Karma: entenderás el daño que hiciste cuando te lo hagan

Cristina Medina Gomez · 2 marzo, 2016

¿Has tenido alguna vez la sensación de que la vida te estaba pagando con una moneda que antes había estado en tu mano? Como si en un momento atrás hubieses sido tú quien la lanzaba al aire, buscando su mejor versión y huyendo, egoístamente, de las consecuencias de su paradero. Algo así ocurre con el karma: siempre regresa.

A veces es cierto que parece que solo las malas acciones que han hecho daño son las devueltas y que cuando lo hemos hecho bien se quedan en el vacío. Lo que ocurre es que los sucesos dañinos nos marcan más y es por ello por lo que se recuerdan para toda la vida, nos guste o no: tanto si te tocó ser cuchillo, como si fuiste herida.

“Aprendí que cuando se hacen las cosas mal -y yo arriesgué con ella todo lo bueno que tenía con otra mujer- el karma te paga al contado, sin demora, todo lo que has roto en el corazón de otra persona, te devuelve tu inversión y lo hace con heridas.”

-Marwan-

La palabra Karma significa ‘hacer’/ ‘acción’

El karma significa ‘hacer’ y recoge todo el campo de acciones físicas, verbales y mentales. Para que lo entendamos, es algo así como que todo lo que se hace desprende en una especie de energía que nos acompaña, positiva o negativa. Nuestras acciones regresan no en forma de actos, sino de dicha energía y equilibrio.

Hombre con balanza

Justamente es por esto por lo que cuando hacemos daño a alguien no somos conscientes de la magnitud del dolor hasta que no lo sufrimos en su misma posición: creemos que se puede hacer y deshacer sin comprender del todo que la manera de recibir los hechos en unos y otros es diferente.

Decimos: esto es el karma. Me ha devuelto lo que hice y lo hace con un plus. No es un ‘plus’, es solo que ahora somos conscientes de la realidad completa de lo que hicimos y la lección nos valdrá para siempre a partir de ahí.

La ley de causa y efecto

La ley de causa y efecto nos enseña -entre otras cosas- que cuesta más encajar el efecto que provocar la causa: cuando tomamos una decisión en la que están involucradas otras personas las consecuencias pueden ser nefastas. Pongamos por ejemplo una relación en la que se es infiel: quien comete la infidelidad solo entenderá lo que ocasiona cuando tenga que vivirlo en la situación opuesta.

Sin embargo, esta misma ley también sirve para el karma positivo aunque muchas veces no nos demos cuenta: preocuparse por lo que se da, por intentar que el mundo de las personas que nos quieren sea más feliz, implica un aura positiva que vendrá de vuelta en otras formas de alegría.

“Todas las cosas que salen de ti regresan a ti, así que no es necesario preocuparse por lo que vas a recibir; mejor preocúpate por lo que vas a dar.”

-Anónimo-

En este sentido, bajo la idea de karma está la inteligencia de “quien hace el bien sin mirar a quien”, como se suele decir. El “bien mirado” tiene en cuenta que en tus decisiones pueden estar las emociones de otros.

manos alcanzando mariposas

Construir, construirse

El concepto de karma nos ayuda a edificar nuestro mañana y a construirnos por dentro, pues como hemos explicado los ‘hoy’ pueden ser parte de las circunstancias que tengamos que enfrentar en el futuro. Esto es, la mayoría de veces recogemos lo que sembramos, en mayor o menor justicia.

“La vida no tiene sentido, se lo das tú con lo que hagas, con lo que te apasiones.

Tu construyes el universo a tu medida.”

-Walter Riso-

Por estas razones le damos el sentido a lo que nos sucede y entrelazamos unos hechos con otros porque todo parece estar unido por hilos que se manifiestan en forma de emociones. Buenas energías conllevarán otras buenas y al contrario: un devenir que no siempre se cumple, pero que suele estar ahí para recordarnos que en nuestras emociones también están las de las personas que nos quieren.