Profecías que se cumplen a sí mismas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 24 junio, 2015
Álvaro Cabezuelo · 24 junio, 2015

 

“Si los individuos definen las situaciones como reales, son reales sus consecuencias”

William I. Thomas

Según esta teoría, no solamente respondemos a los datos objetivos que se nos presentan sino al sentido que creemos que tomará una situación según nuestra interpretación de lo que ocurrirá. Una vez que realizamos dicha interpretación, nuestras conductas se guían por ellas y determinan los resultados.

En otras palabras: “Si pensamos que algo ocurrirá sin más remedio podemos nosotros mismos hacer que se cumpla con nuestras acciones u omisiones”.

Pongamos el siguiente ejemplo:

Pablo está muy preocupado porque piensa que carece de habilidades para las matemáticas. Aunque suspendió el examen del trimestre anterior, los años anteriores no tuvo problemas para superar esta asignatura . Su entorno, en parte, ha contribuido a formar este autoconcepto ya que han relacionado directamente este suceso con un déficit importante en esta materia y han castigo, quizás en exceso esta desviación de la media puntual y aislada.

¿Cuál podría ser la actitud de Pablo en el nuevo trimestre? Quizás pueda tener pensamientos como: ” me ocurrirá lo mismo “, “es de tontos suspender un examen”, “no soy apto como los demás para las matemáticas”, ” haga lo que haga los resultados no van a cambiar”…

Bajo la influencia de este tipo de pensamientos acerca de sí mismo, del futuro y de los demás alumnos, la desmotivación está casi asegurada. A su vez, esta falta de motivación y este estilo de pensamiento puede hacer que al estudiar la materia afecte de manera considerable a su rendimiento, afectando a su concentración y asimilación, lo que se traduce en una probabilidad más alta para suspender de nuevo.

No por su falta de capacidad claro, sino porque realmente no ha interiorizado la información ni ha adquirido un aprendizaje sólido.

Se ha cumplido lo que Pablo más temía: ” sabía que ocurriría”, “no se me da bien”, “no valgo para esto”…¿profecía autocumplida?. Siempre hay más factores en juego, pero es una posibilidad. Lo cierto es que el hecho de que ocurra además confirma aún más su teoría, reforzando la relación causa-efecto para la asignatura y asumiendo el rol de “soy malo para las matemáticas”.

Lo peor de este proceso es que obviamos todas las pruebas en contra de estos pensamientos, minimizando la información positiva que descarta la hipótesis.

profecías

Veamos otro ejemplo cotidiano:

Míriam está convencida de que a Jose, su pareja, le ocurre algo con ella. Al pensarlo, siente una emoción negativa que confirma aún más sus pensamientos de: “seguro que le pasa algo conmigo”, ” no está como siempre”, “no me lo quiere decir para no dañarme”…

Bajo la influencia de la creencia firme de que esto es así, la conversación podría ser la siguiente:

– Míriam: ¿te pasa algo conmigo? Te veo muy serio.

– Jose: no no. Sólo que he tenido un mal día.

– M: ¿Seguro? ¿es por algo que he hecho yo?

– J: no no. Lo prometo. No ha sido un buen día en el trabajo y estoy bastante cansado.

– M: ya…pero te noto muy distante. Si te pasa algo conmigo te pediría que me lo dijeras…

– J: en serio, no es nada contigo. Ha sido por el día y el trabajo. Contigo estoy muy bien. Quizás sólo necesite descansar.

– M: te pasa algo…lo sé.

– J: NO Miriam. Nada contigo.

– M: ¿por qué me contestas así? Solo te digo que me digas lo que te ocurre conmigo.

– J: no te he contestado mal. No es nada contigo. Deja de preguntarme eso por favor…

-M: ¿ves como te pasa algo?

Profecía cumplida. Quizás la intención de Miriam era buena, pero ha personalizado el malestar de Jose y ha interpretado que ella lo ha provocado.

Está frustrado por el trabajo y lo reconoce pero ahora ya no sólo lo está por esa cuestión sino por la carga añadida de no poder sentir emociones negativas sin dañar a su pareja.

Se confirma y gana fuerza la hipótesis que Miriam barajaba y con la que ha guiado la conversación, provocando que, finalmente, Jose está molesto y distante con ella. Su conducta ha sido dirigida por estos pensamientos haciendo que se produzca lo que más temía.

Según Merton, en la profecía que se cumple a sí misma podemos observar los siguientes elementos:

  1. Una definición falsa de la situación, la cual suscita una nueva conducta.
  2. La nueva conducta que convierte en verdadero el concepto originariamente falso.
  3. El cumplimiento de la profecía que perpetúa el error, pues el profeta citará el curso de los acontecimiento como prueba de que tenía razón.

Todos podemos ser profetas, ¿Cuál es la tuya?