Hoy empieza todo: la mejor película para explicar la importancia de la escuela pública

09 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Roda Rivera
En un pueblo que antes había sido rico y ahora se ahoga en el desempleo, el director de una escuela pública luchará para frenar las desgracias que asolan a sus alumnos y sus familias. Hoy empieza todo es un homenaje al valor de la escuela pública y sus trabajadores.

Hoy empieza todo es una película francesa, estrenada en 1999 y dirigida por el director francés Bertrand Tavernier. Una absoluta obra maestra que relata la vida de la escuela pública en una situación límite. Un homenaje a esas familias que generación tras generación construyen el mundo. Personas invisibles golpeadas por el sistema sin piedad.

La película cuenta la historia de Daniel Lefebvre (Philippe Torreton), hijo de minero y director de una guardería en Hernaing, cerca de Valenciennes al norte de Francia. Practica su profesión con pasión en una región que era rica y que ahora está plagada de desempleo. Daniel será consciente de que debe intervenir y tratar de paliar una situación que repercute en los niños de sus escuela.

Hoy empieza todo es la lucha radical de un docente contra la burocracia, la doble moralidad y la miseria en una ciudad condenada por el desempleo. Es la historia de alguien que cree en la vida y en el futuro de su alumnos, unos niños pequeños que son los verdaderos protagonistas.

La película, sin duda, podría describirse como militante. La defensa de la escuela pública como el garante de la igualdad, solidaridad y potencial humano de toda una sociedad.

Hoy empieza todo: el docente contra el sistema

El guión de Hoy empieza todo está escrito por Tiffany Tavernier con Dominique Sampiero. Un guión inspirado en la propia experiencia de Sampiero como directora de escuela infantil en el norte de Francia. Bertrand Tavernier inventa un ambicioso drama a medio camino entre la película y el documental.

En una de las primeras escenas, la señora Henry, una de las madres, llega muy tarde para recoger a su hija Laetitia. Al querer besarla, se derrumba completamente a causa de lo borracha que está. Avergonzada, huye y abandona en la escuela infantil a su hija y a su bebé.

Daniel decide llevar a los niños a casa a pesar de las regulaciones que prohíben tales iniciativas. Este incidente lo lleva a contemplar el estado de abandono y carencias absoluto del hogar de los niños, con una madre acuciada por las deudas y un padre camionero que trata de salir adelante.

La lucha sin respuesta

Daniel Lefebvre es consciente de que la escuela es el punto en el que muchos de los puntos débiles del sistema salen a la superficie con toda su crudeza por la falta de recursos.

Daniel llevará a cabo su trabajo como director con los servicios sociales, sobrepasados por el número de casos a los que tienen que atender. Los niños son las primeras víctimas de la debacle socioeconómica, viven situaciones límite casi todos los días ante la impotencia de algunos y el descuido de otros.

El tempestuoso Torreton inyecta un tono de indignación personal en el papel de Daniel que se enfrenta a emergencias cada minuto. Desde el sufrimiento de los niños maltratados o la conducta límite del hijo de su novia en casa. Siempre está salvando a alguien.

Cuando su padre sufre un ataque al corazón, corre al rescate. Cuando una pareja dice que no pueden despertarse a tiempo para enviar a su hijo a la escuela, él les dice lo maravilloso que su hijo y que la escuela le servirá para toda la vida.

En Daniel, hay un niño terco demasiado apegado a su labor como docente. No hay tiempo para juzgar a las familias por algunos problemas, pero a la vez tiene que denunciar todo tipo de abuso.

Hoy empieza todo, una defensa enérgica sobre el papel crucial de la escuela pública

Con su cámara panorámica de mano, la película pasa del realismo al melodrama a menudo con humor pero no siempre con éxito.

La película despierta los sentidos desde que eres consciente de lo brutalmente realista que resulta. Te crees y sufres con cada uno de sus personajes. Esperas todas las desgracias como una consecuencia esperable pero totalmente evitable.

El guion repasa muchos de los desafíos y problemas a los que se enfrentan las sociedades occidentales y sus escuelas públicas en una situación límite.

Problemas como insolidaridad, desempleo, bolsas de pobreza en medio de la opulencia, drogas, alcoholismo, rupturas familiares de todo tipo, brutalidad paterna y materna, dificultades para compatibilizar la dedicación al trabajo y a la familia o despreocupación de los padres.

Hoy empieza todo indaga también en las potencialidades de la propia familia como agente social, sobre todo en su apoyo a los educadores.

La película plantea la necesidad de rehacer el núcleo familiar. Las familias sufren muchísimo con el desempleo y con muchos otros factores desestabilizadores. Por tanto, la tarea del profesor en la escuela queda muchas veces difuminada cuando sus alumnos llegan a casa y nadie vigila lo que leen, lo que comen, nadie les ayuda a hacer los deberes escolares.

Desgraciadamente, en muchos casos se estropea en las familias todo lo que ha conseguido el profesor. La sociedad occidental necesita recuperar una serie de valores morales y cívicos que se han perdido o deformado, como la conciliación laboral, la atención de los padres a los niños, el respeto de las familias al trabajo de los profesores.

Hoy empieza todo obtuvo una mención de honor y el Premio Internacional de la Crítica en el Festival de Berlín. Obtuvo unos 30 minutos de ovaciones tras su pase.

Contó con el respaldo del público francés e internacional, consiguiendo el premio del mismo en el Festival de San Sebastián, así como el de la mayoría de la crítica. Sigue siendo un clásico y la mejor película para entender el valor incalculable de la escuela pública.