Hipocondría: cuando el miedo a estar enfermo se vuelve realidad

Julia Marquez Arrico · 9 enero, 2018

La hipocondría o trastorno de ansiedad por la salud (como lo llama el DSM-5) es uno de los motivos de consulta más frecuentes para los psicólogos y psicólogas que realizamos psicoterapia. Se trata de personas que viven con un miedo intenso y constante, el cual, siempre gira en torno a tener una enfermedad.

Las enfermedades más temidas por las personas con hipocondría suelen ser aquellas que implican un deterioro progresivo y largo en el tiempo (por ejemplo, cáncer, VIH, fibromialgia), aunque también hay casos de personas que temen tener una enfermedad cardíaca o respiratoria (las cuales implican una evolución más rápida y aguda).

Es decir, mientras que en la hipocondría lo más característico es el miedo a enfermedades que deterioran poco a poco a nuestro cuerpo, el miedo a enfermedades más rápidas como un ataque cardíaco o ahogamiento el más característico del Trastorno de Pánico. En cualquier caso, con independencia del tipo de enfermedad que tema la persona con hipocondría, son las acciones que buscan el control de su cuerpo, sus sensaciones y la manera de gestionar el miedo lo que acaba por “enfermarles” (psicológicamente hablando).

“Mientras que en la hipocondría lo más característico es el miedo a enfermedades que deterioran poco a poco a nuestro cuerpo, el miedo a enfermedades más rápidas como un ataque cardíaco o ahogamiento el más característicos del Trastorno de Pánico”.

Mujer cerrando los ojos con miedo irracional

Dicho de otro modo, aunque los componentes centrales de la hipocondría son el miedo a la enfermedad y los comportamientos para conseguir un diagnóstico (pruebas médicas, búsqueda de información, etc.), existen más factores psicológicos que influyen en el desarrollo de esta enfermedad, la intensidad y duración de la misma.

Por todo ello, en este artículo pasaremos a explicar cómo el miedo intenso de las personas con hipocondría termina volviéndose una realidad, a raíz de la búsqueda del control sobre el propio cuerpo, la intolerancia a la incertidumbre y la inadecuada gestión del miedo.

¿Cómo el miedo a estar enfermo atrae a la propia enfermedad?

Para que una persona con miedo a enfermar termine desarrollando hipocondría se necesitan varios factores. Dentro de los factores psicológicos más característicos que terminan haciendo realidad ese miedo a estar enfermo encontramos unas expectativas irreales y unas ideas preconcebidas de cómo tiene que funcionar nuestro cuerpo humano.

El papel de las expectativas irreales, la autoexigencia y la necesidad de control en el desarrollo de la hipocondría

Cuando una persona tiene unas expectativas irreales y sin fundamento de cómo tiene que sentir su cuerpo cada día, cualquier sensación física normal como una contractura, un tirón o un dolor poco específico se convierten en señales de alarma que indican que algo no va bien. Esto, en parte es real, si me duele la cabeza cada día y además tengo un tirón en el cuello, es cierto que algo no va bien en mi cuerpo, el dolor y la molestia son señales. Sin embargo, las personas con miedo intenso a la enfermedad, interpretan estas señales como indicadores inequívocos de que están enfermos.

El miedo a la enfermedad, se hace más grande si tengo un esquema mental que me dice que: “cuando siento algo en mi cuerpo, ello me indica que algo grave pasa y que estoy enfermo”, así es como tener una idea preconcebida de cómo tiene que funcionar mi cuerpo facilita el desarrollo de la hipocondría. Este tipo de razonamiento es bastante frecuente en las personas que tienen una baja tolerancia a las sensaciones físicas molestas. Son personas que creen que su cuerpo tiene que estar siempre del mismo modo (no manchas nuevas, ni lunares), siempre sin dolores (no contracturas ni tirones) y siempre sin molestias (que no perciban nada “raro” o “nuevo”).

“Tener una idea preconcebida de cómo tiene que funcionar mi cuerpo facilita el desarrollo de la hipocondría”.

Mujer preocupada por su malestar

Además, aunque las molestias físicas son normales y forman parte de estar vivo (nuestro cuerpo es un organismo en constante cambio), si atendemos a las mismas acabamos amplificándolas. Ello se explica mediante la “Teoría de la doble puerta del dolor”, la cual ha demostrado científicamente cómo atender a una sensación de nuestro cuerpo, lo único que hace es amplificarla, hacerla más intensa y duradera en el tiempo. Por ello, las técnicas de distracción son unas de las claves para el éxito del tratamiento psicológico de la hipocondría.

