La psicología de la delincuencia

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Paula Villasante
· 19 febrero, 2019
En la psicología de la delincuencia se encuentra determinada la criminología del desarrollo. Esta parte de la psicología de la delincuencia se ocupa del estudio de la evolución de la delincuencia.

¿Por qué ocurren los fenómenos delictivos? ¿Cómo se explica el comportamiento antisocial? Durante años, la psicología social ha tratado de responder estas preguntas. Es por ello que nace la psicología de la delincuencia.

Así, entre los principales ámbitos de interés de la psicología de la delincuencia se encuentran algunos como los comportamientos antisociales, las agresiones o el estudio sobre la vinculación social y delito. Pero, ¿cómo se explica un comportamiento delictivo? Parece que, en él, se implican tanto emociones, recompensas, rasgos de personalidad como creencias y actitudes (1).

Así, el objetivo principal de la psicología de la delincuencia ha sido, durante su poco tiempo de existencia, entender el porqué de los fenómenos criminales y los comportamientos que dan lugar a que estos ocurran. Pero, ¿cómo llega una persona a convertirse en delincuente? Según los investigadores Santiago Redondo y Antonio Andrés Pueyo, de la Universidad de Barcelona, existen cinco proposiciones que la explican.

¿Por qué se da la delincuencia?

La investigación considera estas cinco proposiciones como explicaciones para la delincuencia. Son las siguientes (1):

1. La delincuencia se aprende

El modelo que domina en la explicación de la delincuencia es la que formula Akers (2). Este modelo considera que en el aprendizaje del comportamiento delictivo se da una interrelación entre cuatro mecanismos:

  • La asociación inferencial con personas que muestran hábitos delictivos.
  • La adquisición por el individuo de definiciones favorables al delito.
  • El reforzamiento diferencial de sus comportamientos delictivos.
  • La imitación de modelos pro-delictivos.
trastorno de la personalidad antisocial

2. Existen rasgos y características individuales que predisponen al delito

Según la investigación biopsicológica, algunos factores pueden tener que ver en la conducta antisocial o delictiva. Algunas de estas características serían: presencia de alguna lesión craneal, baja activación del Sistema Nervioso Autónomo o una baja actividad del lóbulo frontal.

3. Los delitos constituyen reacciones a vivencias individuales de estrés y tensión

Con los años, la investigación de la psicología de la delincuencia ha puesto el ojo en las vivencias de tensión como causa del comportamiento delictivo. (3, 4). Muchos homicidios, agresiones o feminicidios, así como los robos con intimidación, son perpetrados por individuos que experimentan fuertes sentimientos de venganza, ira, ansiedad o desprecio hacia el resto.

La teoría general de la tensión, a su vez, señala cómo ocurre la relación directa entre la presencia de estrés en una persona y cometer un delito (5).

  • Primero, parece que la persona puede verse afectada por diversas fuentes de tensión. Entre ellas, destacan algunas como ser sometida a situaciones aversivas ineludibles.
  • Como resultado de ese tipo de tensiones, en la persona podrían generarse emociones negativas que energizaran su conducta con el objetivo de corregir la situación. Un ejemplo de estas emociones podría ser la ira.
  • La conducta delictiva sería una posible acción correctora contra una fuente de tensión que la persona esté experimentando.
  • Si se suprime la fuente, la tensión es aliviada. Así se consolida el mecanismo de conducta que la persona utiliza para aliviar la tensión.

4. La implicación en actividades delictivas es el resultado de la ruptura de los vínculos sociales

Travis Hirschi, un sociólogo y criminólogo estadounidense, estableció que existen varios contextos sociales en los que los jóvenes se unen a la sociedad: la escuela, la familia, la amistad y otros como el deporte. El grado en el que la persona se encuentre unida a estos contextos se determina por los siguientes mecanismos de vinculación: el apego, el compromiso, la participación y las creencias.

Así, Hirschi opina que la aparición de la conducta antisocial reside en la ruptura de los mecanismos en uno o varios contextos sociales.

5. El inicio y mantenimiento de la carrera delictiva se relacionan con el desarrollo del individuo, especialmente en la infancia y la adolescencia

En la psicología de la delincuencia se encuentra determinada la criminología del desarrollo. Esta parte de la psicología de la delincuencia se ocupa del estudio de la evolución de la delincuencia.

trastorno de la personalidad antisocial

Prevención y tratamiento en la psicología de la delincuencia

España cuenta con varios tipos de intervenciones a nivel psicológico para delincuentes, principalmente en las prisiones. Entre ellos, se incluyen:

  • Intervenciones con jóvenes internados.
  • Intervenciones con agresores sexuales.
  • Intervenciones con maltratadores.
  • Intervenciones con delincuentes de alto riesgo.
  • Intervenciones destinadas a la prevención de suicidios.

Redondo apunta que el gran problema al que se enfrenta la aplicación de tratamientos en las prisiones españolas es el gran número de personas encarceladas. Al parecer, este aumenta cada día; sin embargo, esto no se debe a un aumento real del número de delitos. El aumento de personas encarceladas se debe, curiosamente, a un espectacular y sistemático endurecimiento del sistema penal.

Así pues, parece que son varios los factores que se unen para que se produzca la delincuencia. El ámbito de la psicología de la delincuencia ha tratado de explicar, prevenir y tratar la conducta delictiva durante años, contando con unas teorías férreas. Sin embargo, parece necesario seguir investigando, sobre todo, para mejorar la prevención y tratamiento de la llamada conducta antisocial.

  1. Redondo Illescas, S., & Pueyo, A. A. (2007). La psicología de la delincuencia. Papeles del psicólogo, 28(3).
  2. Akers, R. L. (2006). Aplicaciones de los principios del aprendizaje social. Algunos programas de tratamiento y prevención de la delincuencia. Derecho penal y criminología como fundamento de la política criminal, 20, 1117-1138.
  3. Andrews, D. y Bonta, J. (2006). The Psychology of Criminal Conduct (4ª ed.). Cincinnati (EEUU): Anderson Publishing Co.
  4. Tittle, C. (2006). Desarrollos teóricos de la Criminología. En R. Barberet y J. Barquín (ed.), Justicia penal siglo XXI. (pp. 1-54). Granada: Editorial Comares.
  5. Agnew, R. (2006). Pressured into crime: an overview of general strain theory. Los Ángeles: Roxbury Publishing Company.
  6. Redondo, S. (2007). Manual para el tratamiento psicológico de los delincuentes. Madrid: Pirámide.