Huir hacia adelante para no reconocer los errores del pasado

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 8 septiembre, 2017
Fátima Servián Franco · 15 septiembre, 2016

Huir hacia adelante es una forma de escapar que utilizan muchas personas para no tener que reconocer y afrontar sus errores. Esta huida pretende salir de una situación problemática, conflictiva o difícil insistiendo en la actitud que nos ha llevado a la misma, con la esperanza de que la cosa se solucione con más de lo mismo. Si no aceptamos nuestros errores, no aprenderemos de las consecuencias y probablemente estos se volverán a repetir en ocasiones posteriores.

Huyendo hacia adelante intentamos solucionar los conflictos con actitudes que parecen resolutivas pero que, en realidad, no hacen más que posponer el momento en el que no nos quede más remedio que cambiar de rumbo y, de paso, vencer miedos. En definitiva, huir no soluciona el problema, solamente lo pospone.

La respuesta de huida fue descubierta y descrita por Walter Cannon, fisiólogo de Harvard. Su teoría sostiene que esta respuesta se basa en conexiones de un sistema genético creado para proporcionar una garantía de respuesta ante cualquier daño. La parte del cerebro llamada hipotálamo es la responsable de iniciar las señales eléctricas y liberar sustancias químicas en nuestro cuerpo que estimulan la respuesta.

Persigue algo y huirá, huye de algo y te perseguirá

Cuando huimos de nuestra vida

Cuando llenamos todas y cada una de las horas del día en estar ocupados, quedando con gente, apuntándonos a todo, exposiciones, conciertos, entrando en facebook un mínimo de 8 veces al día, lo que estamos haciendo es huir de nuestra vida. Con tanta actividad frenética lo que al final terminamos consiguiendo es no pensar en nuestro día a día.

Cuando huimos vivimos tan desconectados que dejamos de pensar en quiénes somos, en si queremos tener familia y en qué sueños nos quedan por realizar. Es como si necesitáramos huir para no pensar en lo que deberíamos pensar. Este círculo vicioso es el que nos lleva a cometer siempre los mismos errores, en diferentes circunstancias y con diferentes personas.

Personas caminando

La aceptación del momento presente es la única manera en la que podemos experimentar la verdadera paz. Continuamente podemos añorar o quedar atrapados en el pasado o ansiosos por lo que nos deparará el futuro, pero en realidad cuando estamos en el momento presente, podemos ser conscientes de lo que está disponible y realmente experimentar la vida.

Cuando nos pasamos la vida escapando de las situaciones que debemos afrontar, nuestro cuerpo termina experimentando numerosos cambios fisiológicos. Las endorfinas, los analgésicos naturales de nuestro cuerpo, se liberan para que podamos obtener una falsa sensación de ser insensibles al dolor de abandonar la situación conflictiva.

“Por muy lejos que te vayas, nunca conseguirás huir de ti mismo”

-Neil Gaiman-

Cuando no afrontamos los errores del pasado estos volverán

Los acontecimientos negativos no afrontados del pasado pueden hacer que nos resulte difícil vivir en el presente. Para afrontar correctamente los errores pasados tenemos que asumir los efectos de las experiencias pasadas. Cuando las experiencias pasadas quedan sin resolver pueden producir efectos psicológicos y fisiológicos negativos que luego nos va costar aún más enfrentar.

Es importante, para aceptar nuestros errores y superar los fiascos, dejar de fingir que los acontecimientos del pasado no nos afectan. No podremos superar el ayer hasta que lo hayamos aceptado. Si sucede algo que nos recuerde un hecho traumático o que detone una reacción emocional fuerte, hay que intentar aceptar interna y calmadamente lo que sentimos.

Mujer aceptando lo que siente

 

Las experiencias particularmente intensas pueden afectar a la neuroquímica de nuestro cerebro. Investigaciones en neurociencias sugieren que el cerebro tiene cierta “plasticidad”, por lo que este se puede adaptar a la aceptación de que es imposible cambiar lo que sucedió, pero sí se puede modificar la manera en la cual lo percibimos.

Huir no es manera de resolver un problema. Puedes correr tan rápido y lejos como quieras, pero lo cierto es que por más que corras, el problema seguirá ahí