James Harrison, biografía de un hombre conmovedor

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 26 junio, 2019
Edith Sánchez · 28 junio, 2019
La historia de James Harrison es absolutamente maravillosa. Al conocerla nos damos cuenta de que los héroes de carne y hueso sí existen. La generosidad y el compromiso de este hombre permitieron que millones de bebés vinieran al mundo y se mantuvieran sanos.

Es posible que el nombre de James Harrison no te resulte demasiado familiar. Sin embargo, se trata de un superhéroe de carne y hueso que todavía está vivo y que ha ayudado a salvar la vida de más de dos millones de bebés en todo el mundo. Lo llaman ‘el hombre del brazo de oro’.

Su historia es realmente fabulosa. James Harrison es un australiano que nació en 1936 y vivía la vida común de cualquier chico de su país. Sin embargo, cuando cumplió 14 años tuvo una grave enfermedad. Como consecuencia, fue internado en una clínica y le extirparon un pulmón. Sobrevivió gracias a una donación de 13 litros de sangre de donantes anónimos.

“Durante mi última donación el viernes llegaron unas doce madres con sus bebés para agradecerme lo que he hecho. Fue bastante triste, el fin de una era para mí”.

-James Harrison-

James Harrison permaneció en el hospital durante tres meses. Cuando los médicos le informaron acerca de las transfusiones que lo mantuvieron con vida, se sintió profundamente agradecido con esas personas anónimas que, de un modo u otro, habían salvado su vida.

En este momento, se prometió a sí mismo que se convertiría en donante tan pronto como tuviera la edad legal para hacerlo (18 años). En este artículo, te invitamos a descubrir la fascinante historia de este hombre común convertido en héroe.

Mano dando un corazón

James Harrison y un asombroso descubrimiento

Irónicamente, James Harrison le tenía pánico a las agujas, pero había hecho una promesa más grande y más importante que cualquier miedo. Así, cuando cumplió la mayoría de edad, llevó a cabo su cometido y se convirtió en donante. Comenzó a donar sangre con cierta regularidad y asegura que, a pesar de la frecuencia, nunca ha sido capaz siquiera de mirar su brazo cuando le introducen la aguja.

Pasaron 10 años y Harrison continuaba con sus donaciones. Sin embargo, de manera inesperada, fue llamado por un grupo de médicos. Los médicos le comunicaron que habían descubierto que su sangre contenía un tipo de especial de inmunoglobulina que muy pocas personas poseían. Por esta razón, le pidieron permiso para hacer pruebas con su sangre.

Tan importante y valioso era este anticuerpo que James Harrison fue suscrito a un seguro de vida por un millón de dólares. Nadie sabe por qué su organismo produce la inmunoglobulina, pero Harrison se lo atribuye a la gran cantidad de transfusiones que le hicieron cuando él tenía 14 años.

Una esperanza para los bebés

Pero, ¿por qué es tan especial la sangre de James Harrison? El anticuerpo que él produce naturalmente previene la enfermedad hemolítica en los bebés. Cuando la madre tiene un Rh negativo y su bebé en gestación tiene un Rh positivo, se produce una reacción adversa.

Esa incompatibilidad genera problemas durante el embarazo y usualmente da origen a la enfermedad de Rhesus en los niños. La enfermedad produce graves síntomas y puede llevar a la anemia o incluso a malformaciones. En los peores casos, conduce a la muerte.

La inmunoglobulina, que está altamente concentrada en el plasma sanguíneo de James Harrison, es un antídoto para este problema. Al extraerla de su sangre, permite elaborar unas inyecciones que se le suministran a la madre durante el embarazo y después del nacimiento del bebé; de este modo, se eliminan los riesgos.

Inmunoglobulina

El hombre del brazo de oro

Cuando se descubrió que James Harrison poseía esa condición tan especial, los científicos le pidieron que donara sangre con mayor frecuencia. Él, que todavía tenía que cerrar los ojos mientras le sacaban la sangre, aceptó gustoso. Comenzó a donar sangre cada tres semanas y continuó haciéndolo durante 57 años. Con base en su plasma se desarrolló el RhoGAM, un medicamento que evita los efectos de la incompatibilidad sanguínea entre madre e hijo.

Se estima que al menos unos 2.4 millones de niños han salvado su vida gracias a las donaciones de Harrison y al medicamento desarrollado a partir de su plasma. “La Cruz Roja y Australia nunca podrán agradecer de manera suficiente a un hombre como James”- dijo la portavoz de la Cruz Roja australiana cuando Harrison hizo su donación número 1.174, la última de su vida.

Por razones médicas, a James Harrison se le prohibió seguir haciendo donaciones de sangre, ya que su salud corría peligro. El gobierno de su país, le otorgó la Medalla de la Orden de Australia en reconocimiento a su desinteresado aporte.

Harrison, por su parte, se mostró feliz de haber ayudado a salvar tantas vidas. Entre ellas, la de una de sus hijas y una de sus nietas. Dejó de hacer las donaciones a los 81 años. Este superhéroe evitó la muerte de millones de bebés, pero también ayudó a evitar abortos prematuros, malformaciones cerebrales y un sinfín de secuelas en los niños. Larga vida para este maravilloso hombre.

  • Leyva, F. A. B., Sánchez García, F., Maynard, E. H. O., & Portilla, O. C. (2014). Caracterización de gestantes Rh negativas que acudieron al banco de sangre provincial de Guantánamo. 2009–2012. 16 de Abril, 53(256), 43-54.