Las hermanas Papin, un caso de estudio

Edith Sánchez·
04 Diciembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
04 Diciembre, 2019
El caso de las hermanas Papin ha sido estudiado desde diferentes puntos de vista. Se considera un caso de psicosis paranoica, con algunos rasgos similares al caso Aymee. También es una muestra dramática del retorno de lo reprimido en personas que han sido segregadas sistemáticamente.

El caso de las hermanas Papin impactó profundamente a la sociedad de su tiempo. Ellas fueron dos empleadas del servicio doméstico que asesinaron a las personas para quienes trabajaban. Al comienzo, fue un gran escándalo, la cobertura mediática fue total, pronunciándose aquí y allí frases de indignación y adjetivos de horror y desprecio por las mujeres.

También desde el comienzo fueron muchos los criminólogos, psicoanalistas, psicólogos y psiquiatras que fijaron su atención en el caso del las hermanas Papin. Lo sucedido llamaba la atención por los detalles dramáticos. Una vez fueron juzgadas y condenadas, la prensa se olvidó de ellas, pero los estudiosos de la conducta criminal no.

El propio Jacques Lacan, Sartre y Simone de Beauvoir hicieron muchas reflexiones en torno a este caso de psicosis, igual que varios criminólogos y juristas.

El escritor Jean Genet creó una obra de teatro para consignar lo sucedido con el escueto nombre de Las criadas. Se considera una de las grandes obras dramáticas del siglo XX. Veamos cómo fue la historia de las hermanas Papin.

Quedó todo limpio”.

-Primer testimonio de las hermanas Papin-

Lacan
Lacan

La historia de las hermanas Papin

Pese a los detalles escabrosos del caso, la historia de las hermanas Papin es una historia, sobre todo, de sufrimiento. Eran tres: Emilia, Christine y Léa. De la mayor, Emilia, se sabe muy poco: solo que fue abandonada en un orfanato.

Christine y Léa fueron las protagonistas del crimen. Su padre, Gustave Papin, era alcohólico y agresivo. Su madre, Clèmence Derèe, una mujer que no tenía vocación para la maternidad.

Clèmence le entregó a Christine a una cuñada para que ella la criara. Siete años después la saca de allí y la interna en el mismo orfanato en donde estaba la hermana mayor, Emilia. Luego tiene a Lèa, con quien repite el mismo patrón.

Cuando Christine cumplió 15 años, su madre la saca de la institución y la pone a trabajar como sirvienta en casas de burgueses. Lo mismo hizo cuando Lèa cumplió 13 años.

Las dos hermanas, Christine y Lèa fueron contratadas por los Lancelin, una familia adinerada compuesta por el padre, la madre y una hija única. Las dos chicas se comportaron de manera ejemplar durante los años siguientes. Eran sumisas, atentas y muy trabajadoras. Tanto era así que recibieron el apodo de “Las perlas de los Lancelin” por parte de los vecinos.

El crimen

Las hermanas Papin no salían a divertirse y prácticamente no tenían vida social. Christine protegía a Lèa y esta la seguía siempre. En un momento dado, ambas comienzan a llamar “madre” a la señora Lancelin.

Léa era aún menor de edad y por eso fueron a la alcaldía para pedir su emancipación plena de la verdadera madre, Clèmence. Sin embargo, de manera sorprendente, al hacer el trámite no pudieron recordar el nombre de esa madre.

El 2 de febrero de 1933 las hermanas Papin mataron a la señora Lancelin y a su hija. Les sacaron los ojos a ambas, estando aún vivas. Luego las golpearon con todo lo que encontraron: martillos, floreros, etc. Después dejaron los cadáveres tirados, limpiaron todos los instrumentos y ellas mismas se bañaron. Enseguida subieron a la habitación, se acostaron y se abrazaron. Así las encontró la policía.

Dijeron haber provocado un apagón por una plancha en mal estado. Aparentemente, la señora Lancelin se enfureció, quiso abalanzarse sobre Christine y esto desató el crimen. A juicio de Lacan, cuando ellas mataron a la señora Lancelin, en realidad estaban asesinando a su madre, que siempre las había visto como objetos.

Hermanas Papin

El desenlace

Durante el juicio que se les siguió, las hermanas Papin refirieron maltratos y golpes por parte de la señora Lancelin. Christine fue condenada a muerte; pena que más tarde se cambiaría por la reclusión en un manicomio.

Lèa fue condenada a 10 años de cárcel. Clèmence, la madre, fue a visitarlas en la prisión, pero ellas no la reconocían y la llamaban “señora”.

El momento de la separación fue muy dramático. Ambas se aferraron a su madre y tuvieron que utilizar la fuerza para separarlas. Christine se negó a comer y murió de inanición un tiempo después. Lèa salió de la cárcel en 1943 y luego fue a vivir con su madre. Murió a los 70 años.

Muchos creen que la exclusión social, moral y psicológica a la que fueron sometidas las hermanas Papin retornó en forma del terrible crimen que, para Lacan, era un caso de psicosis paranoica.

En la Francia de aquel entonces, donde tuvieron lugar los hechos, se descubrió que las empleadas domésticas era el colectivo con mayor tasa de ingreso en establecimientos psiquiátricos. Una vez internadas, las cifras seguían siendo alarmantes: representaban el 80 % de los casos de suicidio.

Smith, M. C. (2010). Las hermanas Papin: la locura de lazos en permanente ruptura. In II Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología XVII Jornadas de Investigación Sexto Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología-Universidad de Buenos Aires.