Hipnosis, ¿qué es y qué no es?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 12 abril, 2018
Maria Fabregat Giribet · 12 abril, 2018

Día a día nos encontramos sumergidos en un exceso de información, escuchamos comentarios lanzados al azar, mitos, rumores y suposiciones… Y todo esto se confunde en el paisaje cotidiano, suponiendo un obstáculo para distinguir bien la realidad. Lo mismo ocurre con la idea que tenemos acerca de algunas terapias y técnicas; por ejemplo, podemos albergar cierta confusión o no tener claro qué es y qué no es la hipnosis. Hemos llegado a escuchar que se trata de una manipulación y una farsa, o bien que tan solo se trata de relajación, pero la verdad es que la hipnosis también es aplicada en consultas de profesionales serios, formados y competentes.

Los mitos generan miedo y nos alejan de aquello que podría beneficiarnos o nos acercan a aquello que podría perjudicarnos. En este caso, se podríamos temer ser hipnotizados y dominados. Sin embargo, este temor es infundado porque mediante la hipnosis la persona no se encuentra profundamente dormida ni se convierte en autómata, por lo tanto no puede verse obligada a realizar actos que no quiere. Además, habitualmente, recuerda lo que ha dicho y hecho mientras estaba en ese estado hipnótico.

La hipnosis no elimina el control voluntario de la persona ni puede dejarla en un estado de trance del cual le sea imposible salir.

Antes de empezar, es importante que estemos informados de que se va a realizar este tipo de técnica y que será aplicada por un profesional con conocimientos que lo capacitan para ello. Se recomienda que sea un profesional respaldado por una formación que acredite el dominio de la técnica. Una vez estemos seguros de esto, solo tendremos que escuchar al psicólogo o terapeuta experto en hipnosis, centrándonos en las ideas e imágenes que nos sugiere. Es importante mantener una actitud receptiva, abierta a las sugerencias de cambio relacionadas con nuestras percepciones, emociones, pensamientos o conductas.

¿Qué es la hipnosis?

Existen diferentes modalidades de hipnosis. La que se explica en este artículo es la hipnosis ericksoniana, que se refiere a ciertas vivencias sensoriales y psíquicas interiores que han sido experimentadas. El trance se produce de manera natural y espontánea, consiguiendo un aprendizaje y apertura de la mente. En cambio, la hipnosis clásica se basa en el estado de pérdida de consciencia, a través de recibir sugestiones directas por parte del terapeuta, mediante un ritual formal, para que se produzca el trance. Tiene como finalidad eliminar el síntoma (V Jornadas AAHEA, 2015).

La hipnosis ericksoniana pretende crear experiencias nuevas que permitan tener un punto diferente del síntoma, comprenderlo mejor y sustituirlo por una conducta más adaptativa.

Paciente y terapeuta haciendo hipnosis clínica

De la misma manera que las terapias cognitivas, uno de los objetivos de la hipnosis ericksoniana es la reorganización de las estructuras cognitivas de la persona que asiste a terapia. La hipnosis promueve que ella misma realice este proceso de restructuración sin el control racional y consciente, por lo que se pueden modificar estructuras inaccesibles a la conciencia (Feixas, 2008).

La hipnosis se basa en la conexión con el inconsciente, dejando en un segundo plano el pensamiento crítico, con la finalidad de acceder a recursos propios de la persona; recursos que, por otro lado, pueden ser desconocidos para la propia persona. Esto permite conocerse mejor, reducir los síntomas y reaccionar de manera más adaptativa.

¿La hipnosis es relajación?

Normalmente el procedimiento de la hipnosis conlleva la relajación del paciente, pero la relajación no es imprescindible para la hipnosis ni tampoco el hecho de cerrar los ojos. También existe la hipnosis despierta, que se puede realizar con los ojos abiertos. Por lo tanto, la relajación no es lo mismo que la hipnosis, aunque puede ser de utilidad. Según el Dr. Heap, el aspecto más relevante que define la hipnosis es la sugestión y la sugestionabilidad (V Jornadas AAHEA, 2015).

Generalmente una sesión de hipnosis empieza con una “inducción hipnótica”: consiste en una serie de sugestiones que tiene como objetivo ayudar a la persona a concentrarse en su propia experiencia sensorial (Nieto, 2009). El terapeuta no expresa órdenes ni da instrucciones directas a las cuales resulte difícil oponerse. Esto podría crear más resistencia y conseguir el efecto contrario, es decir, que la persona no quiera visualizar o realizar aquello que le proponen. De alguna manera, se podría entender la hipnosis como auto-hipnosis.

