La entrevista motivacional en las adicciones

8 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Alicia Escaño Hidalgo
Presentamos algunas de las estrategias utilizadas desde la entrevista motivacional de Miller y Rollnick

La entrevista motivacional es un recurso psicológico diseñado por Miller y Rollnick en 1991. En el contexto de las adicciones, la motivación para llevar a cabo un cambio es un aspecto fundamental que hay que plantear desde momento en que el paciente entra en consulta.

Es muy frecuente que las personas con adicciones -ya sea a sustancias, personas o nuevas tecnologías- no sean conscientes de su problemática. Suelen negar de hecho que tengan un problema, consideran que lo que hacen es totalmente normal y que, por ello, no ven razón para abandonar su adicción. Además, es muy frecuente que tengan un sesgo llamado «ilusión de control» con el que creen que controlan perfectamente su conducta, cuando en realidad no es así.

Si la persona no está motivada para cambiar, el tratamiento es, de entrada, infructuoso.

Es por ello, que la entrevista motivacional es imprescindible en el abordaje de cualquier adicción. Es la puerta de entrada al tratamiento.

La entrevista motivacional permita abordar la cuestión de la falta de motivación en aquellos sujetos que, según el modelo transteórico de Prochaska y Di Clemente, están en las fases de precontemplación o contemplación. Es decir, aquellas personas que creen que no tienen un problema y que no quieren cambiar -aunque realmente lo tengan- y aquellos que empiezan a percibir que quizás sí que haya que modificar ciertas conductas problema.

Hombre adicto

Estrategias de la entrevista motivacional

La entrevista motivacional está constituida por una serie de estrategias que han demostrado ser eficaces en favorecer el cambio de conducta. Serían ocho:

  • Dar información y aconsejar. Es importante proporcionar al paciente información que pueda entender y que sea científica y objetiva. Para ello, tenemos que identificar que sufre un problema serio que tiene riesgos y consecuencias. No se trata de infundir miedo en el paciente, sino de aportarle información veraz que quizás desconoce. El paciente tiene que entender el porqué de la necesidad de cambio y hay que facilitarle la opción de que ese cambio puede hacerse.
  • Quitar obstáculos. Ayudar al paciente a que pueda acudir al tratamiento y que no pueda poner excusas para no hacerlo. Conseguir una intervención breve y en un periodo de tiempo corto, en vez de una lista de espera larga, facilitan la adherencia e implicación en la terapia.
  • Dar diversas opciones al cliente para que pueda elegir. El paciente tiene que sentirse libre de elegir qué opción quiere tomar. La sensación de que ha elegido por él mismo, sin coacciones y sin influencias externas, aumentan su motivación al cambio. En terapia, es importante que clarifique las metas que quiere conseguir y que visualice si sus elecciones le están llevando a esas metas. De esta manera, se refuerza su papel activo.
  • Disminuir los factores que hacen que la conducta de adicción sea deseable. La dependencia se mantiene porque el paciente recibe consecuencias positivas. Por lo tanto, es necesario identificarlas para poder eliminarlas o disminuirlas en la medida de lo posible. Entre los procedimientos que se pueden usar para coartar estos factores están la toma de conciencia de sus consecuencias perjudiciales o las contingencias sociales que disminuyen las consecuencias positivas y aumentan las negativas. También es muy importante hacer un análisis de pros y contras o costes/beneficios.
  • Promover la empatía. La resistencia al cambio es muy común en los pacientes con adicciones. En este sentido, la empatía y la escucha activa ayudan a remover esa resistencia y a que el paciente se sienta más inclinado a realizar los cambios.
  • Dar feedback. El terapeuta tiene que aportar información de vuelta al paciente sobre cómo lo ve, lo que cree que ha conseguido, los riesgos o las consecuencias. Esto repercute en que la motivación se mantenga y promueve la autoeficacia.
  • Clarificar objetivos. Se deben plantear objetivos que sean realistas, alcanzables y aceptados por el paciente. Si no es así, no serán viables, los rechazará o no los cumplirá y por lo tanto, decaerá la motivación.
  • Ayuda activa. A pesar de que siempre es el paciente quien decide o no cambiar, llevar o no a cabo un tratamiento, es importante el papel del terapeuta. Cuando el cliente no acude a tratamiento, hacerle una llamada telefónica directamente o que otra persona del servicio se interese por el motivo de su ausencia, incrementan las probabilidades de que acuda a tratamiento o vuelva de nuevo al mismo si lo abandonó de forma prematura.

Psicólogo con paciente hablando sobre la técnica del rol fijo

Conclusiones

Los problemas psicológicos no se resuelven solos de manera pasiva. Ir a terapia es comenzar a tomar un papel activo en los problemas, papel que hasta ahora no habíamos ejercido. Por lo tanto, estar motivados a cambiar, a crecer o a superar ciertas circunstancias es el primer paso.

Si este no se cumple, el cambio es imposible. La entrevista motivacional de Miller y Rollnick puede ayudar en este sentido, sobre todo a aquellos pacientes que se ven muy reforzados por su problemática, como es en el caso de una adicción.

No obstante, la decisión última siempre la tendrá el paciente y a veces quedan en juego distintas variables de personalidad o reforzadores del entorno que es difícil de controlar.

No es hasta que el paciente se da cuenta de que está perdiendo mucho más de lo que está ganando, que quizás se plantee un cambio. En este momento el terapeuta tiene que estar atento y favorecer al máximo la adherencia a la terapia.

Con una buena motivación, flexibilidad, tolerancia y perseverancia, el cambio es una cuestión muy probable. Y la buena noticia es que lo que hay al otro lado es mucho más reforzante de lo que el paciente tiene en la actualidad.

  • Vallejo, P, M.A. (2016). Manual de Terapia de Conducta. Editorial Dykinson-Psicología. Tomo I.