Hacer el amor también es reír juntos

Hacer el amor también es reír juntos
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González.

Escrito por Equipo Editorial

Última actualización: 07 enero, 2018

Hacer el amor es una de las experiencias más bonitas y satisfactorias que podemos vivir con otra persona. Hay personas que sostienen que siempre hacen el amor y otras que dicen que siempre tienen relaciones sexuales. Lo cierto es que no hay una sola respuesta correcta, sino que cada persona es distinta y percibe las situaciones de forma diferente.

Curiosamente, los esquimales llaman a hacer el amor “reír juntos”. De esa forma eliminan todo el sentido de culpa o vergüenza y utilizan un término que denota la complicidad y la diversión que supone la intimidad con quien queremos.

“Hacer el amor implica una conexión con el amor que no se da todo el tiempo, ni siquiera entre dos personas que se aman”

-Jorge Bucay-

En la actualidad, con el uso de las nuevas tecnologías, nos comunicamos habitualmente a través del móvil. Así, es frecuente ver a parejas o a grupos de personas en los bares, en la calle y en multitud de lugares, totalmente centrados en su teléfono y rindiendo la posibilidad de crear un momento agradable con las personas que les rodean. Esto supone una cierta deshumanización, ya que lo que parece que nos acerca, realmente nos aleja cada vez más.

Compartir nuestra intimidad con alguien es mucho más que el sexo, es complicidad, cariño, ayuda comprensión, respeto, honestidad. Son un conjunto de valores que parecen perderse, porque puede que tengamos miedo a mostrarnos como somos frente a otra persona.

Pareja abrazada

 

Hacer el amor es crear una intimidad con alguien

La intimidad con otra persona no se crea desnudando nuestro cuerpo ante esa persona, se crea compartiendo tiempo, disfrutando de conversaciones para ir conociendo poco a poco a la otra persona y darnos a conocer, se crea descubriendo aficiones comunes o diferentes. Cada uno somos un universo compuesto por muchos elementos que nos hacen únicos y que requieren un tiempo y una cercanía para ser descubiertos y apreciados.

“El alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada”

-Gustavo Adolfo Béquer-

Hacer el amor es compartir

Compartir con una persona a la que apreciamos nuestro tiempo es algo único, porque son momentos que no se van a volver a repetir. Pero, también se trata de compartir miradas, caricias o besos cargados de significado.

Hay ocasiones en las que con una persona, a la que conocemos bien, basta con mirarla para que comprenda lo que estamos pensando y viceversa: si nos mira, sabremos con exactitud qué quiere decir, sin que sean necesarias las palabras.

Cena romántica

 

Hacer el amor es divertirse

Divertirse con alguien, compartir momentos graciosos es algo que crea una gran intimidad y complicidad con otra persona. En ocasiones, como un modo de protegernos, mantenemos nuestra seriedad, pero el sentido del humor, el saber reírse de uno mismo, es una cualidad que crea empatía y que favorece el acercamiento.

Hacer el amor es demostrar tu cariño

Hacer el amor no es sólo estar en la cama con otra persona y tener una relación sexual. Hacer el amor es acariciar, es mirar a esa persona, es disfrutar de esa intimidad que estamos creando juntos.

Además, el cariño por otra persona se demuestra ayudando y apoyando a esa persona que realmente nos importa cuando lo necesita, dándole un abrazo cuando está triste, mostrando nuestro apoyo con una simple caricia.

Pareja sonriendo en la cama después de hacer el amor

Hacer el amor es ser tú mismo

La sexualidad abarca mucho más que el propio acto sexual, porque no se trata de compartir un rato una cama con alguien, practicar sexo y desaparecer. La sexualidad puede manifestarse de mil formas: un simple paseo cogido de la mano, una mirada por encima de una mesa con velas, un roce casual, un mensaje a deshoras, un encuentro en un lugar inesperado.

Parece que tenemos miedo a ser nosotros mismos, no tememos que vean nuestro cuerpo desnudo, pero sin embargo escondemos nuestra alma en lo más profundo, para que nadie la vea.

Hace falta valor para mostrar quiénes somos y cómo somos, para mostrar nuestros defectos, nuestras virtudes y nuestras miserias. Pero solo siendo nosotros mismos, podremos disfrutar de una relación plena con otra persona, dejando de ser el personaje que se supone que tenemos que ser, y permitiéndonos ser quienes somos.

“Hacer el amor es deshacer la luz, rehacer la historia, abandonar la cruz, morder el deseo, quitarse el disfraz, rasparse los dedos dejando el alma en paz”

-Miguel Mateos-


Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.