Joseph E. Stiglitz, una de las personas más influyentes del siglo XXI

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 8 enero, 2018
Edith Sánchez · 8 enero, 2018

Joseph E. Stiglitz es un economista nacido en Indiana (Estados Unidos), en 1943. En el año 2001 obtuvo el Premio Nobel de Economía por su amplio trabajo en torno a la globalización. Stiglitz es un enconado crítico de la misma. Sus tesis señalan con claridad los grandes cambios y las grandes deficiencias que esta ha generado en la calidad de vida.

En el año 2008, Joseph E. Stiglitz fue el economista más citado del planeta. Esto nos da una idea de la dimensión que han alcanzado sus tesis y de su relevancia como pensador. De hecho, hablamos de uno de los intelectuales más influyentes del siglo XXI.

Uno de los aspectos más interesantes de la teoría de Joseph E. Stiglitz es que integra un dato fundamental: el modelo globalizador generó mayor desigualdad y mayor malestar. La calidad de vida, en promedio y teniendo en cuenta a todo el planeta, ha disminuido. Aún así, muchos no lo perciben de ese modo. Esta es la razón por la que Stiglitz también ha hecho hincapié en algunos elementos de la psicología que facilitan el sostenimiento del modelo actual. A este último aspecto vamos a referirnos enseguida.

El modelo de feroz individualismo combinado con el fundamentalismo del mercado ha alterado no sólo la forma en que las personas se ven a sí mismas y sus preferencias, sino también su relación con los demás. En un mundo de feroz individualismo, hay poca necesidad de comunidad y no hay necesidad de confianza. El gobierno es un estorbo, es el problema, no la solución”.

-Joseph E. Stiglitz-

Joseph E. Stiglitz y la economía conductual

La economía conductual o economía del comportamiento es una nueva rama de la psicología que se aplica a los temas económicos. Parte de la idea de que, aunque el comportamiento de los seres humanos no es racional, sí puede ser predecible en muchos casos. Este es el fundamento que permite crear mecanismos, desde la economía, para condicionarlo.

Las observaciones de la economía conductual establecen que en nuestras mentes hay sesgos constantes y errores de percepción recurrentes. Uno de ellos es el “encuadre” o marco. Es decir, el entorno. El ser humano tiende a interpretar las realidades de acuerdo al entorno en el que se encuentra o considera.

Un ejemplo de ello es un viejo experimento. Se le pide a la víctima de un delito que identifique a su agresor en una comisaría de policía. La mayoría de las veces terminan identificándolo, aunque ninguna de las personas que están al alcance de su vista sea realmente sospechosa.

Para Joseph E. Stiglitz, gran parte del debate político actual termina definiéndose por el encuadre. Los sectores de poder hacen que la atención se centre en determinados focos. A partir de esto, se interpreta todo lo demás. Un ejemplo de ello es la lucha contra el terrorismo. Son algunos centros de poder los que definen qué es el terrorismo y quiénes son los que lo practican. El público muchas veces no es capaz de ver que hay otros actores que incurren en conductas similares y que también podrían ser llamadas “terroristas”.

cerebro que sale de una chistera representando la economía de Joseph E. Stiglitz

La maleabilidad de las convicciones

Otro de los aspectos a los que se refiere Joseph E. Stiglitz es la fragilidad de las convicciones. Estas son altamente influenciables y modificables. Stiglitz se refiere a varios experimentos en los que esto se hace palpable. Por ejemplo, indica que la gente cambia sus respuestas en función de cómo se la haga la pregunta. Las personas tienden a escoger la respuesta que más conformes las deja, no la que sea más cierta o ajustada a sus supuestas convicciones.

persona eligiendo un camino representando las teorías de Joseph E. Stiglitz

Otro sesgo importante indica que la gente procesa la información de manera diferente si esta es acorde con sus convicciones previas. Si lo es, se le considera más relevante. En cambio, cuando contradice o pone en tela de juicio esas “certezas” anteriores, tendemos a ignorarla. A esta distorsión se le conoce con el nombre de “sesgo de confirmación”.

De lo anterior surge lo que Joseph E. Stiglitz llama “ficciones sobre el equilibrio”, una convicción según la cual no hay desigualdad objetiva. Al respecto, una encuesta determinó que hasta el 42% de los estadounidenses no cree que la desigualdad haya aumentado en el mundo.

Un mundo condicionado

Joseph E. Stiglitz reitera que la principal tarea de la mercadotecnia y de la publicidad es condicionar las percepciones. Moldear la manera en la que cada ser humano ve el mundo y la realidad que lo rodea. En algunos casos, este condicionamiento es individual, pero también en muchos otros se convierte en un fenómeno colectivo. Stiglitz hace hincapié en que esa forma de percibir el mundo, a su vez, ocasiona que la realidad sea de un modo y no de otro.

Reloj de arena sobre dinero representando las teorías de Joseph E. Stiglitz

Las percepciones de las personas hacen que el mercado cambie, que la economía cambie. Si se instaura, por ejemplo, la convicción de que el Estado es un obstáculo para las empresas, es posible que termine dirigiendo el Estado alguien que piense de ese modo. Esa figura actuará en consecuencia con esto y así determinará el rumbo de todo. Sea o no verdad ese principio.

La teoría de Joseph E. Stiglitz va mucho más allá. Sin embargo, lo importante es dejar claro aquí que se trata de un pensador al que vale la pena conocer. La economía nos atraviesa y nos compromete a todos, lo queramos o no. La política también. Cuanto mejor conozcamos sus lógica, más autónomos seremos frente a ellas.