que necesita. Por esto, si escoges esta alternativa para tus hijos, es crucial asegurarse de que el centro ofrezca verdaderamente cuidados de calidad y sea sensible a las necesidades infantiles de estas edades tempranas.

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