Hoy decido sonreír y no amargarme la vida por nada ni nadie

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 27 enero, 2016
Valeria Sabater · 27 enero, 2016

He decidido dejar de amargarme la vida, porque ya no tiene sentido tanto sufrimiento inútil, porque me he dado cuenta que es un gran error el llegar a creer que mi felicidad depende de lo que hagan o dejen de hacer los demás.

Según un curioso estudio llevado a cabo en la Universidad de California y publicado en la revista “Pshychology Today” casi el 40% de nuestra capacidad para ser felices depende simplemente de dar el paso “y cambiar”. No obstante, la mayoría de nosotros nos aferramos a unas mismas situaciones, y en consecuencia, a amargarnos la vida.

No hay peor enemigo que nuestra propia mente, y no hay jaula más destructiva que los propios pensamientos levantando muros enrejados. Así que nunca lo olvides: una mente negativa nunca podrá darte una vida positiva.

La clave para asomarnos un poco más a la felicidad cotidiana estaría en algo tan sencillo como controlar el diálogo interno que generamos a partir de aquello que nos sucede. Te lo explicamos.

chica abrazada a la luna representando el arte de amargarme la vida

He decidido dejar de amargarme la vida: ya no necesito nada

Puede que te sorprenda, pero son muchas las personas que establecen su vida en base a necesidades, y al hacerlo, lo que consiguen es generar una carga tras otra: “necesito que mi pareja haga esto y me diga aquello”, “necesito tener ese trabajo”, “necesito tener ese teléfono”, “necesito ser más feliz”….

Este tipo de pensamientos, además de generar auténticas amarguras existenciales, lo que consiguen también es provocar inseguridad. Cuando consigo que mi pareja haga lo que yo deseaba, lo más probable es que no acabe de sentirme satisfecho o que me surja otra necesidad.

Lo que más amarga a un amargado es no poder amargar la vida a los demás

En lugar de establecer nuestra existencia en base a necesidades como metas para alcanzar la satisfacción, lo mejor es empezar por las distancias más cortas: por nosotros mismos, por estar bien con lo que somos y tenemos.

Por otro lado, es necesario no confundir deseos con necesidades, y más aún, comprender que muchas de las cosas que nos rodean no van a cambiar por el simple hecho de que no nos gusten. Si no soportas a tu compañero de trabajo pon distancia y desactiva todo lo negativo que te provoca.

No va a cambiar, así que no permitas que te amargue la vida más de lo necesario. Practica la expresión “He decidido dejar de amargarme la vida: ya no necesito nada”.

bailarinas con vestido rojo

El arte de amargarse la vida

Paul Watzlawick fue un psicólogo y filósofo austríaco que además de dejarnos como legado su “Teoría de la comunicación humana”, también nos invitó a reflexionar a través de su libro “El arte de amargarse la vida”. En él, y de forma muy distraída, nos habló de esos mecanismos que tenemos las personas para convertir lo cotidiano en insoportable.

Watzlawick hizo algo muy original en su libro. Evitó las clásicas y recurridas recetas de “para ser feliz tienes que…” que aparecen en todo manual de autoayuda, para  jugar con la naturaleza paradójica de nuestra mente y sugerirnos ideas como las siguientes:

  • Aférrate al pasado de manera que no tengas tiempo de ocuparte del presente.
  • Haz un pronóstico sobre algo que va a ocurrir y que temes, y asúmelo como cierto para que de esta forma, ocurra todo lo contrario a lo que de verdad te gustaría.
  • Rechaza y evita por encima de todo una situación peligrosa aunque te intenten hacer ver que el peligro ya no está.
  • Convéncete de que sólo hay una opinión correcta, la tuya, y comprueba que todo el mundo va de mal en peor.
  • Por mucho que cambien las circunstancias siempre será mejor mantener las estrategias que antes fueron eficaces.
mujer con una mariposa azul

Cambia tus pensamientos para cambiar tus emociones

El arte de amargarse la vida se resume sencillamente en la habilidad de generarnos emociones negativas. El desencanto, la decepción, la incomodidad o la rabia son estados que perfilan una realidad tan incómoda como infeliz.

  • Recuerda que los estados emocionales determinan los comportamientos y que estos dependen a su vez de lo que pensamos. Si “alguien te pone de los nervios”, intenta cambiar el pensamiento premonitorio que aparezca cuando tengas que relacionarte con esta persona.
  • Controla el rumor de tus pensamientos irracionales y genera un diálogo interno más constructivo, más objetivo y ante todo un poco más positivo.
  • Para evitar amargarnos la vida es necesario practicar la apertura mental y ser conscientes de hasta qué punto nos cuesta cambiar.

Si somos de esas personas que nos obstinamos en no salir de nuestra zona de confort y que, además, nos negamos reformular ciertas ideas y creencias, será muy difícil generar el cambio. Así, nos convertiremos en nuestros principales opositores, impidiendo nuestra libertad personal y emocional. Piensa en ello.

He decidido dejar de amargarme la vida, cambiando la forma en que veo lo que rodea. A partir de ahora decido sonreír y no amargarme la vida por nada ni por nadie…

Silueta de chica mirando el horizonte

El único cambio que es imposible de hacer es el que uno mismo no desea: cambia tu actitud, y lo cambiarás todo, la vida dejará de tener tantas amarguras.

Imágenes cortesía de Art 3 Scenic, Nina de San