Habilidades sociales frente a los conflictos

Raquel Lemos Rodríguez·
01 Agosto, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
03 Octubre, 2018

Socialmente, cada persona se manifiesta de forma diferente. Algunas son más calladas, otras más extrovertidas, las hay agresivas… Todo ello, responde a las habilidades sociales que adoptamos con el fin de mejorar nuestras relaciones.

¿Quién no recuerda a esa persona que ante un conflicto se muestra agresiva? ¿Y la que se mantiene en apariencia tímida y apartada? Ante un conflicto interpersonal podemos actuar o responder de tres maneras diferentes: de forma pasiva, agresiva y asertiva.

 

PASIVA

 

Ante un conflicto social, la persona pasiva se manifiesta de las siguientes maneras:

– Evita la confrontación.
– Suele mantenerse callada, sin expresar lo que siente o quiere.
– Le da mucha importancia a los deseos de los demás, anteponiéndolos a los suyos propios.
Busca la aprobación de los demás pues sufre de sentimiento de culpa ante el rechazo de peticiones.

Una persona pasiva se muestra insegura y es fácilmente manipulable. Son personas que suelen ser muy conscientes de lo que dicen y cómo lo dicen. Cuando alguien pasivo intenta negarse a algo esto le produce malestar porque su “no” no es aceptado. ¿Por qué esta negación causa sorpresa? Porque las personas se acostumbran a que su actuación sea siempre pasiva, algo que resulta muy cómodo para los demás. 

 

AGRESIVA

 

La persona agresiva, ante un conflicto social, actúa de la siguiente forma:

– Defiende sus derechos de forma violenta.
– Es hostil, amenazadora y exigente y se muestra como segura, sincera y directa, pero no de la mejor forma.
– Suele justificar su agresividad con la sinceridad y utiliza la violencia de forma constante.
– No defiende los derechos o deseos ajenos ni se hace responsable de las consecuencias de sus actos.

Este tipo de actuación muestra a una persona habitualmente enfadada, impetuosa e irritable ante cualquier debate o discusión. Suele alzar la voz y negarse a aceptar la opinión de los demás, tan solo la suya es válida. Al contrario que la persona de actitud pasiva, en este caso si la actitud se vuelve más comprensiva y pacífica no causa rechazo.

 

ASERTIVA

 

La persona asertiva se muestra de la siguiente manera:

Se conoce a sí misma y acepta sus limitaciones.
– No exige ni se exige nada y conoce y regula los sentimientos propios y ajenos.
– Respeta los deseos de los demás y se valora a sí misma.
– Sabe expresar sus opiniones y sentimientos.
– Se permite cometer errores pues no busca la perfección.

Aunque todas las actuaciones son igualmente válidas podríamos pensar que la forma asertiva es la mejor pues tiene más éxito a la hora de resolver un conflicto interpersonal. Ella sigue su propio criterio, no necesita la aprobación de los demás y se permite decir “no lo sé”. Es la que suele salir más airosa cuando se ve inmersa en un conflicto.