La escritura en espejo: causas y soluciones

La escritura en espejo suele darse en niños, tanto zurdos como diestros, pero también en adultos que han sufrido un accidente cerebrovascular. En este artículo identificaremos sus principales características y los factores que aumentan la probabilidad de que se produzca.
La escritura en espejo: causas y soluciones
Sara Clemente

Escrito y verificado por Psicóloga y periodista Sara Clemente el 10 diciembre, 2020.

Última actualización: 10 diciembre, 2020

La llamada escritura en espejo o especular hace referencia a la que realiza una persona (particularmente niños) cuando escribe los caracteres (letras o números) de manera invertida, como si estuvieran reflejadas en un espejo. Así, cuando quiere escribir una “d”, escribe una “b”.

Durante años de investigación, se había dado por válida la hipótesis de que esta dificultad estaba presente solamente en los niños zurdos. Sin embargo, hoy sabemos que las razones de la escritura en espejo son de índole cognitiva y conductual.

Niña haciendo escritura en espejo

Causas cognitivas de la escritura en espejo

Fischer y Koch aseguran que en el origen de esta dificultad se puede encontrar en la llamada simetrización o generalización en espejo. Este proceso es el encargado de que las personas podamos reconocer un objeto con independencia de su orientación.

Esta simetrización nos ayuda a identificar un objeto que está orientado a la izquierda igual de rápido que si estuviera orientado a la derecha. Esto es verdaderamente útil para aprender a distinguir caras con independencia del lado del que nos estén mirando.

Sin embargo, según estos autores, también se ha descubierto que cuando registra imágenes, el cerebro el elimina la información acerca de la orientación (izquierda o derecha) de esas imágenes. Eso hace que los pequeños aprendan a través de la memoria la forma de las letras y los números, pero no su orientación.

Causas conductuales de la escritura en espejo

Otra causa que se puede atribuir a la escritura en espejo es más de tinte conductual y está relacionada con la cultura en la que se desarrollan lingüísticamente los niños. Como ya hemos explicado, los niños se aprenden de memoria la forma de los caracteres, pero no su orientación. Sin embargo, a la hora de escribirlos, han de darles una orientación.

En aquellos países en los que los idiomas se escriben de izquierda a derecha, los niños suelen apuntar hacia la derecha. Eso ocasiona que los caracteres que inviertan sean los orientados a la izquierda (J, 7, 9…).

Así, la investigación actual nos permite saber que cuando los niños que tienden a invertir los números y letras y miran hacia la izquierda (1, 3, J, Z…), la probabilidad de que lo hagan se reduce. Por contra, en los países cuyo idioma se escribe de derecha a izquierda ocurre lo contrario. Los niños tienden a invertir los caracteres orientados a la derecha (C, D, 6…).

Otras causas

Más allá de estas causas que pueden encontrarse en el origen de esta dificultad, hay otras que pueden explicar la escritura en espejo. Entre ellas, problemas de memoria (consolidación y recuperación de la información), percepción, atención, visuales o de adquisición de lateralidad. Igualmente, se baraja que pueda ser un signo de problema de escritura o de lenguaje.

No obstante, se ha de tener en cuenta que a escritura en espejo ni se presenta en todos los niños ni lo hace sistemáticamente. Puede ser un proceso más en el aprendizaje de la lectoescritura y tomarlo como tal. Con un poco de apoyo parental, puede solventarse. No obstante, si el problema persiste, es conveniente acudir a un profesional para que pueda descartar causas neurológicas.

Padre ayudando a su hija

Soluciones para la escritura en espejo

La escritura en espejo puede ser horizontal (caracteres rotados sobre su eje horizontal) o vertical (caracteres rotados sobre su eje vertical). Independientemente de cuál sea el tipo de rotación, estas actividades pueden contribuir a abordar el problema. En un primer momento, es necesario que el niño desarrolle su lateralidad, coordinación visomotora y su organización espacio-temporal. Por ejemplo, lanzar pelotas con una y otra mano, jugar al “escondite inglés”, imitar movimientos de animales o de objetos, hacer giros, bucles, formas con el cuerpo…

El enfoque multisensorial es uno de los más completos en el abordaje de la escritura en espejo. Permite que el niño integre la grafía, la forma de cada carácter, así como su orientación a través del uso de sus múltiples sentidos.

Para ello, podríamos escribir en el suelo con una tiza en grande una letra o número. Pedirle que lo rastree primero con los ojos. Luego, que lo imite con la mano. Y, después, que recorra la letra andando. Puntear y colorear caracteres huecos también puede ser útil. Y, por supuesto, supervisar y hacer modelaje, con paciencia. Igualmente, dotar de ayudas visuales y de trucos mnemo-perceptivos al pequeño para facilitarle la tarea (“para hacer el uno, primero tienes que poner el lápiz un poco a la izquierda y subir”).

Si la escritura en espejo se prolonga en exceso o consideras que puede haber una causa subyacente, no dudes en acudir a un especialista. Él podrá hacer una evaluación rigurosa del caso y planificar una intervención acertada que termine con el problema.

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