Hervey Cleckley, el padre de la psicopatía

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Isabel Monzonís Hinarejos
10 julio, 2019
Tal vez, el nombre de Hervey Cleckley no te resulte demasiado familiar. Sin embargo, todos hemos oído hablar de psicopatía e, incluso, hemos hecho un mal uso del término. Este psiquiatra estadounidense abrió la puerta a los estudios que hoy definen y perfilan la psicopatía.

El psiquiatra estadounidense Hervey Cleckley (1903-1984) fue un profesional brillante capaz de observar con detalle aspectos clínicos de los psicópatas. Su principal libro, The Mask of Sanity (1941), describe a dieciséis psicópatas que pasaron por su consulta o que estuvieron internados en los centros en los que ejerció la psiquiatría a lo largo de su carrera.

¿Alguna vez te has preguntado qué es exactamente la psicopatía? ¿Cómo podríamos definirla? Este psiquiatra revolucionó los estudios en su campo y, especialmente, profundizó y adelantó los estudios en psicopatía. En este artículo, te descubrimos las claves de sus investigaciones.

Criterios básicos propuestos para detectar psicopatía

A partir de las observaciones realizadas en sus propios pacientes, Hervey Cleckley propuso la hipótesis de que los psicópatas padecen una deficiencia básica emocional y de insight que les impide experimentar la vida al mismo nivel que las demás personas.

Psicópata con capucha para representar a los subtipos de psicópatas

Por tanto, se trata de personas que presentan ciertas dificultades a la hora de aceptar e integrarse a las normas sociales, éticas, legales y morales de una sociedad. Además, también recogió los principales rasgos del psicópata y los plasmó en un total de dieciséis criterios básicos, clasificados, de este modo, en tres grupos:

  • Ajuste positivo: encanto superficial y alta inteligencia, ausencia de signos de pensamiento irracional, ausencia de ‘nerviosismo’ o de manifestaciones psiconeuróticas, y muy baja probabilidad de suicidio.
  • Desviación conductual crónica: falta de remordimiento o vergüenza, falsedad e insinceridad, egocentrismo patológico e incapacidad de amar, pobreza generalizada en las principales reacciones afectivas, y falta de insight.
  • Déficits emocionales-interpersonales: falta de fiabilidad, comportamiento ‘grotesco’ con el consumo de alcohol y, a veces, sin él; vida sexual impersonal, trivial y poco integrada; fracaso a la hora de seguir cualquier plan de vida; juicio pobre y fracaso para aprender de la experiencia, además de una conducta antisocial inadecuadamente motivada.

¿Cómo entendió Hervey Cleckley la psicopatía?

Partiendo de estas bases expuestas con anterioridad, Hervey Cleckley desarrolló sus estudios acerca de la psicopatía, ampliando el campo y definiendo, en mayor medida, sus principales rasgos.

Ajuste positivo

Cleckley describió al psicópata como un individuo carismático, sincero y agradable durante la mayor parte del tiempo. Suele, además, dar la impresión de ser una persona con una inteligencia superior, con un perfecto razonamiento y altas habilidades. Comprenden, entienden y discuten con total lógica las normas sociales, además de la relación acción-consecuencia de sus acciones. Asimismo, este autor postuló que, en situaciones en las que una persona debería sentir nerviosismo, tensión o estrés, los psicópatas permanecen calmados y sin sintomatología ansiosa.

Por otra parte, en la mayoría de los casos que estudió este autor, la psicopatía era un factor protector ante las ideas e intentos de suicidio. A pesar de la vida caótica y autodestructiva que presentaban estos individuos, las únicas tentativas de acabar con sus vidas no eran más que intentos vacíos y meras estratagemas premeditadas para conseguir la atención y los favores de su familia.

Desviación conductual crónica

Ante sus actos, frecuentemente dañinos tanto para sus familias y personas allegadas como para ellos mismos, estos pacientes respondían mintiendo, ocultando y echando la culpa a otros, sin ningún tipo de remordimiento o vergüenza. Por esta razón, Cleckley llegó a la conclusión de que la indiferencia del psicópata por la verdad es notable.

Este hecho, junto a su encanto superficial y su alto poder de convicción y manipulación, hace difícil la tarea de distinguir si está siendo sincero. Y aún teniendo evidencias claras de lo contrario, resulta complicado no dudar ante sus argumentos.

«Incluso teniendo claramente en mente el registro detallado del historial de Anna, fue difícil no llegar a la conclusión de que todos los hechos bien contrastados de este historial debían ignorarse, ya que fueron contradichos por el obvio carácter de esta atrayente mujer». (The mask of sanity, p. 103)

-Hervey Cleckley-

En cuanto a la capacidad afectiva de sus pacientes, aunque estos perjurasen con total credibilidad procesar un sentimiento de amor hacia sus familiares, esposas o hijos, sus actos solían afirmar lo contrario. Los sentimientos de estos individuos parecían ser meramente superficiales y las emociones, aunque de cara al exterior eran totalmente convincentes, podían estar motivadas no tanto por la fuerza de la emoción en sí, sino por motivos más lógicos que viscerales, como por ejemplo evitar un castigo o conseguir algo.

