La ansiedad dental

21 Enero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Marián Carrero Puerto
Hoy nos ocupa el tema de la ansiedad dental. La ansiedad dental está relacionada con el ambiente dental o con los tratamientos dentales específicos y es un factor importante a considerar si se quiere mejorar la calidad de vida oral de los pacientes.
 

¿Alguna vez os habéis preguntado a que se refiere el término de ansiedad dental? La primera palabra del término es conocida, la segunda nos puede descolocar un poco al ir con la primera, ya que la entenderíamos en otro contexto.

La ansiedad aparece como una respuesta psicofisiológica ante la aparición de una amenaza. Cuando creemos que estamos en peligro, la alarma se dispara para avisarnos de que corremos algún tipo de riesgo y poder así actuar. Por otro lado, la ansiedad patológica aparece cuando no hay un peligro inminente y, aún así, se disparan las diferentes señales de alarma en nuestro organismo.

La ansiedad dental es un tipo de ansiedad relacionada con la boca. En las líneas sucesivas vamos a definir la ansiedad dental, hablaremos de las posibles causas y de si existe algún tratamiento o hay algunas técnicas que nos ayuden a combatirla.

“La intensidad de la angustia es proporcional al significado que la situación tenga para la persona afectada; aunque ella ignore esencialmente las razones de su ansiedad”.

-Karen Horney-

Mujer con ansiedad dental

¿Cuándo hablamos de ansiedad dental?

La ansiedad dental es un tipo de ansiedad que aparece asociada a nuestra boca cuando vamos a ir al dentista, durante nuestra estancia allí o al recibir algún tratamiento. En palabras de Ríos, Herrera y Rojas (2014):

 

“La ansiedad dental es un fenómeno que influye notablemente en el estado de salud oral, entorpeciendo tanto el manejo del paciente durante la atención dental como la posterior adherencia al tratamiento. Con tasas de prevalencia que van del 4 % al 23 %, la ansiedad dental es un factor importante a considerar si se quiere mejorar la calidad de vida oral de los pacientes”.

La ansiedad dental se ha clasificado como la quinta situación común más temida. Dada su prevalencia, lo normal es que las personas que la sufren intenten evitar a toda costa las visitas al dentista. De hecho, son pocas las personas que no sienten algo de ansiedad a la hora de acudir a consulta.

“El temor agudiza los sentidos. La ansiedad los paraliza”.

-Kurt Goldstein-

¿Qué variables condicionan su aparición?

La ansiedad dental es un fenómeno complejo y su desarrollo no depende solo de nuestra puntuación en una variable. Como factores consistentemente ligados a una mayor incidencia de ansiedad dental nos encontramos con:

  • Las características de personalidad.
  • Experiencias dentales traumáticas pasadas, particularmente en la infancia. Estas experiencias traumáticas condicionan las futuras visitas al dentista.
  • La influencia de familiares dentales ansiosos que despiertan temor en la persona (aprendizaje vicario).
  • Temor al dolor y por tanto, a sufrir algún tipo de daño durante la intervención.
  • Miedo a la sangre y a las heridas.

De entre todas las causas, es el temor al dolor la que se ha relacionado más fuertemente al desarrollo de la ansiedad dental y a la evitación de una intervención.

 

“La ansiedad no puede evitarse, pero sí reducirse. La cuestión en el manejo de la ansiedad consiste en reducirla a niveles normales y en utilizar luego esa ansiedad normal como estímulo para aumentar la propia percepción, la vigilancia y las ganas de vivir”.

-Rollo May-

Niña con ansiedad dental

¿Cómo podemos combatirla?

Siguiendo a los autores anteriormente mencionados, para poder disminuir o eliminar los síntomas de las personas con ansiedad dental podemos distinguir entre una serie de técnicas como:

  • Técnicas de relajación. La relajación busca una distensión tanto psíquica como corporal, lo que facilita la recuperación y el equilibrio hacia un estado de tranquilidad en las personas que presentan este tipo de ansiedad. Si realizando respiraciones profundas activamos el sistema nervioso simpático con cada exhalación. Este sistema nos aporta calma y sosiego en todo nuestro organismo.
  • Técnicas de distracción. Tienen como objetivo manejar la ansiedad, el estrés y el dolor que provocan los diferentes procedimientos clínicos, mediante la focalización de la atención fuera de los procedimientos dolorosos. La música, por ejemplo, es una forma de distracción. Esta puede aliviar el dolor y la ansiedad trasladando conscientemente la atención lejos de los síntomas. Según la teoría del control del dolor, los receptores de dolor actúan en conjunto para enviar señales de sufrimiento al cerebro, por lo tanto, los distractores como la música, pueden bloquear ciertas vías de dolor y disminuir la cantidad de dolor percibido.
 
  • Percepción de control. La idea es promover la comunicación entre el dentista y el paciente, por ejemplo, entregarle información respecto a cuales serán los procedimientos dentales que utilizará durante la intervención, lo que llevaría a disminuir su sensación de pérdida de control. Además, la posibilidad de poder detener la intervención cuando el paciente lo estime oportuno, lo que le llevaría a manejar de una forma más adecuada su ansiedad.

Además de la utilización de este tipo de técnicas, podemos pedir referencias a nuestros familiares y amigos sobre un especialista concreto. Escuchar comentarios positivos sobre alguien por parte de las personas en quienes confiamos nos refuerza y va hacer posible que se reduzca nuestra ansiedad.

Si nada de esto nos ayuda a reducir o eliminar los síntomas, lo mejor es acudir a un especialista para que nos oriente.

 
Hmud, R., & Walsh, L. J. (2009). Ansiedad dental: causas, complicaciones y métodos de manejo. Journal of Minimum Intervention in Dentistry2(1), 237-248. Ríos Erazo, M., Herrera Ronda, A., & Rojas Alcayaga, G. (2014). Ansiedad dental: Evaluación y tratamiento. Avances en odontoestomatología30(1), 39-46.