¿Hay que evaluar a los profesores?

2 marzo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la pedagoga Laura Gómez Domínguez
La evaluación de la práctica docente, escenificada en la figura del profesor, es una costumbre en desuso en nuestro sistema educativo. Así, recuperarla se convierte en un reto ineludible si queremos mejorar este sistema.

España es uno de los países de la OCDE donde el profesorado es menos evaluado. Los partidarios de introducir un sistema de evaluación consideran que la rendición de cuentas mejoraría la calidad educativa.

Un sector de los docentes advierte, por su parte, que ya soportan una gran carga burocrática, que un control de este tipo podría aumentar. Seguimos anclados en la falsa creencia de que evaluación es lo mismo que calificación y perdemos de vista que la evaluación es una herramienta de aprendizaje.

Profesora con alumnos en clase

Formación permanente del profesorado

La sociedad se encuentra en continuo cambio y por tanto la institución educativa también. Esta nueva forma de educar requiere también una renovación por parte de la profesión docente y, por tanto, un cambio de paradigma de nuevas competencias profesionales en el marco de un conocimiento pedagógico, científico y cultural.

El contexto social adquiere cada vez más importancia y los profesionales de la educación tienen que ser capaces de adaptarse a él. Cambiar metodologías y no tratar el conocimiento como acabado, sino más bien como un conocimiento en construcción y no inmutable. Para que esto sea posible, se debe demandar la importancia de la educación permanente del profesorado.

Características de un buen profesor

Cuando los resultados de los alumnos y alumnas son malos, ellos son los culpables: porque trabajan poco, porque lo tienen todo muy fácil. Si queremos ofrecer la mejor educación a los alumnos, la clave es tener buenos profesores. Profesores que creen en la mejora de la calidad de la enseñanza y que trabajan para ofrecer a los niños lo mejor de sí mismos.

Son aquellos que generan aprendizaje significativo en sus alumnos. Colaboran con sus compañeros de claustro, se implican en el centro y trabajan con las familias.

Son capaces de movilizar todos los recursos a su alcance para proporcionar un apoyo integral a sus alumnos, trabajando y colaborando con la comunidad. Son guías del aprendizaje, fomentando el pensamiento crítico y adaptándose a las necesidades de todo su alumnado.

¿Cómo evaluar a los profesores?

Algunos puntos clave a tener en cuenta podrían ser los siguientes:

  • Mediante los logros alcanzados por el alumno.
  • Con la ayuda de instrumentos estandarizados que midan habilidad docente.
  • A través de la opinión de los alumnos.
  • En base a la opinión de los docentes (autoevaluación y coevaluación).
  • Con la opinión de los supervisores, directores y otras autoridades docentes.

Profesora preguntando en clase

La evaluación es clave para la mejora educativa

Los profesores tienen que ser los mejores profesionales; no solo por vocación, sino por profesionalidad. En este sentido, aunque no hay recetas educativas milagrosas para todos los profesores ni para todos los estudiantes, la calidad de la docencia debería ser evaluada.

Una evaluación debe ser vista como una oportunidad para registrar aspectos en los que mejorar, para guiar a los profesores nuevos y para seguir motivando a los que ya tienen experiencia. No solo se debe evaluar al profesorado, sino que hay que analizar los datos obtenidos por cursos y a escala de toda la escuela para hallar las fortalezas del centro y las áreas de mejora. No podemos atribuir al profesorado toda la responsabilidad del fracaso o éxito escolar.