Trastorno de la personalidad antisocial: el desprecio por los demás

Francisco Pérez · 5 septiembre, 2018

La característica esencial del trastorno de la personalidad antisocial es un patrón general de desprecio por los derechos de los demás. Además, este desprecio a los derechos de los demás suele hacer que no tengan ningún reparo en violarlos cuando son un obstáculo para sus intereses. Este patrón de desprecio suele comenzar en la infancia o adolescencia temprana y continuar en la edad adulta.

Este patrón también ha sido denominado psicopatía, sociopatía o trastorno de la personalidad disocial. Además, el engaño y la manipulación son características centrales del trastorno de la personalidad antisocial.

¿Cómo se diagnostica el trastorno de la personalidad antisocial?

Para que una persona sea diagnosticada de trastorno de la personalidad antisocial debe cumplir ciertos criterios. El primero es que tiene que haber cumplido los 18 años. Por lo tanto, alguien menor de 18 años, aunque todos los indicios apunten a ello, no puede ser diagnosticada de este trastorno.

Además, la persona también debe haber tenido antecedentes de algunos síntomas de trastorno de conducta antes de los 15 años. ¿Qué entendemos por trastorno de conducta? El trastorno de conducta implica un patrón repetitivo y persistente de comportamiento en que se violan los derechos básicos de los demás o las principales normas o reglas sociales apropiadas para la edad de la persona.

Los comportamientos característicos del trastorno de conducta se agrupan en cuatro categorías. Estas cuatro categorías son la agresión a personas y animales, la destrucción de la propiedad, los fraudes o los hurtos y la violación grave de las normas.

Chica adolescente de espalda

Encontramos que, salvo intervención, el patrón de comportamiento antisocial no cede. Todo lo contrario, este patrón continúa hasta la edad adulta. Estas personas no se ajustan a las normas sociales ni jurídicas. De hecho, estas personas pueden reincidir en actos que son motivo de detención. Ejemplos de estos actos son destruir una propiedad, el acoso a otras personas, robar o involucrarse en actividades ilegales.

El desprecio por los demás y la agresividad son características de las personas antisociales

Las personas con trastorno de la personalidad antisocial desprecian los deseos, derechos o sentimientos de los demás. Con frecuencia son mentirosas y manipuladoras. Esto lo hacen para sacar provecho personal o por mero placer (p. ej., para obtener dinero, sexo o poder).

La mentira reiterada también es una característica de las personas antisociales. Así, pueden mentir repetidamente, utilizar un pseudónimo, estafar a otros o simular una enfermedad. El patrón de impulsividad se manifiesta por la incapacidad para planificar el futuro.

Las decisiones son tomadas de forma irreflexiva, según el momento. No existe premeditación en dichas decisiones y tampoco hay cambios súbitos de puestos de trabajo, residencia o relaciones.

Las personas con trastorno de la personalidad antisocial tienden a ser irritables y agresivas. Además, pueden involucrarse en peleas o cometer actos de violencia física (esto incluye el maltrato a la pareja o a los hijos). Estas personas tampoco suelen mostrar demasiados reparos a la hora de comprometer la seguridad de los demás. Esto se refleja en su comportamiento, por ejemplo, al conducir, pues circulan a más velocidad de la permitida, conducen ebrios y suelen verse implicadas en múltiples accidentes.

Pueden realizar actividades de alto riesgo con consecuencias muy dañinas. Así, pueden mantener relaciones sexuales sin protección o consumir sustancias ilegales. También pueden ser negligentes en el cuidado de los hijos, de forma que los pueden exponer a situaciones peligrosas.

Las personas con trastorno de la personalidad antisocial son extremadamente irresponsables

Este grado de irresponsabilidad tan elevado puede manifestarse, por ejemplo, en el ámbito laboral. De esta forma, permanecen largos períodos de tiempo desempleados a pesar de tener la oportunidad de trabajar. También se manifiesta por el abandono de varios empleos sin un plan realista para conseguir otro trabajo.

De igual forma, puede haber un patrón de absentismo laboral que no se puede explicar por una enfermedad propia o de algún familiar. La falta de responsabilidad económica se refleja en actos tales como el impago de las deudas o en que no cubren habitualmente las necesidades básicas de los hijos o de otras personas a su cargo.

Chico con trastorno antisocial de la personalidad sentado en el suelo solo

Asimismo, las personas con trastorno de la personalidad antisocial no muestran remordimientos por las consecuencias de sus actos (Rosenblum, 2011). Pueden mostrarse indiferentes o justificar de manera superficial los daños, el maltrato o los robos a las personas (p. ej., “la vida es dura”, “los perdedores merecen perder”, etc.).

Estas personas pueden culpar a las víctimas de ser ingenuas, de estar desvalidas o de merecer su destino. Por ejemplo, pueden manifestar “se lo merecía de todos modos” o “de todas formas le hubiese ocurrido”.

Como vemos, el trastorno de la personalidad antisocial es un trastorno con graves repercusiones para la vida de quienes lo padecen y de quienes rodean a quienes lo padecen. Se trata de un trastorno de la personalidad de difícil tratamiento y que normalmente se inicia en la niñez o adolescencia mediante un trastorno de conducta.

Rosenblum, L. (2011). Trastorno antisocial de la personalidad. Disponible en http/www.med.nyu.edu/content?ChunkIID=127457