Habilidades sociales frente a los conflictos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 3 octubre, 2018
Raquel Lemos Rodríguez · 8 noviembre, 2014

Socialmente, cada persona se manifiesta de forma diferente. Algunas son más calladas, otras más extrovertidas, las hay agresivas… Todo ello, responde a las habilidades sociales que adoptamos con el fin de mejorar nuestras relaciones.

¿Quién no recuerda a esa persona que ante un conflicto se muestra agresiva? ¿Y la que se mantiene en apariencia tímida y apartada? Ante un conflicto interpersonal podemos actuar o responder de tres maneras diferentes: de forma pasiva, agresiva y asertiva.

 

PASIVA

 

Ante un conflicto social, la persona pasiva se manifiesta de las siguientes maneras:

– Evita la confrontación.
– Suele mantenerse callada, sin expresar lo que siente o quiere.
– Le da mucha importancia a los deseos de los demás, anteponiéndolos a los suyos propios.
Busca la aprobación de los demás pues sufre de sentimiento de culpa ante el rechazo de peticiones.

Una persona pasiva se muestra insegura y es fácilmente manipulable. Son personas que suelen ser muy conscientes de lo que dicen y cómo lo dicen. Cuando alguien pasivo intenta negarse a algo esto le produce malestar porque su “no” no es aceptado. ¿Por qué esta negación causa sorpresa? Porque las personas se acostumbran a que su actuación sea siempre pasiva, algo que resulta muy cómodo para los demás. 

 

AGRESIVA

 

La persona agresiva, ante un conflicto social, actúa de la siguiente forma:

– Defiende sus derechos de forma violenta.
– Es hostil, amenazadora y exigente y se muestra como segura, sincera y directa, pero no de la mejor forma.
– Suele justificar su agresividad con la sinceridad y utiliza la violencia de forma constante.
– No defiende los derechos o deseos ajenos ni se hace responsable de las consecuencias de sus actos.

Este tipo de actuación muestra a una persona habitualmente enfadada, impetuosa e irritable ante cualquier debate o discusión. Suele alzar la voz y negarse a aceptar la opinión de los demás, tan solo la suya es válida. Al contrario que la persona de actitud pasiva, en este caso si la actitud se vuelve más comprensiva y pacífica no causa rechazo.

 

ASERTIVA

 

La persona asertiva se muestra de la siguiente manera:

Se conoce a sí misma y acepta sus limitaciones.
– No exige ni se exige nada y conoce y regula los sentimientos propios y ajenos.
– Respeta los deseos de los demás y se valora a sí misma.
– Sabe expresar sus opiniones y sentimientos.
– Se permite cometer errores pues no busca la perfección.

Aunque todas las actuaciones son igualmente válidas podríamos pensar que la forma asertiva es la mejor pues tiene más éxito a la hora de resolver un conflicto interpersonal. Ella sigue su propio criterio, no necesita la aprobación de los demás y se permite decir “no lo sé”. Es la que suele salir más airosa cuando se ve inmersa en un conflicto.