El psicólogo propone, pero es la propia persona la que verdaderamente acaba eligiendo si acceder o no a las sugestiones.

Existen diversos factores que influyen en el grado de sugestionabilidad:

  • La persona, con sus expectativas, creencias, motivación, capacidad imaginativa, etc.
  • El terapeuta, con su estilo comunicativo, procedimientos hipnóticos y gestión de la resistencia del paciente, entre otras.
  • La relación terapéutica, es decir la vinculación y la confianza entre el terapeuta y el paciente.

Durante la hipnosis las experiencias pueden parecer muy reales e intensas (en mayor medida cuando se da un grado de sugestionabilidad alto). Es como si se estuviera visualizando una película, se pone la atención en lo que se está viendo y puede llegar a ser procesado como si fuera real. Este proceso es posible gracias a la sugestionabilidad.

¿Hablamos de una manipulación?

Debido a la influencia de los medios de comunicación, como las películas y shows televisivos, a veces la hipnosis se ha asociado y se asocia a manipulación psicológica, aunque en realidad tienen muy poco que ver. La única característica que las relaciona es el incremento de la sugestionabilidad que se da tanto en los procesos hipnóticos como en las manipulaciones.

La principal diferencia radica en que durante la hipnosis la persona puede salir fácilmente de este estado de sugestionabilidad aumentada, mientras que en contextos abusivos y de manipulación el retorno puede verse obstaculizado. Por lo tanto, no es manipulación ya que no puede inducir a la persona a realizar algo en contra de su voluntad. Además, esta conserva la capacidad de interrumpir el proceso hipnótico si lo desea (Nieto, 2009).

Psicólogo haciendo hipnosis clínica

¿Para qué puede ser beneficiosa?

La hipnosis es beneficiosa para problemas tanto físicos (médicos) como psicológicos. Por un lado, es eficaz para aliviar el dolor, como, por ejemplo, las migrañas o el dolor crónico de la fibromialgia y para reducir los síntomas de la quimioterapia (como las náuseas) en pacientes con cáncer.

Por otro lado, se ha observado que puede resultar eficaz en casos de depresión (junto con el tratamiento cognitivo-conductual), para reducir el insomnio y la ansiedad, para la preparación de una cirugía, para superar experiencias traumáticas e incluso en trastornos psicosomáticos, como la psoriasis y las verrugas.

La hipnosis se puede utilizar en la maternidad: para conseguir el embarazo, mejorando la fertilidad mediante la reducción del estrés (cuando se trata de causas psicológicas, no biológicas). También puede mejorar los síntomas como las náuseas, reducir el dolor en el momento del parto y disminuir los síntomas pos-parto.

También puede ser útil para abandonar hábitos, como fumar. De todas maneras, es importante que la persona esté motivada para el cambio, ya que tendrá que trabajar la deshabituación, afrontar la ansiedad y elaborar el proceso de duelo que asociado al cambio.

La hipnosis no garantiza respuestas mágicas ni inmediatas, sino que exige un esfuerzo por parte de la persona para que su cambio de comportamiento sea real.

En síntesis, podemos afirmar que es una técnica beneficiosa para una gran variedad de problemáticas, pero a causa de concepciones erróneas se reduce su utilización y se investiga menos. Serían necesarios más estudios para comprobar si puede presentar una mayor eficacia, aunque de momento ya se ha mostrado eficaz cuando acompaña y complementa otras terapias y técnicas psicoterapéuticas.

Referencias bibliográficas

Capafons, A. (1998). Hipnosis clínica: una visión cognitivo-comportamental. Papeles del Psicólogo, 69, 71-88.

Feixas, G. (2008). Apuntes de Psicología, Vol. 26, nº 2, 193-197.

V Jornadas AAHEA (Asociación para el Avance de la Hipnosis Experimental y Aplicada). Hipnosis: avances en investigación y aplicaciones (2015). En el COPC (Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña). Se puede consultar la entrevista al Dr. Heap en el siguiente enlace: http://www.aahea.net/michael-heap-entrevistado-por-el-copc/

Nieto, C. (2009). Sobre la Naturaleza de la Hipnosis. Hipnológica, 1, 3-6.