Virginia Satir y la terapia familiar

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 13 septiembre, 2018
Edith Sánchez · 13 septiembre, 2018

Virginia Satir fue una terapeuta estadounidense que revolucionó las pautas de la terapia familiar. De hecho, hoy por hoy es considerada como una de las figuras más importantes en la historia de la terapia sistémica. Fue la creadora del “modelo de proceso de cambio de Virgina Satir” que aún se emplea en la actualidad, tanto en el marco de la atención de familias, como en el plano organizacional.

Esta gran terapeuta norteamericana fue cofundadora del famoso Mental Research Institute, en Palo Alto, California (USA). Este se convirtió en La Meca de la terapia familiar en los Estados Unidos. Buena parte de las aportaciones en este campo, durante el siglo XX, nacieron y crecieron en ese célebre instituto.

Es evidente que Virginia Satir tuvo una fuerte influencia de la psicología humanista. De ahí que en sus postulados haya una fuerte presencia de los conceptos de autoestima, valores y auto-trascendencia. Ella, sin embargo, logró instrumentalizar estos conceptos en una práctica terapéutica específica.

Creo que el mejor regalo que puedo concebir de otros es ser visto por ellos, escuchado por ellos, entendido y tocado por ellos”.

-Virginia Satir-

Los primeros años de Virginia Satir

Virginia Satir nació en Neillsville, un pequeño poblado de Wisconsin en Estados Unidos. Fue la mayor de cuatro hermanos. Era una niña curiosa y despierta que aprendió a leer por sí sola cuando tenía 3 años. A los 9 años ya había devorado todos los libros que había en la pequeña biblioteca de su escuela.

Durante su infancia vivió una experiencia que la marcaría para siempre. Cuando tenía cinco años, enfermó de apendicitis. Su madre se negó a llevarla al hospital por sus creencias religiosas. Debido a esto, Virginia estuvo a punto de morir. El padre finalmente se impuso y fue atendida de emergencia. Pasó más de tres meses en el hospital.

Desde entonces se convirtió en una aguda observadora de la vida familiar, tal vez por ese desacuerdo entre sus padres, que había puesto en riesgo su vida. Más adelante la familia se mudó a Milwaukee, donde Virginia comenzó los estudios secundarios.

Vino entonces la Gran Depresión y ella tuvo que trabajar como niñera para ayudar a su familia y poderse graduar en la escuela de maestros, a donde ingresó al terminar la escuela.

Mano de un niño sobre el cristal para representar teorías de Virginia Satir

El modelo de crecimiento

Virginia Satir hizo una maestría en educación y destacó como docente en todos los lugares donde trabajó. Más tarde se formaría como trabajadora social, convirtiéndose en una especie de profesora itinerante y hacia 1950 inició una consulta privada. En 1951 tuvo como paciente a su primera familia y en 1955 se vinculó al Instituto Psiquiátrico de Illinois.

Su formación y su práctica le permitieron darle forma a un modelo de crecimiento que perseguía cuatro objetivos:

  • Aumentar la autoestima.
  • Potenciar la toma de decisiones.
  • Adoptar una personalidad responsable.
  • Lograr la autocongruencia.

Estos objetivos del modelo de crecimiento eran los mismos a los que aspiraban las familias que la consultaban. Virginia Satir pensaba que si cada uno de los miembros alcanzaba esos propósitos, la familia se fortalecería y sería capaz de resolver sus conflictos.

La terapia familiar

Virginia Satir fue dándole forma a la terapia sistémica aplicada a la familia y también se convirtió en una figura de gran relevancia con la publicación de sus numerosos libros. Resumió su enfoque en una frase que repetía con frecuencia: “Volverse más plenamente humano.

Familia con forma de árbol

La terapia familiar de Virginia Satir se guía por cinco principios terapéuticos fundamentales. Estos son:

  • Metodología experiencial. Busca la plena percepción de la vivencia personal y la reexperimentación de vivencias significativas del pasado. Para ello se acude a la memoria corporal.
  • Carácter sistémico. Tiene que ver con la interacción entre los miembros de la familia, entre otros contextos interpersonales, entre el pasado y el presente y entre el organismo y el medio.
  • Direccionalidad positiva. El psicoterapeuta debe ayudar a los pacientes para que desarrollen un enfoque positivo. El camino es generar un nuevo marco interpretativo para las experiencias y un fortalecimiento de los recursos personales.
  • Focalización en el cambio. La transformación debe ser personal e interpersonal. Las preguntas de autorreflexión profunda son muy útiles en el propósito de conocerse para transformarse.
  • Autocongruencia del terapeuta. El terapeuta debe ser consecuente consigo mismo y con su labor. El cliente siempre detecta si hay coherencia en su terapeuta o no.

Hay varios libros de Virginia Satir que se han convertido en verdaderos clásicos. Entre ellos, Terapia familiar paso a paso y En Contacto Íntimo: cómo relacionarse con uno mismo. Con el tiempo, la psicología organizacional se ha hecho depositaria de muchos de sus planteamientos. Esta prolífica terapeuta murió el 10 de septiembre de 1988 en California (USA).