Nuevas adicciones: clasificación e intervención

4 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Alicia Escaño Hidalgo
El mundo cambia, y con él los fenómenos precipitantes de patologías. Hoy os hablamos de las nuevas adicciones siguiendo la clasificación elaborada por Vicente Caballo.

Las adicciones son uno de los grandes problemas psicológicos además de ser de los más difíciles de tratar. La incomodidad por el síndrome de abstinencia es tan intensa que al paciente le resulta muy complicado no sucumbir a su adicción. Además de las clásicas adicciones que todos conocemos, como son las drogas o la dependencia emocional, por ejemplo, en la actualidad han aparecido otros tipos de nuevas adicciones.

Las drogas tienen el poder de otorgar a nuestro cerebro una gratificanción tremendamente reforzante en un corto plazo. Y no solo eso, también son capaces de aliviar sensaciones que negativas. Por ejemplo, podemos ir en búsqueda de esa fuente de satisfacción cuando nos sentimos tristes por alguna noticia. También si estamos aburridos, vacíos o iracundos. Por un proceso de reforzamiento negativo, la droga amaina esa sensación que no somos capaces de tolerar. Es ahí cuando aparece la dependencia.

Cada vez hay más gente que se resiste a tolerar la incomodidad que puede provocar el gran deseo por conseguir algo, ya sea información de nuestros contactos en redes sociales, el hambre o la necesidad de ser productivos, por citar algunos ejemplos.

Las nuevas adicciones aun no se contemplan en las clasificaciones diagnósticas como tal, pero es muy posible que acaben formando parte de ellas en un futuro próximo. De hecho, presentan casi las mismas características clínicas que las adicciones a sustancias: pérdida de control sobre la conducta, dependencia psicológica, tolerancia y abstinencia.

Persona esclava de un móvil

Algunos tipos de nuevas adicciones

Pasamos a continuación a enumerar algunos tipos de nuevas adicciones propuestas por el autor Vicente Caballo. Es muy posible que te sientas identificado con alguna de ellas, ya que forman parte de nuestro día a día y además, su carácter legal hace que estén totalmente normalizadas.

No obstante, es importante percatarse de estas adicciones y poner medios para combatirlas. Si no lo hacemos a tiempo, puede tender a cronificarse y poner en juego relaciones sociales, familiares o provocar interferencias en el terreno académico o laboral.

Adicción a Internet

Podemos observar que un paciente es adicto a internet cuando este realiza un uso menor de esta herramienta como vía para obtener información y más como un recurso de escape psicológico de la vida cotidiana.

La persona emplea un tiempo excesivo: oscila entra las cuatro y las ochenta horas a la semana con sesiones que se prolongan hasta veinte horas. Tiende a usar estimulantes como el café para prolongar las sesiones de conexión, oculta su comportamiento adictivo y siente una necesidad excesiva. Algunos pueden sufrir consecuencias de salud, como el síndrome del túnel carpiano.

Dentro de esta categoría podemos distinguir: la adicción al cibersexo o la adicción a salas de chat y mensajería que aportan un contexto de intimidad y fomentan la aceptación por un grupo.

Adicción al móvil

El móvil genera continuas recompensas debido a su función comunicativa. Permite llamar la atención de un potente entorno y así ganar aceptación. Todo esto en tiempo real y con absoluta inmediatez. Por eso su poder adictivo es tan fuerte.

La deshabituación de la adicción al móvil es una de las más complicadas ya que hoy por hoy es un elemento tan cotidiano que se ha convertido en una auténtica necesidad.

Adicción a la comida

Se les denomina también «adicciones hiperfágicas» y se caracterizan por la ingesta voraz, comer grandes cantidades de alimento sin sentir hambre física, continuar comiendo hasta sentir una plenitud desagradable y además, sentirse culpable y desolado tras la sobreingesta.

Suelen ser consecuencia de estados ansiosos o estresantes sostenidos en el tiempo, así como de estados depresivos. Por ello, los alimentos preferidos suelen ser los hidrocarbonados de metabolización rápida (dulces, lácteos…) que estimulan la actividad serotoninérgica.

Mujer con un donut rosa

Adicción al trabajo

La persona tiene pensamientos recurrentes sobre la necesidad de ser productivo. Esto genera un gran impulso de trabajar de forma constante. Se sienten irritados en periodos vacacionales y además, presentan distorsiones cognitivas sobre las demandas laborales («Si no voy a la reunión y termino los informes para mañana, soy un fracasado«). La baja autoestima y los esquemas de perfeccionismo tienen mucho que ver con este tipo de adicción.

Otras de las nuevas adicciones que podríamos considerar podrían ser: la adicción al sexo, la adicción a las compras o la adicción al ejercicio físico.

Tratamiento de las nuevas adicciones

Puesto que las adicciones conductuales comparten con las adicciones químicas aspectos comunes en cuanto a su inicio y mantenimiento, los programas de intervención propuestos son similares.

Para las adicciones conductuales, el programa propuesto por Echeburúa, Corral y Amor (2005) es el más detallado.

Su finalidad última no es conseguir la abstinencia total, como ocurre en las adicciones químicas, sino el reaprendizaje del control de la conducta por parte de los pacientes al tratarse de conductas que resultan necesarias para la vida cotidiana, como hemos explicado anteriormente sobre el teléfono móvil.

El citado programa constaría de los siguientes elementos: motivación para el cambio, análisis de los esímulos asociados a la adicción, control de dichos estímulos, exposición y aprendizaje de estrategias de solución frente a problemas específicos y prevención de recaídas.

Por otro lado, para el problema de las adicciones tecnológicas existen algunas recomendaciones más específicas: romper hábitos de conexión, fijar metas para establecer un horario de conexión realista, utilizar interruptores externos (alarmas), uso de tarjetas recordatorio para desconectarse y llevar a cabo la abstinencia de la aplicación específica sin abandonar el uso del recurso en sí.

  • Caballo, V. (2014). Manual de psicopatología y trastornos psicológicos. Edición Pirámide. 2º edición