La depresión postadopción: un riesgo incomprendido

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 9 mayo, 2018
Francisco Pérez · 9 mayo, 2018

La depresión postadopción es una respuesta habitual -que no necesaria- a todos los cambios que se derivan de una adopción. Las nuevas experiencias y el desconocimiento de algunas de las necesidades del niño adoptado en ocasiones hacen que los padres adoptivos se sientan superados y generen esta respuesta emocional.

Se trata de un reto que no está exento de cargas físicas y emocionales. Algunas personas en esta situación necesitarán ayuda. La llegada a casa del nuevo hijo puede producir sentimientos de alegría, felicidad o euforia. Esto sucede tanto con los hijos biológicos como con los adoptivos.

En algunos padres las emociones predominantes pueden ser las denominadas de valencia negativa, como la tristeza o la frustración. Emociones que por otro lado, también se registran en muchos padres biológicos después del alumbramiento.

Depresión postadopción: un riesgo en la sombra

A diferencia de la depresión postadopción, la depresión postparto se reconoce como una posibilidad después de un embarazo sin complicaciones embarazo. En este sentido, en los últimos años hemos avanzado mucho, ya que en muchos contextos y núcleos familiares se habla abiertamente de la misma y es considerada desde una perspectiva médica.

Madre con depresión postadopción

Entre un 50 y un 80% de las madres que dan a luz pueden sufrir depresión postparto de una forma leve. Un 10% de estas madres pueden sufrirla de manera grave. La causa parece estar en cambios hormonales.

Sin embargo, la depresión postadopción no goza de la misma comprensión social, de alguna manera es vista como más “ilógica”. Este tipo de depresión no es tan aceptado ni entendido. Esto choca con las estadísticas. Los pocos estudios realizados hasta el momento demuestran que existe un alto porcentaje de padres que la sufren.

Cuando no existe comprensión ni apoyo

Los sentimientos de conexión y vinculación con la persona adoptada suelen surgir entre los dos y los seis meses después de la adopción. Las madres adoptivas novatas cuando se encuentran en este punto no suelen pedir ayuda: tienen miedo a que alguien pueda pensar que no están preparadas o a ser culpabilizada: “si no querías ser madre, habértelo pensado antes de iniciar el periodo de adopción”.

Así, muchas de estas madres novatas temen comentar a nadie, especialmente a psicólogos y trabajadores sociales, sus dificultades para adaptarse a su nueva vida. Piensan que si expresan sus problemas, la gente dudará de sus capacidades para hacerse cargo del hijo adoptado.

De esta manera, la situación, ya de por sí compleja, se puede complicar todavía más. Pensemos, por ejemplo, que por término medio la ayuda que suelen recibir los padres biológicos de su círculo social tras el parto no tiene nada que ver con la ayuda que suelen recibir los padres adoptan.

Madre llorando con su hijo al lado

Los familiares de los padres adoptivos pueden no entender por qué la madre no se siente plenamente feliz ahora que por fin tiene lo que durante tanto tiempo había deseado, aquello por lo que hasta ese momento parecía un deseo claro y definido.

Estos padres, entonces, sufren en silencio y se llenan de vergüenza y culpabilidad por miedo a decepcionar a su familia. De hecho, son ellos mismos los que muchas veces se preguntan lo mismo que sus familiares sin encontrar tampoco más respuesta que aquella que les tacha de irresponsables, culpables o caprichosos.

Causas de la depresión postadopción

¿A qué se debe el porcentaje tan alto de padres que sufren este tipo de depresión? La mayoría de los padres adoptivos pasan años intentando tener un hijo al que cuidar. Sus prolongadas y no siempre cumplidas esperanzas, sueños y deseos, pueden provocar expectativas poco realistas sobre lo que será de verdad ser padres.

Los nuevos padres pueden sentirse culpables por sus emociones ambivalentes. Por un lado aman a su nuevo hijo, pero por otro pueden sentirse resentidos o enfadados con este niño si no cumple sus expectativas.

Creer en una vinculación instantánea con este nuevo ser o en el amor a primera vista es poco realista. Enamorarse de un hijo adoptado es como enamorarse de una pareja. La pasión y euforia iniciales dan pronto paso al lento y difícil proceso de ajustarse a la presencia diaria de otro ser humano.

Padres agarrados de la mano por su hijo

Cómo hacer frente a la depresión postadopción

No siempre va a ser fácil adaptarse a los nuevos cambios que trae consigo la adopción de un niño. Sin embargo, hay una serie de pautas que pueden servir de ayuda. Son las siguientes:

  • Al regresar a casa desde el lugar de la adopción, asegúrate de que cuentas con tiempo de calidad para compartir.
  • No te sientas culpable por no querer visitas. Por otro lado, acepta aquella ayuda que necesites. No vas a ser peor madre o padre porque no puedas llegar a todo tú sola.
  • Intenta alargar todo lo que puedas la baja maternal.
  • Duerme lo suficiente y realiza ejercicio físico. Está más que comprobado que hacer ejercicio físico mejora nuestro “tono emocional”.
  • Saca a tu hijo a pasear. Os divertiréis juntos y estrecharéis lazos.
  • No tengas miedo a decirlo. Contacta con foros de adopción o grupos de padres adoptivos. Busca personas con experiencias similares.
  • Pide a tu círculo familiar y de amigos que te entiendan y respeten tus nuevas decisiones. Diles que les escuchas, pero que tienes un criterio propio y que serás tú la persona que tendrá la última palabra en lo que se refiere a tu hijo.
  • Reserva tiempo para ti y para tu pareja, en caso de tenerla. Si tienes más hijos, no los descuides y dedícales tiempo también.
  • Acepta tus limitaciones y no tengas miedo a fracasar. Somos seres humanos, no somos perfectos en nada y, por supuesto, tampoco educando.

Como hemos visto, la depresión postadopción es una afección del estado de ánimo que en muchos casos se alimenta de la falta de entendimiento (tanto del entorno como de las personas que la sufren). Los padres adoptivos pueden tener miedo de que su nuevo hijo no cumpla con las expectativas que se habían creado y esto puede hacer que se sientan profundamente tristes y desesperanzados.

Si te encuentras en esta situación, lo mejor que puedes hacer es solicitar ayuda a un especialista. No tengas miedo de contarlo. Los profesionales de la salud entenderán tu caso y te ayudarán en todo lo que esté en sus manos.