Gustav Klimt y la búsqueda de la verdad psicológica

Estefania Grijota Duran·
22 Febrero, 2021
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
22 Febrero, 2021
Algunos artistas bien podrían ser psicólogos, porque tienen pleno conocimiento de la psique y la naturaleza humana. Y esto es lo que realmente quería mostrar Gustav Klimt en sus cuadros.

Gustav Klimt nació en Viena en 1862. Se le conoce por ser el fundador de la escuela de pintura conocida como la Secesión de Viena. Además, en 1983, abrió un estudio independiente especializado en la ejecución de pinturas murales.

Mientras que sus primeros trabajos tenían un estilo clásico típico de la pintura académica de finales del siglo XIX, en 1897 surgió el estilo más maduro de Klimt, gracias a la fundación de la Escuela de Viena. En ella, él, junto a otros pintores, consiguieron rebelarse en contra del arte académico, practicando un estilo muy decorativo similar al Art Nouveau.

Así, puede decirse que Klimt es esencialmente un artista de esta corriente pictórica, un movimiento basado en crear un arte nuevo, joven y libre, pero sobre todo real y verdadero. Pero, ¿por qué? ¿Qué es lo que en realidad esconden algunas de las pinturas más emblemáticas de este pintor?

                                                                                           “El arte es una línea alrededor de tus pensamientos”.

-Gustav Klimt-

Cuadro Baby de Gustav Klimt
Baby (Cradle), Gustav Klimt

El Art Nouveau, un arte verdadero

Eso es lo que en primer lugar quería descubrir Klimt. Lo cierto es que, este artista estaba interesado en el inconsciente, es decir, en entender todo aquello que le movía a pintar una cosa y no otra. En esas fuerzas o motivos que le movían interiormente a pintar sobre lo mismo una y otra vez, con los mismos colores y las mismas formas y figuras.

Un artista interesado, primero, en la psicología de su propio arte, para después, influir en los procesos mentales del espectador. De esta forma, y según un artículo publicado por el investigador y profesor de la Universidad de Columbia, Erik Kandel, y director del Instituto Kavli de Ciencias del Cerebro, algunos artistas como Klimt, nos hablan en sus pinturas de sus pensamientos, del cerebro de quien pinta, pero también de quienes los observan y de las motivaciones que les llevan a hacerlo.

Una investigación, que este experto plasmó en un libro denominado The Age of Insight, y que pretende esclarecer lo q que pueden enseñarnos pintores de hace más de cien años sobre el cerebro. Un libro en el que plantea preguntas como: ¿qué hace que un artista pinte una obra y no otra? ¿Cómo responde el espectador?

Dichos planteamientos han revelado cuestiones psicológicas y neurológicas, en torno a cómo vemos y percibimos el arte, cómo pensamos y sentimos, o cómo creamos obras de arte.

Gustav Klimt y su amor por la sexualidad femenina

Tal y como relata Kandel en su informe, Gustav Klimt era un pintor del inconsciente; tenía una comprensión notable de la sexualidad femenina y fue capaz de enriquecer nuestra comprensión de ella. Apreciaba que las mujeres tuvieran una existencia sexual independiente a la de los hombres. En este sentido, entendió que la sexualidad no es un impulso puro que siempre existe por sí mismo, sino que puede fusionarse con la agresión.

Así, Klimt era un apasionado de la biología, leía a Darwin, y asistía a las conferencias y disecciones del médico austriaco Rokitansky. Klimt miraba a través de microscopios y, de esta forma, comenzó a incorporar imágenes de células y otras estructuras en sus pinturas, por lo que todas las formas ovaladas de sus pinturas, estaban destinadas a representar óvulos y las formas rectangulares eran sus símbolos para los espermatozoides.

Todo esto puede verse en la pintura de El beso, pero mucho explícitamente en la pintura de Danaë, en la que Zeus impregna a Dánae de una lluvia de monedas de oro. Los símbolos rectangulares indican que las monedas son en realidad esperma y ella es como una máquina reproductora.

Así, y a medida que el espectador se mueve desde el lado izquierdo del lienzo hacia la derecha, Danaë convierte el esperma rectangular y los óvulos circulares en embriones fertilizados, simbolizando la concepción.

Una de las piedras angulares del pensamiento psicoanalítico es que la forma de explorar la mente inconsciente de otras personas es explorar primero la propia. Freud por aquel entonces, estudiaba la interpretación de los sueños, y Klimt, soñaba, y soñaba con mujeres, por lo que pintaba mujeres exclusivamente.

                                                                                                                                                 ” Todo arte es erótico”.

-Gustav Klimt-

Retrato de Adele Bloch-Bauer I
Retrato de Adele Bloch-Bauer I, Gustav Klimt

Las respuestas del espectador a una obra de arte

El amor por el arte está asociado una serie de sistemas cerebrales, pero particularmente influye en la dopamina, la sustancia cerebral que modula casi todos los componentes del disfrute de una obra de arte. Un sistema que es reclutado por el amor, la adicción, la comida, el sexo, y en general, todos refuerzos positivos y placenteros.

El psicoanalista y el historiador de arte Ernst Kris y el historiador de arte Ernst Gombrich argumentaron que cualquier obra de arte es intrínsecamente ambigua; cada uno de nosotros hacemos diferentes interpretaciones, las mismas que almacenamos en nuestra memoria y utilizamos para seguir interpretando la realidad y, también, para generar nuevas ideas.

Esta idea estaba en sintonía con la hipótesis de que el cerebro es una máquina de creatividad. Así que, y según la investigación de Erik Kandel, si le mostramos a alguien una imagen de su objeto de amor, las células dopaminérgicas se activan de manera muy activa. Y si te rechazan en una relación romántica y te muestran una imagen de tu amor no correspondido, la respuesta celular es aún más salvaje. Y todo verdadero, como la vida misma.