La coterapia y sus beneficios

11 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Girod de la Malla
¿Sabías que hay terapias que resultan más efectivas al ser aplicadas por una pareja de terapeutas? Es lo que se conoce como coterapia y tiene grandes ventajas. Sigue leyendo para conocer más sobre esta disciplina terapéutica.

Lo más frecuente es que las sesiones terapéuticas estén dirigidas por un solo psicólogo. Sin embargo, hay situaciones en las que contar con dos profesionales puede aportar grandes ventajas, tanto para el paciente como para los dos terapeutas.

Carl Whitaker, pionero en terapia familiar, fue uno de los primeros en destacar la necesidad de realizar abordajes con dos terapeutas. En consecuencia, desarrolló un modelo de coterapia que fue una de las grandes aportaciones a la terapia familiar.

La coterapia consiste en la aplicación de una terapia, ya sea individual, de pareja o en grupo por parte de dos profesionales. Estos trabajan de manera conjunta, integrada y sinérgica para llegar a un objetivo común, el cual suele ser la mejoría del paciente y de su trastorno o problema.

Dos psicólogos hablando de las sesiones

¿Quiénes forman la pareja de terapeutas?

Cuando hablamos de dos profesionales solemos referirnos a una pareja de psicólogos, que pueden o no pertenecer a la misma corriente terapéutica. Además, ambos pueden ser expertos o puede darse el caso de que uno de ellos sea aprendiz. Esto es frecuente en terapia familiar y terapia de pareja, por ejemplo.

La pareja de terapeutas puede estar formada también por un fármacoterapeuta (psiquiatra) y un psicoterapeuta (psicólogo). Esto es más frecuente en trastornos mentales más graves que requieren tratamiento farmacológico, además del tratamiento psicológico.

También podemos hablar de coterapeuta cuando entrenamos a una persona no profesional del entorno del paciente para que actúe como nuestro colaborador. De esta manera, puede ayudar al paciente a realizar las tareas para casa que se le piden en la terapia. Por ejemplo, pueden realizar conjuntamente ejercicios de exposición en vivo en el tratamiento de una fobia.

Esto ocurre también en el caso de que el tratamiento se aplique a un niño. Por ejemplo, en el tratamiento de un niño con trastorno del espectro autista, enuresis nocturna o retraso mental. Es fundamental que los padres y/o profesores sean entrenados y actúen como coterapeutas para seguir con el tratamiento fuera de la consulta.

Es importante también en el caso de las personas mayores, sobre todo, cuando estas sufren algún tipo de demencia. Entrenar a los familiares y cuidadores permite que se adapten a la patología del paciente, aprendan a manejarla y mejoren sus condiciones de vida y su entorno. Además, permite seguir con el tratamiento en casa y con las actividades de estimulación cognitiva necesarias.

Condiciones para que la coterapia resulte beneficiosa.

  • Debe haber buena comunicación y coordinación entre terapeutas, antes de la sesión, posteriormente y durante el análisis del caso.
  • Deben estar bien establecidas las responsabilidades de cada uno de los terapeutas y la autoridad de cada uno. Por ejemplo, en caso de que uno de los dos sea un experto y el otro un aprendiz, éste último es probable que asuma el papel de observador.
  • El hecho de pertenecer a corrientes terapéuticas distintas nunca puede ser un obstáculo en la terapia, sino que debe ser enriquecedor. En este sentido se debe posibilitar un tratamiento integrado mediante el uso de técnicas de diferentes corrientes en función de su efectividad o del tipo de paciente o problema.
  • La relación entre ambos terapeutas no debe ser nunca competitiva. Ambos miembros de la pareja deben ser capaces de reconocer las fortalezas y limitaciones, tanto las propias como las del otro miembro, además de reconocer que ambos son una parte esencial de la terapia.

Ventajas de la coterapia

La presencia de dos terapeutas aporta grandes beneficios, no solo a los pacientes, sino también a los propios terapeutas:

  • Se pueden conseguir cambios más profundos y más rápidos que con un solo terapeuta.
  • Tener dos terapeutas permite que los pacientes dispongan de más recursos que los que puede aportar un solo terapeuta. Se genera un abanico más amplio de herramientas a disposición del paciente. Esto se observa de forma más clara en las terapias individuales dirigidas por dos terapeutas.
  • Tener dos profesionales encargados de la evaluación y el tratamiento, permite obtener un enfoque holístico, tanto del problema como del tratamiento. Esto permite también realizar una mejor recogida de datos, con menos pérdida de información, lo que posibilita un diagnóstico más completo.
  • En concreto en terapia familiar o de pareja, disponer de dos terapeutas hace más sencillo llevar a cabo un juego de roles. La pareja de terapeutas puede realizar el papel de cada uno de los miembros de la pareja o de los padres actuando como modelo.
  • Si hablamos de terapia de pareja, contar con dos terapeutas de distinto sexo (para el tratamiento de una pareja heterosexual) proporciona la posibilidad de ser atendido, en ciertas cuestiones, por un terapeuta del mismo sexo que el paciente.
  • En caso de que en la pareja de terapeutas uno sea experto, se crea un espacio de aprendizaje muy beneficioso. Y puede facilitar los primeros pasos en psicoterapia de un psicólogo nobel.
  • Contar con un compañero de terapia puede ser una forma de rebajar la presión y el estrés por saber que no se es el único responsable del resultado final de la terapia.