Por otro lado, la autoexigencia es un factor clave en el desarrollo de la hipocondría, porque también tiene que darse un alto nivel de autoexigencia frente al propio cuerpo y a la desaparición de las molestias. Es decir, no sólo basta con tener miedo a la enfermedad y no soportar molestias físicas normales, sino que también aparece un alto grado de autoexigencia y búsqueda de control para que exista la hipocondría. La persona tiene que pensar en que la molestia o la sensación incómoda se le tiene que pasar y pone una fecha arbitraria para que así sea.

Evitando estar físicamente enfermo se acaba estando psicológicamente “enfermo”

La no tolerancia de las sensaciones físicas molestas, pero normales, junto a exigirle al cuerpo que deje de sentir persiguiendo el control de lo que ocurre en el organismo hace que las personas “enfermen” psicológicamente. Ya que, como no se puede atender a dos cosas a la misma vez, si alguien está vigilando qué le duele más o qué le duele menos, cuánto le duele o dónde le molesta, esta persona está por tanto perdiendo una gran parte de su tiempo en querer controlar lo incontrolable: el funcionamiento normal del organismo.

Una vez que se han amplificado las sensaciones físicas mediante la atención a las mismas, la persona se asusta más y comienza a buscar en Internet o consultar con médicos, para saber por qué siente lo que siente o le duele lo que le duele. Además, el proceso de búsqueda de información por Internet es muy peligroso, ya que, le provee a la persona de un montón de información que podrá utilizar luego para seguir atendiendo a las molestias de su cuerpo y comente lo que se conoce como profecía autocumplida.

Por otra parte, ir al médico y recibir un diagnóstico de no-enfermedad (porque si es hipocondría, no hay enfermedad), lo único que hace es calmar al sujeto temporalmente pero le hace esclavo de la opinión del profesional. Y además, le coloca en la posición de enfermo, al realizarse pruebas y exploraciones, el hipocondríaco se ve a sí mismo como un enfermo médico cuando no lo es.

Cómo podemos gestionar correctamente el miedo a enfermar

Buscar la seguridad de no estar enfermo mediante diferentes fuentes, sin estar convencido de lo que nos dicen los profesionales e insistiendo en que “yo sé que tengo algo, aunque me digan lo contrario” no es la manera adecuada. Nuestra mente es muy caprichosa y muchas veces “decide” tomar el camino equivocado y nos hace sentir muy seguros de ello. En el caso de la hipocondría, la persona tiene que asumir que con las estrategias de búsqueda de información y pruebas médicas, lo único que hace es vivir dirigido por el miedo. Tiene que asumir que se equivoca y que aunque crea que algo le ocurre, no es así.

Psicóloga hablando con su paciente en consulta

El miedo a enfermar es normal y adaptativo, necesitamos tener un cierto miedo a enfermar para tener comportamientos saludables y de protección. Pero buscar información que me indique que no estoy enfermo o enferma es una forma incorrecta de gestionar este miedo. En primer lugar, se tiene que dejar caer la estrategia de búsqueda de control de las sensaciones físicas y dejar las pruebas médicas para no encontrarse más en el rol de enfermo.

En segundo lugar, se tiene que entender que el problema no es el miedo en sí mismo, sino la no tolerancia a este miedo que se hace más grande cada vez que se hace algo para no sentirlo o apaciguarlo. Es muy importante poner el foco de atención en que el problema no es el miedo, sino que es la forma de gestionar ese miedo lo que desarrolla la hipocondría.

Teniendo todo esto en cuenta, quiero decirte que una manera correcta de manejar el miedo a enfermar es trabajar sobre él, indagar para qué ocurre, qué se gana con ello, qué puede hacerse y sobre todo, aceptarlo. Puedes trabajar con un psicólogo para aprender a manejar cualquiera de tus miedos, incluido el miedo a enfermar. Porque si no lo gestionas correctamente, el miedo a la enfermedad física acaba derivando en una enfermedad psicológica.

“… la forma de gestionar ese miedo es lo que genera la hipocondría”.