La importancia de la socialización para el desarrollo del cerebro

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 27 septiembre, 2018
Guillermo Bisbal · 16 noviembre, 2018

Somos seres sociales y como tal necesitamos estar en contacto (socialización) para sobrevivir. Nuestra condición humana está definida por la cultura, y esta no se desarrolla estando aislados. Incluso, se puede decir que interactuar con otras personas es la mejor manera de desarrollar plenamente el cerebro.

Por lo tanto, es de suma importancia entablar relaciones de amistad y de compañerismo. No solo para mantener la salud emocional, sino también para mantener el cerebro lo más activo posible. De esta manera, toda persona sociable suele favorecer la salud de su cerebro. Protegiendo su cerebro contra el deterioro cognitivo y la demencia.

Estudios recientes en antropología biológica demuestran la importancia de la socialización en el desarrollo evolutivo del cerebro. Sin las relaciones sociales no nos hubiéramos actualizado hasta ser quienes somos. Además, desgraciadamente hay casos muy ilustrativos en cuanto a qué sucede si alguien pasa sus primeros años aislado. Dentro de estos casos encontramos aquellos que son conocidos como los “niños salvajes”.

Así, los beneficios de la socialización para el desarrollo del cerebro y los efectos negativos de su falta serán expuestos con mayor detalle a continuación.

Amigos abrazados

La socialización en el origen del ser humano

El ser humano es el animal con el cerebro más complejo. Un órgano que nos permite desarrollar un sistema de comunicación a través del lenguaje. Además, además nos da la posibilidad de tomar decisiones complicadas, crear objetos con sus propias manos e incluso dominar a otras especies y al medio ambiente.

Según Daniel White, especialista en evolución cerebral, lo que permitió este gran desarrollo cerebral fue la socialización. Para el experto, la vida en sociedad impulsó nuestra evolución cerebral.

Las diferentes situaciones ambientales y sociales hicieron de estímulo para que el cerebro el cerebro desarrollara procesos superiores. Dando como resultado cerebros con mayor capacidad para memorizar, mayor precisión para dirigir las manos y el uso y desarrollo del lenguaje (todos factores evolutivos que facilitaron nuestras vidas en los últimos 300.000 años).

La importancia de la socialización para el desarrollo del cerebro se puede apreciar al comparar la maduración del cerebro humano con el caso de otros primates. El cerebro de un chimpancé madura durante la gestación y cuando nace su cerebro ya está prácticamente formado. A los dos años, el cerebro de los chimpancés ya ha alcanzado el volumen del cerebro adulto.

En el caso del ser humano, la maduración de su cerebro se pararte entre el periodo de gestación y más allá de los dos años de vida. Así, por ejemplo, nuestro cerebro alcanza el volumen de el de un adulto a los 7 años., cuando ya el niño o niña debería estar preparado para las primeras interacciones sociales sencillas.

Sin embargo, aunque ya no se haga mayor en tamaño, el cerebro humano se sigue moldeando hasta los 25 años, periodo en el que la socialización juega un papel muy importante. De hecho, es tan importante que influye de manera determinante en la maduración cerebral.

Efectos de la carencia de socialización en el cerebro durante la infancia

La falta de socialización afecta de diferentes maneras a la maduración cerebral. Es tan perjudicial que impacta y retrasa el desarrollo cerebral en general, sobre todo, en los primeros años de vida. Así, la ausencia de relaciones sociales con las que se produzcan interacciones de calidad no solo afectan el ánimo y la conducta, sino también la salud cognitiva y a la motricidad.

La falta de socialización tiene mayores efectos en la etapa infantil. En los primeros 10 años de vida, el ser humano adquiere y perfecciona muchos de sus procesos psicológicos superiores, como el lenguaje. Ejemplos de estos efectos perjudiciales son los casos de los “niños salvajes”.

El caso de Genie alude a la experiencia de una niña recluida por sus padres durante sus primeros 13 años de vida. No tenía ningún tipo de estimulación emocional ni socialización. Esto impidió que la niña adquiriera el manejo de un lenguaje complejo, solo gesticulaba ciertos sonidos como respuesta a los estímulos externos. A pesar de tener 13 años cuando empezó la intervención con ella, nunca logró manejar ningún lenguaje complejo con fluidez.

Otro caso es el del niño salvaje de L´Aveyron, ocurrido en 1800. Un niño de 12 años apareció en la escasa poblada provincia de Aveyron en Francia, trepando arboles y corriendo desnudo. Al igual que Genie, no hablaba y, además, caminaba a cuatro patas como los chimpancés. Había sido abandonado o sus padres fallecieron cuando era muy pequeño, por lo que no entabló ninguna clase de socialización.

Estos dos casos son solo ejemplos particulares de lo que puede suponer para el desarrollo cerebral la ausencia de socialización. Además, nos hablan de las ventanas de desarrollo que tiene nuestro cerebro en las que existe una predisposición para adquirir ciertas habilidades complejas, como puede ser el lenguaje.

Niño triste sentado en una ventana para representar a los niños con baja autoestima

Socialización para el desarrollo del cerebro

Ya hemos visto la importancia de la socialización para el desarrollo del cerebro. La socialización proporciona tanto salud emocional como estímulos para nuestro cerebro, proponiendo retos y manteniéndolo activo. Estos procesos de socialización son vitales, sobre todo, en la edad más avanzada de la vida, para evitar deterioros mentales causados por la poca actividad mental.

Para asegurar estos beneficios debemos tratar de ser personas lo más sociables posibles. Esta socialización con otras personas debe hacerse preferiblemente de manera oral, aunque también tiene ciertos beneficios hacerlo a través de la escritura.

Para aquellas personas que pasan aisladas buena parte de su tiempo pueden tomar ciertas medidas para no perder los estímulos que el contacto social genera:

  • Organizar reuniones con amigos y familiares con más frecuencia. Incluso llamadas telefónicas largas y periódicas pueden causar el mismo efecto.
  • Unirse a un club u organización para hacer actividades particulares y entablar nuevas amistades. De esta manera mantendrás el cuerpo y las manos ocupadas, mientras activas tu cerebro al socializar.
  • También es muy recomendable realizar nuevas actividades y de esta manera conocer gente nueva de entornos diferentes a los habituales.
  • Evitar el aislamiento social, salir a la calle para charla e intercambiar ideas con personas conocidas e incluso desconocidas.
  • Entablar amistad con personas de diferentes edades o generaciones. Los adultos mayores se pueden ver favorecidos por la rapidez mental y física de los más jóvenes. Y lo mas jóvenes pueden aprender cosas nuevas de los mayores.
  • Incluso tener una relación amorosa estimula nuestro cerebro de muchas maneras. Siempre y cuando la relación no sea la causa de un sufrimiento intenso y constante.
  • Buscar ayuda de profesionales si la situación de aislamiento es severa. Las líneas telefónicas de ayuda y centros sociales son una buena opción para empezar. También la asistencia de un psicólogo puede ser de gran ayuda.

De esta manera, el desarrollo y la activación del cerebro siempre estará asegurada. Para los más jóvenes, el cerebro se madurará gracias a la socialización. Para los mayores el cerebro se mantendrá activo y no se deteriorará más rápido gracias a la socialización. Después de todo, los seres humanos somos seres sociales. Entonces, ¿por qué no incentivar y propiciar la socialización para beneficiar la salud de nuestro cerebro?