Isabel Allende: biografía de una escritora sublime

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 6 febrero, 2019
Sonia Budner · 6 febrero, 2019
Una activista de la pluma cuyas armas son el amor y la belleza. Os invitamos a acompañarnos en este pequeño viaje a descubrir, un poco más, a una de las escritoras latinoamericanas más destacadas de las últimas décadas.

Isabel Allende Llona es una escritora chilena cuya obra ha sido traducida a treinta y cinco idiomas. Con más de setenta millones de libros vendidos, está considerada la escritora viva de lengua española más leída del mundo. Es, además, la hija del diplomático Tomás Allende Pesce, primo del ex presidente de Chile, Salvador Allende, derrocado por el golpe militar del 11 de septiembre de 1973.

A través de su escritura, Isabel Allende reveló la belleza sublime contenida en lo femenino y mágicamente invocó estas cualidades, por lo general reprimidas, latentes, de sus lectores. En tiempos de enormes tumultos políticos, eligió un activismo literario contra las directrices ideológicas patriarcales y brindó a las mujeres un extenso manifiesto hacia su despertar personal.

Con una sensibilidad exquisita, Isabel Allende ha sabido transmitirnos un amor incondicional por la belleza, por lo bello del mundo y de las personas. Leerla o escucharla es un acto que, en sí mismo, eleva el espíritu.

Una mujer comprometida con hacer de este un lugar mejor. Una activista de la pluma cuyas armas son el amor y la belleza. Hoy recorremos su vida y parte de su obra en lo que pretende ser un pequeño homenaje a esta gran mujer que tanto nos ha dado.

Sus primeros años

Nació en Lima, Perú, donde residió durante el tiempo en que su padre trabajaba como diplomático. Fue a raíz de la separación de sus padres, cuando Isabel regresó a Chile con su madre y sus hermanos. Durante un tiempo, vivieron en la casa de su abuelo materno. Una figura autoritaria que influyó en Isabel en algunos aspectos muy importantes de su vida. Tras terminar sus estudios, se casó con su primer esposo, Miguel Frías, quien fue el padre de sus dos hijos: Paula y Nicolás.

En 1967, Isabel se convirtió en la editora de la revista para mujeres, Paula. Sus artículos, que se centraron en el papel de las mujeres en la sociedad chilena, eran hilarantemente irónicos y, por lo tanto, generaron una gran controversia. Esta fue una época de grandes cambios en Chile, caracterizados por la modernidad y el movimiento de liberación de las mujeres dentro de una sociedad católica, conservadora y patriarcal.

“Hubo un tiempo en que no se consideraba sexy ser feminista. El patriarcado fue muy hábil creando el estereotipo de la mujer feminista que no se depila”.

-Isabel Allende-

Isabel Allende en una conferencia

Su carrera y el exilio

Fue después del golpe militar cuando Isabel Allende se vio obligada a exiliarse en Venezuela, donde permaneció durante trece años trabajando en un periódico y una escuela. Durante su estancia en Venezuela, recibió la noticia del gravísimo estado de salud de su abuelo.

Al no poder regresar a Chile para estar a su lado, Isabel comenzó a escribirle una carta que acabaría convirtiéndose en un éxito literario sin precedentes para una mujer latinoamericana: La Casa de los Espíritus. En 1993, este trabajo se llevaría también a la pantalla de la mano de Bille August con gran éxito.

Tras el éxito de su primera novela, Isabel Allende escribiría dos libros más que supusieron, nuevamente, un éxito absoluto en el mundo de las letras: De amor y de sombras e Historias de Eva Luna. Poco después de la publicación de su tercera novela, Isabel decidió dejar su trabajo en la escuela y dedicarse por completo a la escritura.

Después del divorcio de su primer marido, Isabel se casa con William Gordon, un abogado estadounidense, y se mudó a los Estados Unidos, donde reside desde 1988.