De este modo, por muchos sacrificios que se hagan por él, por muchas evidencias de amor o aprecio que se le muestren, el psicópata no es capaz de responder con el mismo grado o intensidad. El axioma humano de que una buena obra se devuelve con otra tan solo tiene validez para él cuando se trata de usarlo para la consecución de algún fin.

Déficits emocionales-interpersonales

Por último, cabe resaltar, dentro del apartado afectivo, la promiscuidad que mostraron todos los casos analizados en la obra de Cleckley. Se refleja aquí una actitud promiscua y una multiplicidad de parejas sexuales.

En algunos casos, también se acude al servicio de prostitutas e infidelidades hacia sus parejas. Estas conductas se debían, según el autor, a la falta de restricción y a la impulsividad que los psicópatas presentan, además de la indiferencia hacia sus obligaciones y hacia las consecuencias de sus actos, la falta de culpa, remordimiento o vergüenza.

El modelo de psicópata descrito por Cleckley frecuenta el uso y abuso de alcohol, fracasa a la hora de seguir cualquier plan de vida, puesto que no es capaz de mantener ningún esfuerzo hacia una meta y, en consecuencia, no es de fiar.

Además, el juicio del psicópata es prácticamente inmodificable por la experiencia, por lo que no aprende de sus errores y tenderá a cometer los mismos actos una y otra vez. Este hecho se acentúa si a la falta de remordimiento y vergüenza le sumamos la indiferencia por las consecuencias y la falta de insight. Este problema de juicio se revela cuando se observan sus actos y su historial de vida. Sin embargo, en situaciones hipotéticas en las que se le plantea un dilema moral, el juicio del psicópata es óptimo.

La delincuencia en los pacientes de Cleckley

Como última característica, cabe destacar que los delitos de los psicópatas descritos en la obra de Cleckley tendían a ser menores. Se alude a pequeños hurtos, robo de vehículos, fomento o participación en reyertas, escándalo público, cheques falsos, etc. Tan solo tres de los dieciséis casos relatados por el autor se definen como plena y recurrentemente agresivos.

Pese a ello, la característica principal por la que se distingue este criterio es la falta de motivo en las conductas antisociales. La mayoría de ellas eran llevadas a cabo sin un propósito específico o con unos costes que superaban enormemente a los beneficios de las mismas.

En cuanto a los delincuentes o criminales ordinarios, la diferencia entre estos y los psicópatas se basaría, según el autor, en la falta de insight y, además, en la intención de los actos. Así pues, el criminal ordinario reconoce que sus acciones (delitos) son un medio para conseguir unos fines determinados. Y, normalmente, estos propósitos son entendidos -que no compartidos- por el público ordinario.

Esto no ocurre en el caso de los psicópatas. No tienen un fin específico ni un motivo comprensible por el que realizar este tipo de actos. Así, pueden robar una cantidad mínima de dinero, arriesgándose a ser descubiertos y teniendo un estatus económico considerablemente alto sin llegar nunca a usarlo. En adición y vinculando estos hechos con la falta de insight, Cleckley postuló:

“(Otros criminales) no parecen tener esta extraña convicción de que están, o deberían estar, de alguna manera exentos de las prisiones que se hicieron para controlar a las personas que cometen los delitos por los cuales ellos mismos han sido condenados ». (The mask of sanity, p. 172)

-Hervey Cleckley-

Hombre con depresión

El legado de Hervey Cleckley

La descripción del perfil psicopático que se ha realizado en este artículo se basa en una obra de referencia y de lectura obligatoria en el estudio de la psicopatía. Sin embargo, debemos entender y tener en cuenta la época, el contexto y la escasa literatura científica que había al respecto cuando Hervey Cleckley publicó The Mask of Sanity, hace más de setenta años.

Así pues, no hay que olvidar que los avances científicos y los estudios posteriores han retocado, perfeccionado y ampliado todas las propuestas originales de Cleckley. Aun así, la importante contribución a la comprensión del constructo sigue siendo hoy en día de un valor incalculable.

De este modo, el nombre de Hervey Cleckley se verá por siempre vinculado a la psiquiatría y, más concretamente, al estudio de la psicopatía. Probablemente, sin sus estudios y su obra The Mask of Sanity, jamás se habrían desarrollado muchas de las investigaciones posteriores en torno a dicha cuestión. Así, su legado sigue vigente aunque sea como referente, como la puerta que se abrió a las futuras investigaciones en el campo de la psicopatía.

  • Cleckley, H. (1988). The mask of sanity: An attempt to clarify some issues about the so-called psychopathic personality (5º Ed.). Augusta, Georgia: E. S. Cleckley
  • Hervey M. Cleckley. (n.d.) Recuperado el 31 de Mayo, 2014, de la web Wikipedia http://en.wikipedia.org/wiki/Hervey_M._Cleckley
  • Patrick, C. J. (2006) Back to the future: Cleckley as a guide to the next generation of psychopathy research. In C. J. (Ed.), Handbook of psychopathy (pp. 605-617). New York, NY, US.: Guilford Press