Diada psicólogo – psicólogo

Como hemos comentado, una de las opciones consiste en que la terapia sea aplicada por una pareja de psicólogos. Esto es muy frecuente en la terapia familiar y la terapia de pareja y en otros tratamientos para trastornos que no requieren tratamiento farmacológico adicional.

En el contexto de la terapia de pareja y la terapia familiar, disponer de una pareja de psicólogos permite que estos actúen como modelo de pareja. Esto puede ayudar a solucionar determinados problemas y permite que el paciente (la pareja) cuente con dos puntos de vista diferentes respecto al problema con el que acude a consulta.

Asimismo, permite que los terapeutas actúen como modelos para los padres y como modelos de interacción con los hijos. Una de las principales ventajas de que sea una pareja de terapeutas la que aplica la terapia, es que se evitan posibles coaliciones, entre uno de los miembros de la pareja y el terapeuta “contra” el otro miembro de la pareja, por ejemplo.

Una de las terapias, quizá más conocidas, dirigida por dos terapeutas siendo estos de distinto sexo es la Terapia Sexual de William Masters y Virginia Johnson, diseñada en 1970 para el tratamiento de las disfunciones sexuales. Sin embargo, la terapia de pareja fue propuesta por primera vez por Mittelman en 1948 y aplicada por él mismo en 1961.

Máster & Johnson

Díada psicólogo – psiquiatra

En este caso, la coterapia consiste en una integración entre la terapia farmacológica y la psicológica. Esto es necesario sobre todo en los trastornos mentales más graves, que requieren una intervención multimodal.

En estos casos, la administración de fármacos mejora ciertos síntomas que pueden interferir con el desarrollo de la vida normal de un sujeto y, en consecuencia, con la terapia, lo que permite que los pacientes sean más proclives a responder a la psicoterapia. De la misma manera, la psicoterapia puede ayudar a mejorar la comprensión de la necesidad de tomar fármacos y a mejorar la adherencia al tratamiento farmacológico.

Existe una gran variedad de trastornos que se benefician de esta disciplina terapéutica. Entre ellos encontramos, por ejemplo:

  • Los trastornos por consumo de sustancias. Para el tratamiento de la adicción a algunas sustancias (alcohol y heroína, sobre todo), es necesario un tratamiento farmacológico que permita reducir los síntomas de abstinencia y terapia psicológica para el entrenamiento en autocontrol, en habilidades sociales y de afrontamiento, prevención de recaídas, etc.
  • Los trastornos psicóticos como la esquizofrenia. Cuyo tratamiento depende del tratamiento farmacológico para la reducción de los síntomas principales de la enfermedad. Pero necesita ser complementado con terapia psicológica para mejorar la situación familiar, para mejorar la competencia social, para realizar rehabilitación cognitiva y para afrontar los síntomas principales de la enfermedad (como las alucinaciones).
  • Algunos trastornos del estado de ánimo. Como los trastornos depresivos graves y crónicos, que necesitan que la psicoterapia esté acompañada de tratamiento farmacológico. En el caso del trastorno afectivo bipolar, el tratamiento principal es farmacológico. Sin embargo, la psicoterapia es necesaria para favorecer la adherencia al mismo, para fomentar estrategias de afrontamiento no farmacológicas o para identificar síntomas prodrómicos para actuar a tiempo.
  • Algunos trastornos de la conducta alimentaria, como la bulimia nerviosa. En este caso, los beneficios obtenidos con el tratamiento psicológico pueden verse complementados con los efectos de los fármacos. Por el efecto de estos en la mejora del estado de ánimo y por sus efectos antibulímicos.

Trabajar en conjunto en beneficio del paciente

Está claro que no todos los tratamientos o terapias necesitan ser aplicados por una pareja de terapeutas. Incluso desde el punto de vista de la integración técnica sistémica (en la que se eligen unas u otras técnicas de tratamiento en función del tipo de cliente o paciente), puede llegar a ser contraproducente.

Sin embargo, como hemos visto, existe una gran variedad de trastornos que responden mejor a terapias aplicadas por una pareja de terapeutas. Sean estos dos psicólogos, un psicólogo o un psiquiatra, o un miembro del entorno entrenado para colaborar en su tratamiento. Por ello, es una opción que deberíamos tener en cuenta a la hora de tratar determinados trastornos o a determinados pacientes.

Como toda terapia o tratamiento, también presenta dificultades, derivadas principalmente de la propia relación entre los terapeutas. Por eso, en caso de recurrir a la coterapia, no debe perderse de vista que esta constituye un contexto de colaboración, coordinación, compañerismo y trabajo conjunto y complementario en beneficio del paciente.