Insomnio por ansiedad: síntomas y estrategias terapéuticas

29 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Cuando el insomnio está causado por la ansiedad, de nada sirve hacer yoga o tomar infusiones. Los problemas de sueño son un síntoma de un problema psicológico que necesita nuestra atención, así como de medidas de afrontamiento.

El insomnio por ansiedad es un trastorno frecuente. Tardar horas en conciliar el sueño, sufrir despertares frecuentes, pesadillas, agotamiento diurno… Estas situaciones pueden intensificar aún más el propio problema de la ansiedad, hasta el punto de llegar a estados muy desgastantes y peligrosos para la salud.

Como bien suele decirse, nadie muere por no dormir, pero evidentemente se va perdiendo la vida poco a poco. Si a ello le añadimos que el desencadenante de ese estado es un trastorno del estado de ánimo, la cosa se complica. Son muchas las personas que pasan largas épocas sufriendo esta realidad y aunque los fármacos ayudan, estos solo alivian la sintomatología pero nunca resuelven el problema.

Así, hay algo que debemos tener muy presente: los trastornos de ansiedad son uno de los problemas de salud mental más comunes y se espera que su incidencia aumente aún más en los próximos años. La falta de sueño está vinculada de manera directa a este factor y esto puede condicionar de manera aún más negativa nuestra calidad de vida.

Profundicemos un poco más en este tema.

Hombre que sufre insomnio por ansiedad

Insomnio por ansiedad: síntomas, causas y estrategias de afrontamiento

El insomnio es el trastorno del sueño más común y, a su vez, uno de los que más hipoteca el bienestar. Así, cuando uno pasa tres, cuatro o más horas dando vueltas en la cama no solo experimenta un nerviosismo creciente a medida que corre el segundero del reloj. Sabemos que el día siguiente será terrible y que el cansancio hará de esa jornada una auténtica tortura.

Cuando sufrimos insomnio por ansiedad la cosa se complica aún más. Uno puede focalizarse en recurrir a los fármacos sin conocer cuál es el auténtico desencadenante. Sabemos, por ejemplo, que una parte significativa de personas que padecen insomnio crónico sufren algún trastorno psicológico, como trastornos depresivos, trastorno obsesivo-compulsivo, ataques de pánico, etc.

La ansiedad es, en la mayoría de los casos, un condicionante con un gran impacto sobre la calidad del sueño. Ahora bien, pero ¿por qué ocurre, cuáles son las causas? Lo analizamos a continuación.

 La hipótesis de internalización

En un estudio realizado en la Universidad de Medicina de Penn State (Estados Unidos) se hizo una revisión sobre el insomnio y su relación con el estrés y los estados de ansiedad. En él se hace una interesante referencia a una teoría que ya surgió a principios de la década de 1980.

Según la hipótesis de la internalización, el insomnio se debe a un estado de excitación emocional que altera múltiples procesos fisiológicos. Así, factores como la taquicardia, la vasoconstricción e incluso la temperatura corporal más elevada relacionada con los estados de ansiedad dificultan el descanso nocturno.

A esto, se añaden otros factores internalizantes: la mente que no deja de rumiar cuando llegamos a la cama. También las preocupaciones alimentan aún más la angustia hasta provocar que el cerebro sea incapaz de relajarse para conciliar el sueño. Es una retroalimentación continua que nos aboca una noche tras otra al insomnio.

 La hipótesis de Monroe o de activación somática

Desde los años 80 hasta la actualidad, la teoría antes enunciada sigue teniendo aceptación. No obstante, también es interesante conocer la que baraja el profesor de psicología básica de la Universidad de Valencia Mariano Chóliz. Es la conocida como hipótesis de Monroe la cual es muy parecida a la anterior y se basa en lo siguiente:

  • A lo largo del día, y debido a la ansiedad, acumulamos una elevada activación corporal (arousal).
  • Esta activación física perjudica de manera directa el descanso nocturno. El cuerpo tiene, por así decirlo, el mismo nivel de activación que durante el día, en ocasiones hasta puede elevarse aún más en caso de que nos pongamos más nerviosos con nuestros pensamientos.

Síntomas del insomnio por ansiedad

El insomnio por ansiedad cursa de manera muy similar al insomnio ocasionado por cambios en los hábitos de vida, por el estrés o por alguna afección, como puede ser el reflujo gastroesofágico o el hipertiroidismo. No obstante tiene algunos matices. Son los siguientes:

  • Llegar a la cama más activados de lo normal.
  • Sentir tensión en las extremidades.
  • Experimentar taquicardia, cefaleas o pinchazos en las sienes.
  • La mente no deja de dar vueltas a las mismas preocupaciones.
  • Tardamos horas en conciliar el sueño.
  • Cuando por fin lo logramos, este es breve y experimentamos despertares continuos.
  • Elevado agotamiento matinal.
Chica que sufre Insomnio por ansiedad

¿Qué estrategias podemos llevar a cabo?

En estos casos, lo más común es que, tarde o temprano, se recurra a los psicofármacos para conciliar el sueño nocturno. Sin embargo, ni los fármacos ni las infusiones o el hacer meditación resolverán el problema de base, que es ni más ni menos que la ansiedad.

Sabemos, que la terapia cognitiva conductual es la mejor alternativa a los tratamientos farmacológicos actuales para tratar la ansiedad. Gracias a ella, vamos a comprender y controlar mejor todas esas áreas que afectan al malestar cotidiano de la persona.

  • Pensamientos.
  • Emociones.
  • Sensaciones físicas.
  • Comportamientos.

El objetivo no es otro que ofrecer herramientas y habilidades a la persona para que tenga un mejor control de esas dimensiones e instaure pensamientos y comportamientos más saludables. Por otro lado, y mientras el paciente recurre a la terapia psicológica, se recomiendan ciertas estrategias para mejorar el insomnio por ansiedad. Son las siguientes:

  • Mantener unos mismos horarios.
  • No comer en exceso por la noche.
  • Crear un ambiente agradable antes de ir a dormir (atendiendo en especial la temperatura de la habitación, ideal si está entre los 19 y 22 grados).
  • Cerrar dispositivos electrónicos dos horas de acostarnos.

Para concluir, lo más decisivo en estas situaciones es no dejarlo pasar. La ansiedad, como el insomnio que no se trata, deriva en estados muy desgastantes a los que no deberíamos llegar.

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