Heurísticos, los atajos de la mente - La Mente es Maravillosa

Heurísticos, los atajos de la mente

Alejandro Sanfeliciano 11 diciembre, 2017 en Procesos psicológicos básicos 289 compartidos

Durante mucho tiempo se ha considerado al ser humano como un animal racional que juzga su ambiente de manera exhaustiva y precisa. Pero, según las palabras de S. E. Taylor somos “indigentes cognitivos”. Una metáfora para representar al ser humano como un máximo optimizador de los procesos mentales. La estrategia cognitiva para conseguirlo son los heurísticos.

Los heurísticos son atajos mentales que utilizamos para simplificar la solución de problemas cognitivos complejos. Son reglas inconscientes para reformular problemas y transformarlos en operaciones más sencillas y casi automáticas. Gracias a ellos, no tenemos que hacer un razonamiento profundo cada vez que se nos plantee un problema. Eso sí estos atajos, no son del todo precisos y a veces nos llevan a error.

Podemos encontrar varios tipos de heurísticos en los procesos cognitivos que realizamos en el día a día. Pero en este artículo vamos a hablar de aquellos que utilizamos más a menudo. Estos son: el heurístico de representatividad, el heurístico de disponibilidad, el heurístico de anclaje y ajuste y el heurístico de simulación.

Heurísticos de representatividad

Este atajo mental consiste en realizar inferencias acerca de la probabilidad de que un estímulo (persona, suceso,objeto…) pertenezca a una categoría determinada. A través de las características superficiales y con ayuda de nuestro esquemas previos, realizamos dicha categorización. Sin embargo, que la información disponible se ajuste a estos esquemas previos no quiere decir que sea cierta, como dijimos anteriormente podemos caer en error.

Un ejemplo de heurístico de representatividad se puede dar en la siguiente situación: imagínate que te presentan a tres personas nuevas y previamente te habían dicho que una de ellas era profesor de infantil. Después de una pequeña conversación, dos de ellas han mencionado que no le gustan los niños y la otra ha dicho que sí. Si haces uso del heurístico de representatividad, pensarás que quien ha afirmado que le gustan los niños es profesor.

Hombre hablando con sus compañeros

Heurísticos de disponibilidad

Este heurístico se utiliza para estimar la probabilidad de un suceso, la frecuencia de una categoría o la asociación entre dos fenómenos. Esta estimación se hace a través de la disponibilidad o de la frecuencia de los casos que vienen a nuestra mente a través de la experiencia. Sería equivalente a una inferencia estadística intuitiva, utilizando como muestra los recuerdos de nuestra experiencia.

Un ejemplo de esto puede ocurrir cuando nos hacen preguntas del estilo ¿hay más psicólogas o psicólogos? Para responder a esta pregunta, podemos hacer uso de este heurístico y ver cuál de los dos casos está más disponible. Así, si nos vienen más psicólogas a la mente que psicólogos, responderemos que hay más psicólogas.

Heurísticos de anclaje y ajuste

Cuando nos encontramos en una situación de incertidumbre y no tenemos conocimiento experiencial acerca del suceso, podemos tomar un punto de referencia. Si hacemos esto estaremos usando el heurístico de anclaje y ajuste; donde el punto de referencia sería el ancla de donde partir y a través de unos ajustes intuitivos, solventar esa situación de incertidumbre.

Este heurístico lo solemos utilizar por ejemplo, cuando nos preguntamos cuál será la media de ingresos de España. En este caso sería sencillo acudir a nuestros ingresos anuales y valorar si nos encontramos por encima o por debajo de la media. Y tras realizar los ajustes pertinentes, decir la cantidad que inferimos que puede ser la media de ingresos en España.

Un error que deriva de este heurístico es el efecto del falso consenso. Un sesgo cognitivo por el que sobreestimamos el grado de acuerdo que los demás tienen con nosotros. Inferimos sus creencias, opiniones y pensamientos acorde a los nuestros y creamos ese falso consenso. En este caso, nuestra opinión actúa de ancla para inferir el pensamiento de los demás.

Mujer recordando a través del uso de heurísticos

Heurísticos de simulación

Es la tendencia a estimar la probabilidad de un suceso basándose en la facilidad con la que podemos imaginarlo. Cuanto más fácil sea crear una imagen mental del mismo, más probable será creer que ese suceso sea posible.

Este heurístico está altamente asociado con el pensamiento contrafáctico. Un modo de pensar a partir del cual buscamos alternativas a hechos o circunstancias pasadas y presentes con el objetivo de mitigar nuestro dolor. Aunque bien es cierto que a veces lo único que conseguimos es aumentarlo. Un ejemplo de pensamiento contrafáctico son los típicos “¿y si…?”, es decir, el planteamiento de qué podría haber ocurrido si hubiera cambiado algo.

Otro ejemplo es el hecho de que a veces, el segundo en el podio se muestre menos contento que el tercero. Esto se debe a que para el segundo es muy fácil simular la situación de haber quedado primero, y ahora se encuentra en peor situación. En cambio, para el tercero es fácil imaginarse la situación de que algo hubiera fallado y haber quedado fuera del podio, por lo que ahora esta en mejor situación. Lo que deriva en mayor satisfacción del tercero que del segundo.

Ahora que conocemos los heurísticos, seguro que se te vienen a la cabeza gran cantidad de ejemplos donde los utilizamos. A pesar de no ser precisos y basarse en la intuición, son nuestras “armas” evolutivas para enfrentarnos a ciertos problemas de manera rápida y eficaz. Eso sí, no podemos caer en el error de utilizar estos atajos mentales a la hora de tomar decisiones relevantes en nuestras vidas. Mucha precaución.

Alejandro Sanfeliciano

Psicólogo educativo graduado por la Universidad Nacional de Educación a Distancia y actualmente cursando un Máster de Investigación en Psicología Educativa. Luchador incansable en busca de una educación basada en la investigación científica.

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