La muerte de su hija Paula y el despertar a la vida

En 1992, su hija Paula muere trágicamente a la edad de 28 años en un hospital de Madrid. Este hecho afectó profundamente a Isabel, sumiéndola un estado de profunda tristeza y desesperación del que le costó un buen tiempo salir. Durante este período largo y doloroso, Isabel escribió la novela Paula, un reflejo de la infancia y la juventud de su querida hija. Un tributo de amor hacia su hija que se consolidó como otro autentico best seller en el que muchas mujeres se reconocieron.

Paula es una novela que, como La casa de los espíritus, comenzó siendo una carta, una declaración de amor y, al mismo tiempo, un viaje hacia la aceptación de la muerte de su hija. La escritura comenzó en el hospital, al lado de su hija y viendo cómo esta se apagaba poco a poco. Lo que realmente supone Paula no es solo una carta a su hija, sino un relato autobiográfico en el que la autora narra la historia de su familia.

En el marco de la situación de su país y los dramas y viajes familiares, Allende desnudó su alma en esta novela. En muchas ocasiones, Isabel Allende ha comentado el poder sanador de la escritura para enfrentar los grandes dramas de la vida. Y es que, en Paula, percibimos cómo la propia autora va aceptando las circunstancias y la muerte de su hija. Una novela que, de alguna manera, fue un ejercicio terapéutico y de toma de conciencia con la realidad.

Con el dinero recaudado de las ventas de Paula, creó la Fundación Isabel Allende como un homenaje a su hija, quien había trabajado como educadora social y psicóloga en comunidades marginales en Venezuela y España.

Cuatro años después, superando su profunda depresión, Isabel escribió Afrodita. Este libro se convirtió en un canto al hecho de estar vivo y en un goce de los sentidos. Se considera una canción de vida dedicada a la gratitud y a la sensualidad, escrita con la misma sensibilidad que se encontró en todos sus trabajos anteriores.

Isabel Allende sonriendo

El reflejo hermoso de lo femenino

Toda la obra de Isabel Allende nos hace recordar a la muy amada musa de Dante, Beatrice (Bice), que consolidó el estereotipo de la “mujer pantalla” tan idealizada desde lo masculino. La dama que, por el mero hecho de existir, mejora al amado. Mujeres que devuelven el reflejo de quien las ama. El “gran otro” a través de quien se conecta con la propia naturaleza divina. La fuente detrás del espejo de dónde emana la creatividad, la inspiración y los mejores aspectos de uno mismo, elevándolo más allá del potencial humano. La “Mujer Espejo”, así es como Dante veía a su Beatrice.

De manera personal y profesional, Isabel Allende ha sido capaz de transmutar ese arquetipo tradicional de “damas de pantalla” que aprendimos de Dante y ha creado, con su literatura, un nuevo espejo donde sean las mujeres las que se reflejen, se reconozcan y se enamoren de sí mismas.

A lo largo de toda la obra de Isabel Allende, nos encontramos con infinidad de mujeres protagonistas, mujeres distintas y de procedencia diversa, tal y como ocurre en la realidad. Así, tenemos, por ejemplo, La ciudad de las bestias, obra en la que, aunque la mujer no es la principal protagonista, sí que posee un papel fundamental. A ello debemos añadirle que la mujer en La ciudad de las bestias es de edad avanzada y, aun así, nada la detiene.

Otro rasgo significativo de la escritora chilena es su reflejo de América Latina. De sus costumbres, tradiciones, de la dualidad existente y de las tribus indígenas. Isabel reivindica la belleza de las personas y del mundo en cada rincón, en cualquier sociedad por remota que sea.

“Tal vez estamos en este mundo para buscar el amor, encontrarlo y perderlo, una y otra vez. Con cada amor, nacemos de nuevo, y con cada amor que termina recogemos una herida nueva. Estoy cubierta de orgullosas cicatrices”.

-Isabel Allende-